Sinopsis (traducción personal)
Gillie Trewlove sabe lo que
significa la bondad, fue abandonada en la puerta de una casa cuando era bebé y
criada por la mujer que la encontró allí. Así que, cuando de repente se
encuentra con un alma necesitada en su puerta —o en el callejón junto a su
taberna—, no lo duda. Él no es un bebé. Es un caballero gravemente herido, de
una belleza cautivadora, que no encaja en Whitechapel, y mucho menos
recuperándose en la cama de Gillie…
Que te planten en el altar es
humillante; que te salve de unos matones una mejor —aunque valiente y hermosa—
es la guinda del pastel de un día extraordinariamente horrible para duque de Thornley. Tras cuidarlo hasta que se
recupera, Gillie accede a ayudarle a recorrer los rincones más oscuros de
Londres en busca de su amada. Pero cada momento juntos está teñido de deseo y
hace que Thorne se replantee su elección de esposa. Sin embargo, Gillie sabe
que la aristocracia jamás aceptaría a una duquesa ilegítima. Thorne, en cambio,
está decidido a demostrarle que ningún obstáculo es insuperable cuando un duque
ama a una mujer.
Opinión personal:
Segunda entrega de la serie Sins
for All Seasons, le toca el turno a Gillie, en una historia con un argumento
bastante usual dentro del romance histórico: amor entre personas separadas por
una enorme brecha social.
Gillie es una de los hermanos que
captó mi atención en la primera entrega. Una mujer decidida e independiente que
se ha metido de lleno —en aquellos tiempos— regentando con éxito una taberna en
Whitechapel. Con el carácter suficiente para hacerse respetar en un mundo complicado,
tiene las ideas muy claras y un corazón enorme. Valiente como la que más y
acostumbrada a defenderse con tanto hermano, no duda en lanzarse a defender a
un desconocido y cuidarlo de sus maltrechas heridas.
Como personaje es uno de los
alicientes de la historia. No quiere casarse y tampoco tiene muchas ganas de
hombres en su vida. Es una empresaria y pocas autoras se atreverían con un
personaje como este. Después está si te gusta más o menos cómo se va
desarrollando a lo largo de la novela.
Thorne es más complicado. No tiene una buena relación familiar y, hasta ahora, estaba dispuesto a cumplir con su deber y cumplir con la promesa familiar. Hasta que conoce a la mujer que le roba el corazón con su independencia, su inteligencia y su bravura. Es una mujer —como en tantas otras ocasiones— que no se espera y tan alejada de las damiselas a las que está acostumbrado que queda deslumbrado y enamorado desde el primer momento.
La química entre ellos funciona
muy bien, y tanto. En seguida, ambos tienen muy claro lo que no puede ser, pero
tampoco le harán un feo a la atracción física que sienten y ¿por qué no? Pues
de cabeza y, aunque tardan en empezar porque al principio la autora mete como
excusa la búsqueda de la prometida del duque —que entiendo que tiene historia
propia— para acercar posturas, no tardan mucho en acercarse del todo, más que
como un misterio o un objetivo real.
En general, es una historia
bonita porque tanto Gillie como Thorne son personajes carismáticos, las escenas
con los secundarios, sobre todo con los próximos protagonistas de la serie, me
han gustado y encajan a la perfección en el mundo de suburbios que se refleja
en la novela. Pero, he de admitir que el desenlace final me ha quedado un poco
desinflado.
Sabéis que me encanta Lorraine
Heath, encuentro que sus novelas siempre son arriesgadas e introduce elementos
novedosos. No obstante, creo que esta novela tiene muchos puntos poco creíbles
y que, en general, están poco defendidos y suponen un salto de fe muy grande,
para terminar con un final muy descafeinado.
En general, una novela que
empieza muy fuerte pero cuya trama se ha ido diluyendo y culmina con un final
que me ha parecido demasiado de cuento de hadas, incluso para una novela
romántica. Es entretenida y, por supuesto, me ha gustado, pero creo que no está
a la altura de muchísimas otras de la autora.
Datos de interés: Ficha de la novela - Ficha de la autora - Web de la autora
Pepa




