20 de mayo de 2022

Nunca te enamores de tu prometida de Virginia Heath (The Merriwell Sisters #1)


Sinopsis:

Lo último que Hugh Standish, conde de Fareham, quiere es una esposa. Desafortunadamente para él su madre está decidida a encontrarle una, así que Hugh se inventa una prometida falsa para mantenerla a raya. Pero cuando Hugh se entera de que su madre está en un barco con destino a Inglaterra, se da cuenta de que su pequeña mentira está a punto de explotar en mil pedazos... hasta que choca con una mujer que podría ser el milagro que necesita.

Minerva Merriwell ha tenido que luchar para mantenerse a sí misma y a sus dos hermanas, así que cuando Hugh le pide que se haga pasar por su prometida mientras su madre está de visita, ella sabe que, aunque el plan suena ridículo, la oferta es demasiado buena para dejarla pasar.

Cuando llega a la mansión de Hugh, nada sale de acuerdo con su plan. A medida que estallan los malentendidos, el falso compromiso empieza a convertirse en un verdadero romance. Pero, ¿pueden confiar el uno en el otro cuando su relación comenzó con una mentira?

Opinión personal:

Calificación:

Semana de la reseña para el #RETOLOVE4ROMANCE, que organiza el Blog Mi rinconín de lectura, este mes: Protagonistas de distinta clase social

A veces me da la impresión de que leo libros diferentes a otras lectoras. Seguro que el haberlo leído en inglés— he puesto la sinopsis y portada de la edición en castellano— influye en mi opinión, siempre lo digo. Pero es que no le he visto ninguna gracia a esta novela.

El argumento es de los que hemos leído ya mil veces: noble con aversión al matrimonio que, para evitar las presiones de su madre, se inventa una prometida y termina pagando a una mujer, a la que apenas conoce, para que desempeñe el papel de prometida… y, claro, se convierte en presa de su propio engaño. Hasta ahí, a todas nos suena… y no diré que es un argumento que, si se lleva bien, puede ser de lo más divertido ya que, con un toque de humor y lleno de engaños, puede contener escenas muy divertidas.

Hugh es un libertino, tampoco es que se demuestre en exceso más allá de las opiniones que reflejan los secundarios al comentar sus reticentes fechorías en las publicaciones de sociedad. Pero, al contrario, me ha parecido un personaje más bien bonachón y al que le ha faltado bastante carisma. No me ha parecido que tenga nada demasiado resultón, más que un pequeño aire cobardica al no ser capaz de enfrentarse a su madre, quien además vive en otro continente, sobre su decisión de no casarse de momento. Fuera de eso, un personaje correcto, educado, del que todos tienen una opinión mucho más canallesca de lo que es y que, por supuesto, él no desmiente en ningún momento.

Minerva me ha gustado, pero queda eclipsada por su hermana Diana, joven que ha llamado mucho más mi atención ya que tiene cualidades y esa rebeldía que tanto me gusta en este tipo de novelas. Minerva es una joven espabilada, con una profesión con la que malvive y un sentimiento y comportamiento —forzado por el abandono paterno— que es una de sus mejores cualidades. Aún así, me ha faltado decisión y determinación en un comportamiento de esos que se deja llevar pero que tampoco termina de destacar entre otros secundarios, por ejemplo, la madre de Hugh, personaje arrollador y que junto a Diana son, o me han parecido, el alma de los enredos.

Sí, hay un par de escenas que podrían resultar divertidas y, quizás para otras lectoras, lo hayan sido, pero no he encontrado ninguna escena que me haya parecido, ni por asomo, merecedora de calificar la novela como una comedia de enredo, algo complicado ya que el argumento invita tanto a ello. Pero no, no le he encontrado la gracia.

Es posible que sea de estos casos en los que «no es la novela, soy yo». No diré que no, todas pasamos rachas en las que nada de lo que leemos nos termina convenciendo.


La trama resulta de lo más previsible, ni tan siquiera la aparición del malo de la novela me ha tomado por sorpresa ya que era la única opción que podría desmontar todo el entramado que, de forma tan chapucera —he de decir— ha organizado Hugh, y mira que estaba muy avisado por su amigo Giles —del que la autora ya ha escrito su propia historia y, ciertamente, pinta muy bien.

El problema, en mi opinión, radica en que cuando una autora escoge un argumento tan manido, ha de saber darle una chispa de originalidad que no he podido encontrar.

El segundo tema que no ha conseguido convencerme es la falta de credibilidad de la historia en general. Empezando por la primera escena, no muy acorde a ese supuesto comportamiento canallesco del protagonista y ese saber hacer y comportamiento que las hermanas han conseguido pese a haberse criado en condiciones tan precarias. Sumando a detalles que creo que la autora no termina de aprovechar, por ejemplo, el trabajo de ella.

Lo de la trama secundaria con el pasado de Hugh me he ha dejado totalmente descolocada porque no le encuentro motivación alguna.

Una supuesta comedia de enredo que provoca que la relación entre ellos quede en un segundo plano, no diré que estemos ante un instalove, porque es una novela que no se basa en la atracción física, pero tampoco he sabido encontrar ese click que hace que entre ambos saltes chispas, me ha faltado garra al romance.

En cuanto al final no queda otra que comentar que resulta de lo más precipitado. Como si la propia autora no supiera cómo cerrar ese círculo con los frentes que tenía abiertos y, al final, en un par de escenas con las que te quedas un poco sorprendida todo se resuelve de la forma más repentina, con ninguna consecuencia importante y con la falta de un final explosivo. Es como que aquí no ha pasado nada.

El humor es algo muy personal y, aunque a mí no me haya hecho ni pizca de gracia, puede que a otras lectoras las escenas de la novela le arranquen carcajadas a pleno pulmón… hay cosas inexplicables y muy personales. El estilo resulta muy correcto, quizás ya he leído demasiadas novelas de este estilo, novelas que superan en mucho a esta y, ya se sabe. Cuanto más lees, más exigente te vuelves.

Una lectura con algún momento entretenido, pero, en general, nada destacable.


Datos de interés: Ficha de la novela - Ficha de la autora - Web de la autora

Pepa

13 de mayo de 2022

El pícaro de la Quinta Avenida de Joanna Shupe


Sinopsis

Él puede resolver cualquier problema.

Después de trabajar para algunas de las personas más poderosas de la sociedad neoyorquina, por fin Frank Tripp se ha ganado el respeto y la seguridad de la que careció en su infancia. No hay problema que se le resista. excepto uno: la bella y temeraria hija de un importante cliente que parece no entender el significado de la palabra «peligro».

Ella no está buscando un héroe.

La emoción comienza más allá de la calle 42, y Mamie Greene está decidida a explorarla de arriba abajo. Mientras, por el camino, adopta el rol de una Robin Hood adaptada a su tiempo. Pero lo que Mamie no necesita es que el abogado de su padre la siga a cada paso que da y ponga en peligro sus esfuerzos por ayudar a familias en apuros.

Aunque hay algo con lo que Mamie no contaba. Y es que a la perseverancia de Frank, hay que sumarle las chispas que saltan entre ellos. Cuando el destino trunca sus planes, Mamie tendrá que decidir si quiere arriesgarlo todo por un pícaro.


Opinión personal:


Después de que la editorial nos dejara colgadas al suspender la traducción de la trilogía «Engaños malvados», que me gustó bastante por su originalidad (en el blog tenéis las reseñas de las dos novelas publicadas) y de la que espero, en algún momento, ¡se decida a traducir el último! Vuelve a la carga con Joanna Shupe con el primero de la serie «Chicas de Nueva York», aprovechando, ¡cómo no! el gran éxito de una conocida serie y que, por cierto, me ha encantado que justo se sitúa más o menos en la misma época y ciudad que esta serie.

Me gusta que sus novelas se centren en Nueva York, justo en la denominada Gilded Age, creo que se nota que la autora la conoce y que, además, disfruta escribiendo sobre ella. Es una autora de la que he leído algo en inglés, justo la serie anterior a esta en la que Frank Tripp aparece en numerosas ocasiones ya que es el abogado de los protagonistas de los tres libros (si tenéis curiosidad, hay reseña en el blog de las tres novelas).  Tan solo comentar que no considero que sea imprescindible leerlos, pero, como otras muchos, a la autora parece gustarle recuperar personajes secundarios y escribir su propia historia.

Frank es un hombre hecho a sí mismo, personaliza el sueño americano. Sin pertenecer la alta burguesía, gracias a su ingenio y su inteligencia, ha conseguido codearse con los hombres más influyentes de la alta sociedad neoyorquina. Al principio, resulta algo frío y calculador, movido casi exclusivamente por sus ansias de poder y búsqueda de aumentar una ya muy considerable fortuna. Pero, en el fondo, todas esas ansiedades ocultan un gran secreto.

Mamie es una joven rebelde y decidida. Gracias a la fortuna familiar y al buen nombre familiar, unido al gran poder e influencia que su padre tiene en la sociedad, cuenta con recursos suficientes para dedicarse a menesteres que, aunque demuestran el enorme corazón que tiene, no serían muy del gusto paternal en caso de que salieran a la luz.

Estos personajes me gustan mucho ya que, pese a que la mujer siempre ha estado supeditada a los deseos masculinos y dominada por el poder del hombre, siempre han existido mujeres, algo rebeldes, a las que les debemos tanto. Quizás puedan parecer personajes algo salidos del contexto histórico, pero, personalmente, estoy convencida de que ha habido muchas más mujeres como Mamie de las que la historia ha tenido en cuenta. Por lo tanto, aplaudo su destreza, su perseverancia, su independencia y sus ideas modernas que, en algunos casos, chocan con el buen hacer del comportamiento social. —en ese sentido, tengo claro que vamos a tener tres buenas protagonistas.

Es importante tener en cuenta que Joanna Shupe escribe sobre hombres y mujeres que rompen los moldes sociales, adelantados a su época y con ideas algo radicales, muy acordes con el movimiento sufragista. En ese contexto, Mamie encaja totalmente, aunque Frank sigue algo alejado.

No recuerdo muy bien si esta pareja se conoce en alguna entrega anterior, pero lo que está muy claro es que al ser Frank el abogado de su padre, ellos se han visto con asiduidad; hasta tal punto que Frank ha desarrollado una atracción por la hija de su cliente que choca con su ética profesional pero no le impide una actitud en exceso —y esto es una opinión muy personal— protectora. Y es casi imposible no tener la sensación de que, en referencia a esa relación, algo nos estamos perdiendo.

Joanna Shupe es una autora picantona que gusta de plasmar en sus novelas relaciones bastante físicas y en las que la atracción y tensión sexual entre los protagonistas está muy presentes; la relación entre Mamie y Frank no será muy diferente y puedo decir que he disfrutado de cada una de las escenas que comparten pues, dejando de lado ese sensación que antes comentaba, las situaciones que comparten, llenas de esas discusiones y trifulcas que tanto me gustan, en las que ambos se miden fuerzas: una sorprendida por la falta de modernidad del otro; y él apabullado por las ideas y actuaciones rebeldes, e incluso peligrosas, de ella me han hecho disfrutar mucho de la lectura.

Su historia no será muy diferente de otras ya que, pese a que a nivel económico están bastante igualados, a nivel social hay un abismo entre ellos y una relación entre ambos, —más teniendo en cuenta que hay un matrimonio de conveniencia de por medio—, es algo impensable. Es la historia de una relación imposible.

Quizás su relación está demasiado basada en lo físico y la pareja, como tal, no resulta tan convincente como otras; considero que la autora premia otras partes de la relación, como la admiración y el respeto mutuos y, en este caso, no es menos importante el misterio que envuelve el pasado de él y, como aliciente añadido, la defensa de una asesina.

Mi pequeño pero es un final demasiado facilón, me esperaba un coraza paternal más compleja de resquebrajar y, aun cuando uno de las dificultades tenía los días contados, creo que la autora ha tomado un camino demasiado fácil.

El juicio de la señora Porter me ha parecido un trasfondo interesante, no tan solo es una forma de introducirnos en el mundo de los juicios y defensas de la época, sino que la autora aprovecha para dejar patente tanto la corrupción policial como las dificultades de los que vivían en los barrios bajos.

En su conjunto, no creo que estemos ante un gran novelón, algunas frases y diálogos entre ambos me han dejado un poco sorprendida, aunque quizás también tengo una idea demasiado mojigata de lo que eran las relaciones en aquellos tiempos, aún así, no puedo negar que Joanna Shupe es una autora que me gusta, que disfruto mucho leyéndola en mi lengua materna y de que estoy muy contenta de que se hayan decido a recuperarla. Quizás sería más una novela de 3.5 estrellas, pero me lo he pasado tan bien con esta pareja —aquí entra totalmente el gusto personal de cada lector— que, por esos buenos momentos, le añado otra ½ estrella más.

¡Con muchas ganas de leer el siguiente! aunque con la duda de por qué no han traducido antes la serie anterior, pequeños misterios sin resolver.

Otro tema que deberían estudiar las editoriales es la distribución y visibilidad de las novelas. Soy reacia a la compra por internet, pero cuando quiero una novela y no la encuentro físicamente en ninguna librería (que no sea de los monstruos donde no me gusta comprar) ni tan siquiera en una Feria del Libro, pues está claro que no se puede vender algo que no está a la vista. Tan solo las lectoras que seguimos las novedades y que queremos una historia, sí o sí, la terminaremos comprando… para todas las demás, pasará totalmente desapercibida.

Señoras editoriales, luego no nos quejemos


Datos de interés: Ficha de la novela - Ficha de la autora - Web de la autora


Pepa