Sinopsis:
Blanca Lledó creía haber dejado atrás su carrera como
detective aficionada, pero una llamada de la policía basta para arrastrarla a
una nueva investigación: su impulsiva hija Eulalia se ha convertido en la
principal sospechosa de una perversa agresión contra un famoso actor durante el
rodaje de una película.
Decidida a evitar que la acusación recaiga sobre ella,
Blanca se propone descubrir quién se oculta tras una coartada demasiado
perfecta. Para lograrlo, tendrá que recurrir a artimañas poco ortodoxas… y
aceptar la ayuda de Ricardo Arbona, el escritor con el que mantiene una
relación sentimental que atraviesa un mal momento.
Sin embargo, averiguar qué ocurrió realmente en el plató es
mucho más complicado de lo que Blanca imagina, pues el trágico suceso esconde
secretos y alguien podría estar interpretando el papel más inesperado de todos.
Un refrescante cozy mystery ambientado en la caótica
Barcelona de los años veinte y el glamuroso mundo del cine.
Opinión personal:
Volvemos a saber de Blanca, la viuda burguesa de Barcelona
que regenta una pensión para artistas en la ciudad condal de principios del
siglo veinte.
Es un libro que se puede leer de forma totalmente
independiente, aunque, no nos engañemos, ¡a las lectoras estas continuaciones
nos gustan mucho!
En esta ocasión nos sumergimos en el mundo del rodaje,
gracias a una primera incursión en el mundillo por parte de Eulalia quien hace un primer trabajo como ayudante de
escenografía y, además, un pequeño papel en la película.
Pese a que en un primer momento he pensando que la
protagonista sería ella, el carácter y fuerza del personaje de Blanca se hace con todo el peso de la historia y es que aquí volvemos a sentir el poder de una
mujer renovada, liberada, de gran fortaleza y determinación que hará lo
impensable para sacar a su hija de este gran entuerto.
Eulalia, es la segunda protagonista. Joven vivaracha, decidida, algo envalentonada y con un pequeño descaro que en algunas escenas me ha parecido de lo más incitante. Como personaje me ha gustado mucho, sobre todo porque está muy bien reflejada la rebeldía adolescente y, al mismo tiempo, todavía la necesidad de la figura materna, arrolladora en este caso y tan defensora como una verdadera leona.
Con ella la autora me ha regalado con ese romance que se adivina y, que —¿para qué negarlo? — me hubiera gustado que estuviera más desarrollado. (Tengo muy clara que la intención de la autora no es esa, así que mi gozo en un pozo) y, de forma egoísta, me encantaría que retomara el género romántico en un futuro no muy lejano. Lo digo con la boca pequeña a ver si hay suerte. Todas sus novelas me encantan, pero soy lectora de romántica.
Dejando de lado una introducción de personajes amplia y
totalmente necesaria en la que la autora nos pone en antecedentes de quien es
quién en la producción, tema que no ha sido fácil porque hay muchos personajes
y todos cuentan con un papel importante en la trama, a medida que vamos
avanzado en la lectura, se irán desvelando secretos que harán que su papel sea
mucho más complicado de lo que a primera vista parece.
Ya sabéis que uno de mis grandes retos cuando leo novelas de
este género es no adivinar quien es el culpable y algo que quiero destacar es que en esta he barajado la posibilidad de prácticamente todos los
secundarios que aparecen, y no son pocos, exceptuando, claro está, los que ya sé
están descartados de antemano.
Es mi gran aliciente al leer novelas de suspense ligero y
creo que Nuria Llop ha construido una trama convincente, sostenida con eficacia
y con una progresión en la investigación que me parece muy consistente, guiando
y engañando al lector a su antojo. ¡Bravo!
Odio esas novelas en las que el culpable sale en la última
escena y, a partir de ahí, nos venden toda la historia. Sé que es muy
complicado y por eso creo que se tiene que aplaudir el trabajo bien hecho: la
manera en la que los personajes van desvelando secretos que hacen que parezca o
no más posible su culpabilidad —me encanta cuando las pistas apuntan a casi
todo el elenco.
Una novela con un pequeño toque de humor —sello indiscutible
de la autora— en esa Juanita que tanto me gustó en la novela anterior. Un
Ricardo del que me hubiera gustado saber mucho más y una Blanca que deja muy
clara su independencia. Eulalia me ha conquistado y Blanca, por supuesto, también con unos
pequeños guiños a otras novelas de la autora que me han parecido simpáticos.
Me ha gustado especialmente el retrato de Barcelona de
principios de siglo con esos pequeños detalles que enriquecen la novela y
destaco, como siempre, lo mucho que me gusta la forma de escribir y lo bien que
ambienta las novelas. No puedo negar que me resulta de un interés especial
porque transcurre en mi ciudad y siempre es de lo más gratificante conocer antiguos edificios y, sobre todo, reconocer
calles y locales en la lectura.
No estamos ante una novela romántica, así que huelga decir que he echado de menos un papel más importante del romance. Ya sabéis que soy lectora empedernida del género, pero es que tengo el vicio de leer todo lo que publica Nuria Llop, soy incondicional de ella.
Si no habéis leído «Un asunto delicado», hoy es un momento estupendo para hacerse con los dos, me gustó más, si cabe; pero «Una escena peligrosa» lo he disfrutado también muchísimo.
Otra novela de Nuria Llop que recomiendo.
Me encantaría preguntar a la autora cuando volverá a deleitarnos con una novela romántica, ¿Qué le preguntarías vosotr@s si tuvierais la oportunidad?
Datos de interés: Ficha de la novela - Ficha de la autora - Web de la autora
Pepa




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