Sinopsis:
Perder el móvil puede ser un desastre… o puede que no.
Sandra, lectora empedernida y librera en paro, necesita un empleo con urgencia. Y está a punto de conseguirlo, solo depende de una llamada. Pero su móvil desaparece misteriosamente y con él, su tan ansiado empleo.
John, adicto al trabajo y a hacer siempre lo correcto, necesita arreglar el desaguisado que ha causado al llevarse un móvil por error. Pero su plan desencadena una serie de enredos a los que se suman una vecina indiscreta, una madre metomentodo, un exnovio engorroso y una enérgica secretaria.Una ingeniosa comedia romántica con una galería de personajes entrañables que no olvidarás.
Opinión personal
Nuria Llop es una de mis
«imprescindibles» así que cuando vi que autopublicaba una novela bajo
seudónimo, Carol L. Davis, la compré en preventa. No soy mucho de contemporáneo, por eso
intento ir siempre a por lo seguro. Hay autoras que me da igual qué escriban,
lo leo todo.
Relaciono a la autora con
una época en concreto, creo que casi formaba parte de su sello, pero ahora he
visto que es capaz de desenvolverse en la comedia romántica contemporánea con
el mismo éxito. En «Donde menos te lo esperas» la diversión está garantizada.
Creo que el secreto es el
gran partido que Carol L Davis le ha sacado a una situación tan sencilla como la
pérdida de un móvil, respaldada por unos secundarios que acompañan a la pareja
protagonista en unas situaciones al más puro estilo «comedia romántica
clásica».
Os la recomiendo 😉
No es una historia en la que
vayamos a encontrar rasgos exagerados en los protagonistas. La autora
apuesta por personas corrientes, huyendo de tópicos. John es un joven normal
—bueno, con un nivel de vida superior a la media—, sin traumas. Simpático
cuando le interesa, serio en el trabajo y familiar con sus allegados. Tampoco
huye despavorido de las relaciones estables, aunque no las busca; simplemente
no quiere complicarse la vida hasta que encuentre la persona indicada, y está
claro que se da cuenta de forma contundente cuando lo hace. Me ha parecido un
personaje muy cercano —como todos los que aparecen en la novela—, que parece
tener vida propia. Es algo que agradezco mucho, porque me da la sensación
—estupenda— de que la gente corriente también vive historias.
Sandra sigue su ejemplo. Una
mujer moderna que, incluso, podría ser nuestra vecina, simpática, amiga de sus
amigas, decidida, independiente, sin problemas, pero con las ideas muy claras y
con un concepto muy patente de lo que no busca en una relación —esto no lo digo
de forma aleatoria, ya que, aunque parezca sin importancia, hay un tema que se
trata que me ha gustado mucho, porque últimamente parece que a la hora de
escribir romance todo vale y me gusta que se remarquen las diferencias de lo
que es normal y lo que no lo es. Aun así, ciertas inseguridades aflorarán en el
momento en que tenga que enfrentarse a los sentimientos a los que se tendrá que
enfrentar. No puedo entrar en más detalles, pero cuando leáis la novela, espero
que estéis de acuerdo con lo que digo.
Sin ser el chit-lit un género que me apasione, he disfrutado mucho de esta pareja. Las escenas divertidas son sanas. Sandra no es torpe, aunque a veces tiene mala suerte, y no le van a faltar escenas que a cualquier nos pueden pasar, esas tipo «tierra trágame». Pero la trama no es de esas, con las que me he topado en alguna ocasión en las que la autora busca la diversión mediante el uso abusivo
de las desgracias de la protagonista, o su mala pata, o sus desatinos, algo
que no me gusta — aquí hago un alto para solicitar todo tipo de recomendaciones
que me puedan quitar ese mal sabor de boca, como esta novela—.
Su relación es rápida,
quizás un poquito de más, no obstante, en esta ocasión voy a obviar ese detalle
porque tiene más peso lo bien que me lo he pasado con los sentimientos de cada
uno que la velocidad con la que pueden haber surgido. Sus respuestas son tan
reales que me ha hecho retroceder en el pasado y ponerme en la situación de él
o ella, creo que sus reacciones son tan normales que cualquier lector se podrá
sentir identificado. No es fácil construir unos personajes tan veraces y
cercanos, pero Carol L Davis lo ha conseguido.
Conectas con Sandra y John
desde la página uno y la historia fluye sola, y va de menos a más. Se va
complicando, no solo con la relación entre ambos, sino con una serie de
personajes secundarios que aportan matices y nos ayudan a conocer más a los
personajes. A veces no son necesarias grandes descripciones para construir
personajes con carisma y personalidad propia.
Creo que se nota cuando una
novela te ha gustado y podría ponerme a hablar ahora de ciertos secundarios que
me han conquistado también, y me pregunto esperanzada si sabremos más de ellos.
Pero, sin duda, me quedo con la abuela. Es un personaje tan certero como una
flecha que nunca falla en la diana, en
serio, es genial en cada una de sus frases.
En resumen, Carol Davis —o
Nuria Llop—, me ha regalado un par de tardes muy gratas de diversión. Una trama
sencilla pero no fácil, creíble, ágil que no decae y en la que todos los
malentendidos y complicaciones terminan resolviéndose de forma creíble. No hay
grandes complejidades, pero cuenta con unos personajes muy certeros para
garantizarnos unas risas.
Me ha gustado mucho y en
unos tiempos en los que me está costando disfrutar de la lectura, me lo he pasado
muy bien con Sandra y John.
Ahora toca esperar, cruzando
los dedos, a ver cuándo Carol Davis nos publica la próxima historia. Ya os
digo que promete mucho.
Datos de interés: Ficha de la novela - Web de la autora
Pepa











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