22 de enero de 2021

El vizconde que me amó de Julia Quinn

 


Sinopsis:

Los cotilleos de lady Whistledown no fallan nunca: una vez más, Anthony Bridgerton es el soltero más codiciado de la temporada en la alta sociedad victoriana. Pero este año, el atractivo  vizconde, amante de la diversión y enemigo del compromiso, sorprende a todos y decide buscar esposa y sentar cabeza. La joya más preciada, la joven y hermosa Edwina Sheffield, es su elección natural. Pero para conseguirla ha de obtener antes la aprobación de la hermana mayor de la muchacha, Kate. Anthony comprobará que convencerá  a esa mujer arrogante y decidida de que ha dejado de ser un vividor no es tarea fácil. Como tampoco lo es quitársela de la cabeza cuando llega la noche.

Opinión personal:

Calificación:

Me he propuesto releer la serie, al menos algunos de ellos, porque de los que me suenan que en su momento no me gustaron, pues me da mucha pereza y puestos a releer (este año tengo una lista de relecturas preparada) prefiero ir a lo seguro. Es curioso que de los últimos apenas me acuerdo, tampoco sé si lo haré este año o lo dejaré para más adelante. 

Así que vamos con la segunda entrega de la serie «Bridgerton» y el primer libro que leí de Julia Quinn. Creo que tuve bastante suerte, ya que es, en mi opinión uno de sus libros más divertidos, al menos durante la primera parte. «El vizconde que me amó» puede ser un claro ejemplo de su estilo. En sus historias prima la diversión y huye de personajes atormentados, aunque no por ello, no deban tener preocupaciones.

Quiero hacer hincapié en esto, porque tras la primera temporada de Netflix, creo que ese sello personal no está quedando demasiado reflejado y, particularmente, el perdonaje de Anthony ha quedado un poco malogrado y no termino de encajarlo con el personaje que aparece en los libros.

Anthony Bridgerton ha vivido siempre condicionado por la prematura muerte de su padre, un hombre al que quería y admiraba por igual. Con su muerte cambió su vida y, desde muy joven, se vio como el cabeza de familia y sobre él recayó, no tan solo la conservación del patrimonio familiar, sino la vida de su madre y sus siete hermanos.

Es un hombre que se toma muy en serio sus responsabilidades y, aunque también le gusta la diversión, sabe que su deber es casarse y perpetuar su legado. Todo ello meditado y con un gran aplomo. Tiene su futuro prácticamente planificado y para ello ha tomado la determinación de tomar por esposa a una joven beldad que acaba de debutar y que, en su opinión, cumple con todos los requisitos de lo que debe ser su esposa ideal.

Kate Sheffield es casi todo lo opuesto a lo que él busca. He de decir que me encantan este tipo de protagonistas: decididas, no particularmente bellas, pero sí con una marcada inteligencia y una agudo humor e ironía, con un fuerte carácter —que no tiene que ser malo—  y determinación. Me gustan, no tan solo porque son un contrapunto estupendo para estos estirados protagonistas, sino porque rompen con ese arquetipo de mujer débil necesitada de protección.

Si buscáis una novela con un gran dramatismo, esta no es una buena elección. Si bien es cierto que ambos viven marcados por un hecho acontecido en su pasado, ninguno vive lamentándose y, más bien, es algo en lo que la autora se apoya para explicarnos esas preocupaciones y ahondar, aunque sin caer en el desaliento, un poco más en los personajes.

Estamos ante un argumento bastante cliché: un noble que ha puesto las miras en una mujer concreta y tiene que debatirse o con su hermana o con una tercera persona que haga de casamentera y, por supuesto, acaba totalmente enamorado de esa otra dama.

Más o menos aquí tenemos la historia entre Anthony y Kate y, como no puede ser de otra forma, estamos ante una pareja que se lleva francamente mal. Lo que significa diversión asegurada. Julia Quinn plasma esa diversión en muchos de sus diálogos y, además, suele regalarnos alguna que otra escena algo inverosímil, pero sí posible, que arranca alguna que otra carcajada.

Su relación será fresca y jocosa con esa marcada enemistad mutua repleta de pullas inteligentes y dobles sentidos que, como ya sabéis, me encantan. Y, sobre todo, una relación que se va desarrollando poco a poco y pese a ellos mismos; de esas que se van disfrutando lentamente y con cada escena se van consolidando sensaciones que, a menudo, son todo lo contrario a lo que sus protagonistas buscan.

Quizás se podría desear un mayor peso en esos problemas, un mayor desarrollo o, al menos, unos pensamientos personales más extensos. Pero ya no estaríamos leyendo una novela de Julia Quinn. Y, al igual que la novela anterior, peca de un final demasiado abrupto; quizás por ello después se inclinó por regalarnos con esos famosos epílogos.

Tenía muchas ganas de releer esta historia y, si soy del todo sincera, lo quería hacer bastante antes de que estrenan la segunda temporada de la serie en Netflix. Viendo lo que han hecho con el primer libro, tengo muy claro que es más que posible que esa ironía y esos enfrentamientos dialécticos que, en mi opinión, son lo mejor de la novela, se terminen perdiendo entre tramas secundarias. Y, como mal mayor, algún personaje que en la novela apenas tiene una poca relevancia nos lo van a meter hasta en la sopa. Crucemos los dedos para que esté equivocada.

Entre el Anthony que describe Julia Quinn y el que nos muestra Netflix hay todo un abismo y han cambiado mucho su personalidad, no termino de entender el motivo porque, de por sí, Anthony resulta un personaje interesante tal como es.

Los Bridgerton es una serie de lectura obligada para toda lectora amante del género, creo siempre es una buena opción y ahora que están adaptándola —de forma demasiado libre—,  es un momento tan bueno como otro.

Pese a las 5 estrellas que le pongo, no considero que sea una novela perfecta. Es una lectura muy ligera, sin personajes demasiado elaborados y una trama muy sencilla. El tema de las valoraciones siempre es personal y no creo que tan siquiera la misma lectora, al menos no lo hago, valore las novelas siguiendo un un estricto listado de requisitos o cualidades. En «El vizconde que me amó» doy preferencia a la diversión y, con lo difícil que es hacerme reír, lo bien que me lo he pasado le vale que ese pequeño pero se pase por alto y, bien seguro, que en algún momento volveré a leer la historia entre Anthony y Kate.


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Pepa 


15 de enero de 2021

Un legado peligroso de Elizabeth Camden

 



Sinopsis:

Lucy Drake es una experta en Código Morse y se ha convertido en una de las mejores telegrafistas de la agencia de noticias associated Press. La llegada repentina de sir Colin Beckwith a la agencia rival Reuters empieza a poner en riesgo el trabajo que tanto le costó conseguir. Recién llegado de Londres, Colin es un hombre brillante, atractivo e insufriblemente encantador.

A pesar de su rivalidad, Lucy se da cuenta de que Colin tiene los contactos que su familia necesita para poner fin al prolongado litigio para recuperar la herencia que les corresponde. Pero cuando negocio un acuerdo con él, ambos se adentran en una trama que demuestra ser mucho más peligrosa de lo que sospechaban.

Opinión personal

Calificación:

Primero libro de la trilogía «Empire state», pero por lo que se desprende de la sinopsis de los siguientes, serán totalmente independientes y compartirán temática más que personajes, (a no ser que se me haya escapado algo (cosa que no sería nada extraña).

Ha sido una lectura un poco a la aventura. Una novela de la que no había leído mucho, pero con un argumento diferente.

Mi valoración general ha sido muy positiva, porque me ha gustado más de lo que me esperaba. Aunque he de aclarar que, como ya sabéis, soy lectora de novela romántica y aquí —en mi humilde opinión— el romance es flojo y el eje de la trama es otro.

Aquí entraríamos en el controvertido tema de lo que se considera romántica o no, para mí es más narrativo que romántico y eso lo he notado y es algo de lo que me quejo, aunque no por ello he disfrutado menos de una lectura que va de menos a más, Porque sí, el principio se me ha hecho lento, hasta que empiezas en ver un poco por donde van a ir los tiros, que al principio iba algo perdida entre personajes y explicaciones de la autora.

Lo mejor, con diferencia, es la ambientación y la capacidad de la autora para trasladarnos a esos comienzos del siglo xx en una ciudad como New York. Transmite tan bien lo que, bien seguro, serían aquellas calles, aquellos edificios y aquel despertar a un mundo nuevo de la tecnología —quizás ahora estemos más que acostumbrados, unas más que otras, porque yo crecí sin internet ni móvil; que ahora parece todo muy fácil, pero en aquellos tiempos que una noticia pudiera saberse de una parte del mundo a otra en un intervalo de media hora ¡fue todo un logro y una revolución!

La trama transcurre entre ese pequeño litigio familiar de Lucy con un pequeño entramado del que no quiero desvelar mucho porque tampoco se habla de él en la sinopsis. No estamos ante un novelón de suspense, pero, lo cierto, es que es una lectura amena y muy entretenida. Toca temas curiosos, periodismo, comunicaciones, el día a día en una gran ciudad, las acometidas del agua en aquellos grandes rascacielos. En el fondo, no son temas trascendentales, pero es una forma genial de aprender: leyendo.

Con la pareja he tenido mis más y mis menos, Creo que lo mejor de ellos es su sinceridad y la naturalidad con la que aceptan su situación y los condicionamientos que tienen. Ambos me han gustado, sobre todo he disfrutado, mucho, de pequeñas conversaciones en las que sean tirado (con muchísima sutileza) los trastos a la cabeza. Porque estas relaciones con algo de perjuicios me encantan, no lo puedo evitar.

No estamos ante un instalove, aunque sí una atracción física fuerte, su relación va poco a poco y me ha gustado. Ambos son tan terriblemente diferentes que el choque es imposible de evitar, y aquí es donde más he disfrutado de la lectura.

Por ello, en más de una ocasión me he planteado si al final terminarían o no juntos y ese final no me ha sorprendido —no diré cual es— pero tampoco me hubiera sorprendido otro.

Lo que sí me ha molestado es que, al final, parece que todo queda en algo demasiado fácil y uno de ellos termina perdiendo la esencia con la que empieza —entiendo que es la forma que ha tenido la autora de decirnos que los tiempos cambian y hay que evolucionar—.

En definitiva, he disfrutado con esta novela. El final ha sido una sorpresa, no tanto en la forma como termina, sino porque la autora ha sabido atraparme hasta el punto de que no me fui a dormir hasta que lo terminé. Quizás por saber simplemente cómo terminaba la pareja. Seguramente me animaré a leer algo más de esta autora porque su estilo me ha gustado mucho.

Eso sí, tened en cuenta que es una novela prácticamente blanca, escenas de sexo, cero. ¿las he echado de menos? No.

Como cualquiera, disfruto cuando las leo, siempre y cuando sean coherentes y no estén metidas con calzador (que de esas hay muchas) pero tampoco creo que sean imprescindibles para que disfrute de una lectura.

Una autora a la que, sin duda, leeré de nuevo, pero teniendo muy claro que su fuerte no es la creación de romances.

Datos de interés: Ficha de la novela - Ficha de la autora - Web de la autora


Pepa