—Nombre o pseudónimo.
Depende de
las circunstancias personales y profesionales de cada uno. Y sé que a veces
también depende del editor. Si para publicarte una novela te pide que utilices
un pseudónimo inglés, por aquello de que vende más lo de fuera que lo de aquí, pues
adelante. A mí no me lo pidieron (no habría sido lógico, con las novelas
ambientadas en España) ni mis circunstancias me condicionaban, así que opté por
el nombre. Pero no descarto el pseudónimo en un futuro si cambiara de género
literario, por ejemplo.
—¿Cuál consideras que es tu profesión?
Las
dos que ejerzo en este momento: el doblaje y la escritura. Aunque escribir y
publicar sea muy poco rentable (al menos en mi caso y creo que en la mayoría),
me considero una escritora profesional igual que una actriz profesional de
doblaje o adaptadora de guiones.
—¿Cuándo
y cómo descubriste que querías dar a conocer al público tus historias?
Después de
que las tres personas a las que di a leer la primera novela que escribí me
dijeran que era buena y que podría publicarla. La había escrito por simple
entretenimiento y me sorprendió su opinión, porque las tres son expertas
lectoras y sabía que no me estaban dando coba porque sí. Entonces empecé a
plantearme escribir para publicar. Eso fue hace unos 12 años. Esa primera novela
sigue guardada, porque creo que no tiene el nivel que me exijo a mí misma,
tendría que reescribirla y aún no me ha apetecido hacerlo.
—Qué es ser escritor para ti? ¿Qué es lo que
más te satisface de ello?
Escribir me
hace feliz. Sé que suena cursi y un poco abstracto, pero es así. Me aporta paz
a la vez que me estimula, me evade de la realidad a la vez que me sumerge en
ella y me ayuda a verla desde otros puntos de vista y a comprenderla mejor, me
permite liberar emociones que hay dentro de mí y hasta identificar algunas que
ni siquiera era consciente de que tenía y, por lo tanto, me ayuda a avanzar
como persona. Y luego está la parte práctica, más terrenal, lo que me aporta
publicar lo que escribo y que también cuenta: conocer a gente estupenda como
vosotras, las que lleváis este blog.
Y ahora mójate un poquito…. :)
—Con cuál
te quedarías de las que tienes actualmente publicadas ¿Y no vale escurrir el
bulto eh
Jajajajaja…
Pues me quedo con la última, La magia del corazón. Es la que tengo más
viva dentro de mí y la que supongo (y espero) refleje que he ido aprendiendo y
evolucionando un poco como escritora. A nivel de creación de personajes, de
trama, de estructura... Aunque siga una línea muy parecida a las anteriores,
creo que es la mejor novela que he escrito hasta ahora. Pero no sé si las
lectoras opinarán lo mismo, porque cada una tiene sus preferencias.
—Los
personajes tienen vida propia en el momento que los originas, ¿en qué o quién te basas para darles
sus características y personalidades?
Me
baso en lo que observo a mi alrededor, en mis propias experiencias e incluso en
personajes de otras novelas que he leído. Si hay algo que me llama la atención,
un rasgo de personalidad o un comportamiento específico, lo aíslo y a partir de
ahí, creo al personaje de la novela en función del tema que quiero exponer. Por
ejemplo, en La magia del corazón el tema central es la soledad (igual
que en el anterior de la trilogía Corazones solitarios: El secreto de una
dama), y tanto los protagonistas como algunos secundarios encarnan
distintas formas de entender y vivir la soledad. En cuanto al aspecto físico,
lo tengo en mi cabeza, y suele ser una mezcla de imágenes de actores,
deportistas, personas que conozco… No me baso en un famoso en concreto ni le
doy excesiva importancia a la descripción física de los personajes. Prefiero
ofrecerle al lector unos pocos rasgos y dejar el resto a su imaginación.
— Has
hecho del siglo de oro español el entorno de todas tus novelas, ¿pero te has
planteado en un futuro cambiar de época? ¿por cual te decidirías?
La
verdad es que empiezo tener la tentación de cambiar. Aunque el Siglo de Oro da mucho de sí,
también tiene sus limitaciones. Y épocas que me gusten hay muchas, cualquiera a
partir del siglo XVI. Las anteriores no me atraen tanto.
— ¿Qué
elementos son esenciales para ti, qué tiene que contener una historia de amor?
Amor, desde luego. Amor de pareja. Que se perciba el amor a lo largo de la
novela y que el final sea el triunfo de ese amor. Si al romance se le une una
trama de misterio, mucho mejor. Es lo que suelo hacer en mis novelas y lo que
me gusta también como lectora. Ahora bien, una buena historia de amor, buena de
verdad, tiene que tener una pareja protagonista bien construida, que cada uno
sea un personaje elaborado en profundidad y que evolucione a lo largo de la
novela gracias precisamente al amor que nace en su interior.
— ¿En qué momento del día escribes?
¿Tienes algún ritual para ello? ¿Cómo te enfrentas a la primera hoja en blanco?
Escribo de madrugada, desde las 5 o 6 de la mañana hasta las 9 o las 10,
depende del trabajo de doblaje que tenga ese día. Son las horas en que las hay
un silencio casi total en mi casa, y necesito silencio para escribir. Y
rituales… Pues sí, tengo varios, soy un poco maniática con eso. En mi mesa
siempre hay una vela encendida y una varilla de incienso, y escribo a mano en
cuadernos Paperblanks y con un
bolígrafo específico y distinto para cada novela.
— ¿Que te inspira a la hora de escribir?
Aunque suene redundante, lo que más me inspira cuando escribo es escribir. Una
cosa es cuando elaboro las tramas y creo a los personajes. Ahí, sinceramente,
no tengo ni idea de dónde viene la inspiración. Quiero contar algo y busco la
forma de contarlo. La otra, el momento propiamente de escritura, el de juntar
palabras para transmitir esa historia al lector, es una cuestión de trabajo,
trabajo y trabajo. Escribir el primer párrafo de una mañana cualquiera me puede
costar media hora o incluso una, pero a partir de entonces, los demás salen con
más facilidad. Hay días más espesos que otros, desde luego, pero escribir me
inspira a seguir escribiendo y me da más ideas. Por eso, la estructura de
escenas que en un principio he creado para la novela se me desmorona hacia la
mitad y tengo que reconstruirla varias veces.
— ¿Te ha
sucedido que el libro (historia) se aleje de lo que originariamente habías
planeado?
Pues es lo que te decía al final de la respuesta anterior. Sí, me ocurre
siempre. Aunque no se aleja demasiado de lo que me he planteado en un
principio, sí se desvía bastante. Incluso el final puede ser distinto al que
había previsto.
— ¿Qué momento
es más difícil para un autor, ¿ser publicado o la opinión del lector?
Hace 6 o 7 años te habría respondido que ser publicado, pero hoy en día, con
las facilidades que hay para publicar con editoriales (hay sellos de romántica
que publican cualquier manuscrito, por desgracia) y con las pseudoeditoriales
de coedición que ofrecen a todo hijo de vecino publicar su libro, creo que al
autor le resulta más difícil y estresante esperar la opinión del lector. Incluso
a mí, que confío mucho en mis editores y sé que si dan el visto bueno a un
manuscrito es porque lo merece y es vendible, la espera me resulta bastante
angustiosa. Porque sé que mi novela no va a gustar a todas las lectoras de
romántica, por supuesto, pero el ansia de que guste a muchas, y sobre todo a
las que he fidelizado ya, es difícil de controlar.
— Háblanos
un poquito de tu última historia publicada, La magia del corazón, ¿qué
encontrará el lector en ella?
Amor y
entretenimiento. Creo que es un romance bastante clásico, aunque con unos
toques de originalidad. El misterio del secuestro es solo un apoyo para la desarrollar
la historia de amor de Enrique y Elena, más en la línea de La joya de mi deseo que en la de otras novelas que he escrito y en
las que me he centrado por igual en la trama de intriga que en la del romance.
En La magia del corazón, la
protagonista por excelencia es la trama romántica. Creo que la de intriga es previsible,
y no me importa en absoluto, al contrario. Quería que la lectora se dejara
atrapar casi por completo por la pareja protagonista, por sus vivencias y
emociones, que compartiera con ellos cada momento sin despistarse demasiado en
pensar en quién ha secuestrado a la hermana de Enrique. El planteamiento
inicial fue una premisa: el amor hace crecer el amor. He intentado que esa idea
se refleje en los protagonistas y en otros personajes de la novela. Y no solo
el amor de pareja, sino también el que se genera entre padres e hijos y el que
surge de la amistad.
— Elena - en mi opinión el personaje que mayor evolución
tiene a lo largo de la novela - es orgullosa, pero a la vez siente un gran complejo
por sus cicatrices, consecuencias de su valentía, ¿qué es lo que más te ha
costado a la hora de construir el personaje y darle credibilidad?
Resumir todo
su pasado en unos pocos párrafos y diálogos. Porque cada uno de nosotros somos
nuestro pasado, el cúmulo de experiencias y decisiones, y un personaje creíble
también es así. El pasado de Elena en mi ficha de personaje ocupa unas cinco
páginas en letra pequeña y apretujada (también escribo las fichas a mano, sí),
pero contarle todo eso a la lectora sería un error, sé que la aburriría.
Escoger y abreviar lo más significativo, lo que condiciona su comportamiento
durante el período que abarca la novela, e introducirlo en ella en los momentos
adecuados ha sido lo más complicado.
— Enrique es un seductor algo
mujeriego, personaje que encontramos mucho en la novela romántica, y sus
sentimientos hacia Elena son progresivos y están evolucionados, ¿Qué ha sido lo
más complicado a la hora de hacer creíble esa evolución?
El caso de
Enrique es distinto y casi contrario al de Elena, porque ya había contado
bastante de él en El secreto de una dama,
tanto de su personalidad como de lo que marca su comportamiento. No quería
repetirme, porque imagino que muchas de las que lean La magia del corazón habrán leído también la primera novela de la
trilogía, pero había momentos de su vida que tenía que citar irremediablemente.
Contarlos de otra manera, sin repetirme ni olvidar información imprescindible,
fue todo un reto. En cuanto a su evolución, lo complicado fue encontrar el
detonante de su mente, aquello que le hace darse cuenta de que se ha enamorado.
Y es uno de esos ejemplos de que la inspiración me llega escribiendo, porque no
se me ocurrió hasta que llevaba escrita la mitad de la novela. De repente,
mientras escribía cierta frase (que no incluyo aquí para no hacer spoiler) se me encendió la luz y fue un
alivio, porque llevaba meses pensando “no sé qué voy a hacer con este chico
para que reaccione”.
—Todas tus novelas tienen un importante toque de
humor e ironía, ¿qué crees que es más difícil, hacer reír o hacer llorar al
lector?
Creo que en
general es más difícil hacer reír, porque el sentido de humor de cada uno es
distinto. Que coincida con el del escritor es una lotería. Sé que el mío es un
tanto especial, que me río con cosas que a otras no les hacen ninguna gracia, y
estoy segura de que hay lectoras a las que mis toques de humor no les divierten
o que la ironía les pasa desapercibida. Hacer llorar, en cambio, es más fácil
en el sentido en que hay emociones universales que nos hacen soltar la
lagrimilla a todas. Pero de ahí a saber plasmarlas en palabras hay un buen
trecho. Requiere que el escritor tenga mucha práctica, la técnica adecuada y
que entregue mucho de sí mismo. Yo reconozco que, en este tema, aún estoy en
los inicios del camino del aprendizaje.
—Te documentas mucho para tus novelas, ¿te ha
ocurrido alguna vez que tuvieras una idea en la cabeza y, al final,
investigando, hayas tenido que desistir de ella?
Me documento
mucho, sí, y disfruto buscando documentación. Y me ocurre lo contrario a lo que
preguntas. Investigar me da ideas. Nunca he tenido que desistir de ninguna
porque no encajara en la época en que quería situarla. Sí me ha pasado con
detalles específicos, como por ejemplo en Una
farsa imprudente, que quería que un coche de alquiler, anónimo para
reforzar el misterio, atropellara a Álvaro Villanueva. Y cuando me puse a
investigar resultó que no había coches de alquiler en Madrid en 1613, que no
los hubo hasta mediados de siglo. Tuve que buscar una solución para ese coche
que no fuera anacrónica.
— Nos adelantarías algo en lo que estás trabajando en este momento? Y tus
proyectos de futuro?
Acabo de terminar la tercera y última entrega de Corazones solitarios, que
aún no tiene título y está reposando a la espera de mis correcciones. Es la
historia de amor de Pablo Ribera, el amigo de Enrique y Manuel. Proyectos de
futuro tengo varios en este momento, pero aún no me he decidido por cuál
empezar. Lo que sí puedo decirte es que me apetece hacer un pequeño descanso
del Siglo de Oro en cuanto a novelas se refiere. Puede que escriba algún relato
relacionado con las dos trilogías publicadas porque me apetece mucho, pero
quiero enfrentarme a otra época, a un nuevo reto.
—¿Qué opina tu entorno de tu pasión?
Mi entorno más cercano es esencialmente masculino y muy adicto a la lectura
en general, así que… aunque les gusta que escriba y están muy orgullosos de mí,
llevan años insistiendo en que deje de escribir romántica. Entre lo
infravalorado que está el género y que la mayoría son hombres… En fin, qué te
voy a contar. Pero ya ves que no les hago caso. Tampoco me cierro a la
posibilidad de escribir otro género, pero me tiene que apetecer.
De verdad, de verdad de la buena, GRACIAS
por este huequito para responder estas preguntas, tanto para mí, como para
todos los seguidores del blog.
Gracias a vosotros por
contar conmigo y por leer mis novelas. Ha sido un placer responder esta
entrevista.