17 de abril de 2026

Los dulces años de LaVyrle Spencer


Sinopsis:

Linnea

Cuando Linnea llega a Alamo no se imagina que aquel irritante hombre que la recibe en la estación se convertirá en su gran amor. Con sólo dieciocho años, la alegre Linnea es la profesora que abrirá un hueco dentro de la comunidad e intentará conquistar un hueco dentro de la familia que la alberga.

Teddy

Theodore es un granjero de treinta y cuatro años que vive con su madre y su hijo adolescente y se siente sumamente irritado ante la llegada de Linnea, no sólo no respeta las reglas tácitas de la comunidad, sino que la tiene viviendo en su casa.

Lentamente en el día a día de una tranquila comunidad rural surgirá entre ellos el amor, Teddy atemorizado ante la diferencia de edad intentará alejar a la joven, pero Linnea sabe muy bien lo que quiere, y no está dispuesta a desaprovechar lo que sabe que es su destino.

Opinión personal:

Calificación:

«Years», título original, entiendo que hace referencia al importante conflicto entre la pareja: la edad. La traducción que hicieron al publicarla al castellano no la termino de entender porque si algo se refleja en la novela es la dura vida de los granjeros en Dakota del Norte durante la I Guerra Mundial.

Siempre tengo que tomar un respiro para leer a Lavyrle Spencer. No me malinterpretéis, escribe genial, pero de una forma muy pausada, regodeándose en palabras y descripciones que hacen que la lectura no sea fluida. Quizás, por eso, todavía tenga tantos títulos suyos pendientes. Esta es mi tercera experiencia … hay algunas más disponibles en la biblioteca y, seguramente, en algún momento me anime con ellas. Pero tengo que escoger una época en la que tenga algo más de tiempo para leer y, ¿por qué no decirlo? no me animan esas publicaciones de bolsillo con letra minúscula —ya no aptas para mi edad— de más de quinientas páginas. Me dan pereza. Luego me animo y las disfruto, aunque no igual que «Maravilla».

La relación entre Teddy y Linnea sirve de telón de fondo para plasmar el día a día de las gentes de una pequeña comunidad de Alamo. La ambientación me ha parecido estupenda, quizás no hay necesidad de nombrar esas comidas, costumbres y tradiciones de gentes de ascendencia noruega cuya supervivencia no es fácil. Ni esa realidad diaria que con tanto detalle nos describe página tras página, pero es una de los sellos de la autora y sabes lo que vas a encontrar en sus novelas, por eso comento que no son lecturas ligeras.

Linnea me ha gustado, una joven valiente que llega a unas tierras más duras de lo que espera persiguiendo su sueño de ser maestra. Su vida ha sido mucho más fácil y no le resultará sencillo aclimatarse a la inhospitalidad de Dakota ni del hombre que la debe acoger en su casa. Quizás se aclimata de forma demasiado sencilla y, lo admito, me ha molestado un poco lo fantástica que la pinta la autora: todo lo hace bien, todos la adoran y nada resulta un problema para esta pequeña joven de apenas dieciocho años.

Teddy me ha resultado un personaje mucho más rico. Un hombre al que la vida ha endurecido. Me gustan estos huraños encantadores y, aunque no he disfrutado especialmente de su pequeño/gran flechazo, sí de sus luchas interiores y de la forma en que la autora va retratando sus inseguridades y esa gran barrera que supone la gran diferencia de edad. Curiosa, porque en aquella época entiendo que debería ser de lo más habitual.

La relación entre los protagonistas me ha parecido realista, de esas que empiezan muy mal, principalmente por los prejuicios de Teddy que se siente abrumado por una juventud y una belleza que no desea en su entorno. Una relación marcada por la terquedad de ambos: él en el no y ella en el sí; y aunque, a mi parecer, está claro que desde el principio esa enemistad esconde una fuerte atracción, la relación fluye de forma pausada, de esas que me gustan.

Como lectora de romántica, el romance ha sido un aliciente, pero no lo que más he disfrutado. Y, siendo sinceros, la novela podría haber terminado antes si la autora no hubiera convertido la novela en un dramón. Ya sabéis que no soy muy partidaria de historias tristes y, parece, que muchas opinan que las desgracias enternecen a los lectores. Si la vida no era fácil, la autora decide complicarla mucho más añadiendo una serie de acontecimientos que me han dejado un mal sabor de boca. ¿Son realistas? Sin duda y, además, con ellos entremezcla hechos históricos importantes de la época.

Me ha gustado mucho conocer a la familia de Teddy y a las gentes de su entorno, principalmente una familia que ha ido creciendo con matrimonios formando una pequeña comunidad que se ayuda y se apoya en las situaciones complicadas. Y las habrá, muchas… quizás demasiadas. Secundarios magníficos entre los que debo destacar a Nisa y John, y un hijo —del que pienso que la autora sienta las bases para una novela, aunque desconozco si al final la escribió.

Admito que me dan pereza estos novelones, después los disfruto y pienso que tengo que leer más de sus historias. En verdad, es una buena novela. No obstante, me ha sobrado drama. He disfrutado más de la parte narrativa que del romance en sí.

Me quedo con una primera parte que me ha gustado mucho ♥, pero luego, esos grandes infortunios.... 

Datos de interés: Ficha de la novela - Ficha de la autora

Pepa

10 de abril de 2026

Un puente sobre el tiempo de Kaliane Bradley


Sinopsis:

En un futuro próximo, a una funcionaria le ofrecen el sueldo de sus sueños y, poco después, le comunican en qué proyecto trabajará: un ministerio de reciente creación está reuniendo a «expatriados» de toda la historia para determinar si viajar en el tiempo es factible.

A ella se le encarga trabajar como «puente»: vivir con, ayudar y supervisar al expatriado conocido como «1847» o comandante Graham Gore. En lo que respecta a la historia, el comandante Gore murió en la condenada expedición de Sir John Franklin al Ártico en 1845, por lo que está un poco desorientado al vivir con una mujer soltera que muestra regularmente sus pantorrillas, rodeado de conceptos extravagantes como «lavadora», «Spotify» o «el colapso del Imperio Británico». Pero con un apetito por descubrir, un hábito de fumar siete cigarrillos al día y el apoyo de un encantador y caótico elenco de compañeros expatriados, pronto se adapta.

Pero lo que el puente pensó que sería, en el mejor de los casos, una complicada e incómoda dinámica de compañeros de piso, evoluciona hacia algo mucho más profundo.

Cuando sale a la luz la verdadera idea detrás del proyecto del gobierno, el puente se ha enamorado de forma fortuita y ferviente, con consecuencias que nunca habría imaginado. Obligada a enfrentarse a las decisiones que les unieron, debe enfrentarse a cómo lo que haga a continuación puede cambiar el futuro.

Un puente sobre el tiempo se construye a partir de una fusión de géneros e ideas exquisitamente original y febrilmente divertida, y nos pregunta: ¿Qué significa desafiar a la historia cuando la historia vive en tu casa?

Opinión personal:

Calificación:

Título original «The Ministry of Time» tal como la serie española que me encanta y, curiosamente, hay datos que comparten: unos personajes a los que traen del pasado y lo hacen a través de una puerta. Hasta ahí llega la coincidencia.

Novela que se sale totalmente de mi zona de confort y que no hubiera leído si no me la hubieran prestado y recomendado. Mil gracias♥♥♥.

Me ha gustado mucho y eso tiene valor porque mi parte racional se pasa todo el tiempo cuestionando cosas y decidí al empezarlo que iba a dejar de buscarle la lógica a todos esos elementos. Un salto de fe que la autora no necesita explicar ni explica. El hecho es que, aunque al final la autora intenta explicar motivos, creo que no es eso lo importante.

Debo aclarar que no es una novela romántica, aunque el romance tiene muchísimo peso y no hubiera desentonado en ese género.

Son varios los personajes carismáticos que el Ministerio trae del pasado. Me ha supuesto un dato irrelevante el porqué, pues lo que más me ha gustado es ese sentido del humor y divertimiento con el que todos se van adaptando del pasado al presente, cómo, cosas que nosotros vemos de lo más usuales y cotidianas, les resultan chocantes a estos hombres y mujeres del pasado que lo ven por primera vez.

Es indudable que no podemos olvidar la crítica social de la autora a través de los ojos de uno de los personajes principales: Graham Gore (1845), oficial de la Marina británica del siglo XIX, personaje  que resulta de lo más encantador, carismático, con una personalidad arrolladora, atractivo, inteligente y firme en el que la autora ha plasmado con gran acierto las luchas internas entre lo que tiene aprendido y lo que puede hacer ahora. Me han gustado mucho esas incertidumbres, cuestiones, la comparación a través de la obsesión por la lectura de una novela en concreto y, sobre todo, la pérdida de prejuicios ante todo lo establecido que ha visto caer tan solo al atravesar una puerta. Pero, algo que quiero destacar, es el gran humor que lo envuelve y la capacidad de reírse tanto de sí mismo como de su puente.

Interesante la ficción en capítulos cortos de lo que pudo ser en 1845, aunque tan solo esclarecedora para conocer más a uno de los personajes.

Curioso que la narradora no tenga nombre, personaje principal. Británica-camboyana, comparte raíces con la propia autora y es una excusa perfecta para insertar también el tema del racismo como otra crítica social más.

Ella será el puente del personaje masculino principal, Graham Gore y lo que tenga que pasar pasará.

Me ha gustado que los personajes sean tratados con números: 1645 (Lieutenant Thomas Cardingham, soldado de la Guerra Civil Inglesa), 1665 (Margaret Kemble, Plaga de Londres), 1793 (Anne Spencer, Revolución Francesa) y 1916 capitán Arthur Reginald-Smyth, militar de la Primera Guerra Mundial. Algunas de las fechas más importantes de la historia, hubo otras, por supuesto, pero estas son las elegidas por la autora.

Ese trato numérico los relaciona más con lo que son para el Ministerio, un experimento y, aunque a mí me ha costado muchísimo al principio descifrar quien era quien cuando hablaba, también es cierto que con el paso del tiempo y el mayor uso de sus nombres te vas dando cuenta de que, al igual que para sus otros compañeros, empiezan a tener personalidad propia e interés personal para ti como lector.

Y con todos estos personajes de fondo, y otros también muy relevantes, la autora construye una novela con un toque de ciencia ficción, viajes en el tiempo, ficción histórica, aventuras, espionaje, algo de crítica social y un puntito de romance, porque, con una gran amiga me dijo, «no es una novela romántica, pero es muy romántica».

En su conjunto, hasta estoy sorprendida de que me haya gustado tanto, la verdad. La autora tiene un estilo que fluye y engancha, muchos partes son de poco ritmo pues la autora enfrenta a los personajes con sus luchas, dejando patente el choque cultural al que se tienen que encarar y son pasajes en las que los sentimientos toman el protagonismo. La relación entre la narradora, sin nombre, y Grahan me ha gustado mucho y, no puedo decir que no, es uno de los alicientes que me invitaban a continuar leyendo.

 

Nota: No sé si os gusta conocer de antemano estos detalles, así que, si no es así, no leas las siguientes líneas porque la autora lo explica al final de la novela y, lo admito, conocer que uno de los protagonistas es un personaje histórico le ha dado un valor añadido a la historia. Tanto él como la expedición a la que tantas vece
s se hace referencia. Me ha encantado cómo la autora deja patente los cuatro o cinco detalles que se saben de Graham Gore en la novela y cómo lo entrelaza de forma espectacular por lo natural en la historia.


Datos de interés: Ficha de la novela - Ficha de la autora 

Pepa