Sinopsis:
Cuando Samantha acepta el empleo
como enfermera para cuidar a Gabriel Fairchild, nadie cree que aguante más de
un día. Su tarea es desalentadora: Gabriel, antaño un joven y apuesto oficial
adorado por todas las mujeres, es ahora un hombre roto. La metralla lo cegó
para siempre en la batalla de Trafalgar, y vive desde entonces recluido de un
mundo que no sabe ofrecerle más que una dolorosa compasión que él desprecia.
Sin embargo, Samantha sabe ver, bajo la coraza de ironía y mal genio, al hombre
seductor y apasionado que sigue vivo en el interior de Gabriel; un hombre que
no necesita la vista para enamorar perdidamente a una mujer... Un duelo de
voluntades comienza en la mansión de los Fairchild, cuando Samantha intenta que
él recupere el orgullo y la alegría de vivir a pesar de las tinieblas. Pero
nadie sospecha que ella guarda su propio secreto, uno más oscuro y profundo que
la negra noche de la ceguera.
Opinión personal:
Claro ejemplo de una novela que
tiene poco de original, pero que trata dos temas que a mí me suelen encantar:
del odio al amor y una historia preciosa.
Me animé con la relectura porque
en su momento me encantó. No es una autora de la que haya leído mucho y algunas
de sus novelas no me han terminado de convencer. Creo que en esta el punto
fuerte es estupenda construcción del personaje de Gabriel.
Hombre atractivo, encantador,
vuelve de la guerra desfigurado y ciego. Se ha convertido en un huraño ermitaño
que refleja sus propias inseguridades con violencia y mal humor, llegando a ser
hiriente con los demás. No soporta en lo que se ha convertido y haber perdido
totalmente su independencia y, admito, que la escena familiar me ha dejado muy
marcada. Realismo y dureza pura. —¡Cuánta crueldad pueden demostrar los que se
supone que te quieren! —
Gabriel me ha gustado mucho como personaje, ya sabéis que me gustan los protagonistas algo bordes que terminan siendo encantadores, pero, además, creo que la veracidad de sus inseguridades está muy lograda.
Samantha es pura determinación y paciencia. Una mujer que llega con la determinación de ayudar. La fortaleza y tranquilidad con la que soporta el mal carácter, las pequeñas humillaciones y la situación general de la casa a la que acaba de llegar, me ha gustado mucho. La paz, sobriedad y tranquilidad que transmite es justo lo que se necesita para combatir la ira de Gabriel.
Su relación es tormentosa. Como
enemigos al comienzo del libro, más por el rechazo continuado de Fairchild que
por ella —emperrada en encaminar su curación— la novela está llena de diálogos
ágiles que equilibran perfectamente el drama y el humor. Sabéis lo mucho que
disfruto de estas pequeñas pullas y la forma en la que desembocan a una
relación profunda de admiración mutua y romance al final.
También me han gustado sus
conversaciones en las que él va conociendo una mujer culta, alejada de las dulces
damiselas que tanto le recomendaban cuando era un apuesto noble en busca de
esposa, esa forma indirecta de ir conociéndose mutuamente.
Estamos ante una novela en la redención
personal y la superación del trauma comparten importancia.
El final es precioso. Puede ser
—o no— predecible, pero es igual, resulta muy bonito y enternecedor y creo que,
quizás por eso, es una de las novelas más famosas de la autora.
Datos de interés: Ficha de la novela - Ficha de la autora - Web de la autora
Pepa




