3 de julio de 2026

Amor con condiciones de Laura Lee Guhrke (Girl Bachelors #2)


Sinopsis:

Prudence Bosworth sobrevive con los ingresos de una costurera y un puñado de fantasías, pero siempre ha anhelado el amor y el romanticismo. Entonces hereda una fortuna de un padre al que jamás había visto, con la condición de que se case antes de que pase un año. Prudence está decidida a casarse por amor, y después de ver de primera mano la espléndida caballerosidad de cierto duque, sólo él es el posible candidato.

Rhys de Wynter, duque de St. Cyres, oculta su cinismo tras su ágil mente y una sonrisa más ágil incluso. Debe casarse con una heredera, y por fortuna, la hermosa costurera convertida en heredera es justo lo que necesita. Pero nunca esperó enamorarse de Prudence, y cuando su escandaloso engaño sale a la luz, no se detendrá ante nada para recuperarla... aun cuando ello signifique renunciar a todos y cada una de sus costumbres de libertino.


Opinión personal:

Calificación:

Sabéis que me propuse releer todos los de esta serie y lo estoy cumpliendo, y aunque hace unos años reseñé el cuarto de la serie, va a ser una de mis siguientes lecturas, creo que podéis encontrar en el blog reseña de todas las entregas. Esta serie, «Chicas solteras» que llegó a España como «Las chicas de Little Russel» —nunca he entendido este cambio, a no ser porque crean que la palabra soltera nos asusta a las lectoras de novela romántica… modo ironía on.

Siempre recomiendo a Laura Lee Guhrke, una de las grandes de la romántica, aunque siempre peque de lo mismo: sus finales son demasiado repentinos. Escribe muy bien, elabora bien sus tramas, buenas conversaciones, buenos personajes con perfil propio y una historia que normalmente suele ser sencilla pero bonita, pero siempre cierra sus finales de forma poco digna. Es lo que hay, pero, no obstante, todo lo que escribe me gusta.

Esta serie es una de las imprescindibles para cualquier amate de la histórica.

El punto de partida es un gran tópico: el noble que tiene que casarse por dinero, pero aquí, aunque no es que sea una estupendísima idea, sí que tenemos a una heredera recién adquirida cuya condición para hacerse con un buen dineral —la cifra es realmente escandalosa— tiene que casarse. Todo podría solucionarse con una conversación y un pacto de matrimonio «amistoso», pero ahí está el desarrollo de la historia.

Prudence es una joven dulce con un corazón enorme. Si tuviera que definirla con una palabra, quizás escogería: inocencia. Para ella todos tienen buenas motivaciones y su paciencia es infinita. Así que, ahora que le ha caído una herencia de un padre desaparecido, será capaz de acoger de buen grado a todos los que en su momento la trataron de una forma «no muy amable» sin queja alguna. Pero, más que salir de una vida complicada, la noticia de su herencia le allana el camino para poder casarse por amor. La joven costurera es una romántica y busca la aprobación incondicional de un hombre que la ame pese a todo lo que ella cree que es falta de perfección.

Rhys se siente atraído desde el minuto uno por esa joven, pero lo que le pide el cuerpo no se lo permite la mente. Está totalmente arruinado, no tan solo el ducado, sino toda la gran familia —con mayor o menor apego— que depende directa o indirectamente de él. Es curioso lo que el honor y la responsabilidad consiguen porque, por decirlo suavemente, no siente un gran aprecio por esa familia. Así que cuando se entera de que la joven por la que se siente tan atraído es una riquísima heredera todo su mundo adquiere un nuevo objetivo.

Todo parece una historia de amor perfecta, pero la autora plantea una cuestión importante: ¿Puede surgir un amor real cuando hay intereses económicos en juego?

La atracción es palpable por ambas partes, aunque ella está más encandilada con la idea del amor que enamorada de verdad de un duque al que apenas conoce, pero le parece todo caballerosidad y la trata de forma tan distinta a todo lo que ha vivido; además, de Wynter está resuelto a solucionar los problemas económicos familiares. El problema principal es que la verdad, a veces, no es creída. En el fondo, no podemos acusar en ningún momento a Rhys de mentiroso.

Prudence destaca porque no quiere adaptarse a su nueva condición de rica perdiendo su esencia. Fiel a su personalidad, su primer objetivo es ayudar y sigue siendo la mujer dulce que es, aunque no flaqueará y se mostrará extremadamente dura cuando la situación lo requiere. Su postura me ha encantado, no puedo desvelar la situación, aunque ya os imaginaréis que todo explota en un momento dado.

Rhys es un personaje más usual, aunque detrás de ese supuesto libertino que todo el mundo cree se esconde un hombre cuyo punto débil es su incapacidad para mostrarse tal como es ante la mujer que quiere. Todo será un reto para él y me ha gustado la forma en la que la autora defiende esa supuesta superficialidad bajo un pasado doloroso.

No estamos ante una novela inolvidable, pero es de las que merecen la pena. Los personajes me han gustado mucho y la historia es muy bonita. Como digo, una pena que, como casi siempre, la autora se quede corta construyendo un final a la altura del resto de la novela.

Siempre insisto en que la autora es capaz de hacer una historia sencilla, pero verdaderamente bonita con personajes que cuentan con algún detalle que los diferencia. Sus historias me gustan mucho y hay escenas en las que se te enternece el corazón. Lástima que sea otra de las muchas que han dejado de traducir… perdón, ¡pero si apenas traducen a nadie de histórica!

Datos de interés: Ficha de la novela - Ficha de la autora - Web de la autora 

Pepa

26 de junio de 2026

When a Duke Loves a Woman by Lorraine Heath (Sins for All Seasons #2)


Sinopsis (traducción personal)

Gillie Trewlove sabe lo que significa la bondad, fue abandonada en la puerta de una casa cuando era bebé y criada por la mujer que la encontró allí. Así que, cuando de repente se encuentra con un alma necesitada en su puerta —o en el callejón junto a su taberna—, no lo duda. Él no es un bebé. Es un caballero gravemente herido, de una belleza cautivadora, que no encaja en Whitechapel, y mucho menos recuperándose en la cama de Gillie…

Que te planten en el altar es humillante; que te salve de unos matones una mejor —aunque valiente y hermosa— es la guinda del pastel de un día extraordinariamente horrible para  duque de Thornley. Tras cuidarlo hasta que se recupera, Gillie accede a ayudarle a recorrer los rincones más oscuros de Londres en busca de su amada. Pero cada momento juntos está teñido de deseo y hace que Thorne se replantee su elección de esposa. Sin embargo, Gillie sabe que la aristocracia jamás aceptaría a una duquesa ilegítima. Thorne, en cambio, está decidido a demostrarle que ningún obstáculo es insuperable cuando un duque ama a una mujer.

Opinión personal:

Calificación:

Segunda entrega de la serie Sins for All Seasons, le toca el turno a Gillie, en una historia con un argumento bastante usual dentro del romance histórico: amor entre personas separadas por una enorme brecha social.

Gillie es una de los hermanos que captó mi atención en la primera entrega. Una mujer decidida e independiente que se ha metido de lleno —en aquellos tiempos— regentando con éxito una taberna en Whitechapel. Con el carácter suficiente para hacerse respetar en un mundo complicado, tiene las ideas muy claras y un corazón enorme. Valiente como la que más y acostumbrada a defenderse con tanto hermano, no duda en lanzarse a defender a un desconocido y cuidarlo de sus maltrechas heridas.

Como personaje es uno de los alicientes de la historia. No quiere casarse y tampoco tiene muchas ganas de hombres en su vida. Es una empresaria y pocas autoras se atreverían con un personaje como este. Después está si te gusta más o menos cómo se va desarrollando a lo largo de la novela.

Thorne es más complicado. No tiene una buena relación familiar y, hasta ahora, estaba dispuesto a cumplir con su deber y cumplir con la promesa familiar. Hasta que conoce a la mujer que le roba el corazón con su independencia, su inteligencia y su bravura. Es una mujer —como en tantas otras ocasiones— que no se espera y tan alejada de las damiselas a las que está acostumbrado que queda deslumbrado y enamorado desde el primer momento.

La química entre ellos funciona muy bien, y tanto. En seguida, ambos tienen muy claro lo que no puede ser, pero tampoco le harán un feo a la atracción física que sienten y ¿por qué no? Pues de cabeza y, aunque tardan en empezar porque al principio la autora mete como excusa la búsqueda de la prometida del duque —que entiendo que tiene historia propia— para acercar posturas, no tardan mucho en acercarse del todo, más que como un misterio o un objetivo real.

En general, es una historia bonita porque tanto Gillie como Thorne son personajes carismáticos, las escenas con los secundarios, sobre todo con los próximos protagonistas de la serie, me han gustado y encajan a la perfección en el mundo de suburbios que se refleja en la novela. Pero, he de admitir que el desenlace final me ha quedado un poco desinflado.

Sabéis que me encanta Lorraine Heath, encuentro que sus novelas siempre son arriesgadas e introduce elementos novedosos. No obstante, creo que esta novela tiene muchos puntos poco creíbles y que, en general, están poco defendidos y suponen un salto de fe muy grande, para terminar con un final muy descafeinado.

En general, una novela que empieza muy fuerte pero cuya trama se ha ido diluyendo y culmina con un final que me ha parecido demasiado de cuento de hadas, incluso para una novela romántica. Es entretenida y, por supuesto, me ha gustado, pero creo que no está a la altura de muchísimas otras de la autora.


Datos de interés: Ficha de la novela - Ficha de la autora - Web de la autora

Pepa