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22 de noviembre de 2024

Un océano de niebla de Elizabeth Bowman - Narrado por Arancha Del Toro


Sinopsis:

El mundo se ha terminado para Gillian ahora que él la ha abandonado. Es cierto que una niña ha nacido de los dos. Pese a eso, ella no puede con el destrato social, con la soledad. Solo ve un océano de niebla, un abismo. La luz, sin embargo, aparece por accidente y decide iluminarlo todo.

En la Inglaterra de 1860, las fábricas ya comienzan a ser parte del paisaje y un símbolo de la modernidad. Sin embargo, la moral sigue siendo una forma antigua. Esa moral es la que condena a Gillian por ser madre soltera, por haberse entregado a los engaños de un hombre que faltó a cada una de sus promesas. Sin esperanzas, decide mudarse a otra ciudad y comenzar a trabajar como hilandera en una fábrica textil.

Su vida es monótona, nadie la conoce, se pierde entre los otros obreros del barrio fabril. Un accidente, sin embargo, la singulariza. Un hombre de recursos la atropella con su carruaje, le arruina los zapatos. Gentil, él la lleva a la casa, le regala un nuevo par, la visita, se preocupa por ella. Esa luz que se abre paso irrumpe de golpe en la vida de Gillian. Es el calor que quiere disipar el océano de niebla que la rodea.

Ahora que las cartas están echadas, los dos deben dejar de lado la vetusta moral, para cruzar esa niebla que se interpone entre ambos, para transformarla en una calidez que los cobije.

Elizabeth Bowman ha escrito una novela que se lee como una fábula, una historia de amor que es un modelo de otras, pero que también tiene la singularidad de aquellos personajes que se abren paso y que quedan en la memoria de los lectores.

Opinión personal:

Calificación:

Tenía pendiente esta historia desde hace tiempo y al ver que podía escucharla, no lo dudé.

Elizabeth Bowman escribe historias muy bonitas, enternecedoras sabiendo reflejar muy bien la difícil situación de la mujer de la época.

La historia se centra en Gillian una joven decidida y resuelta que ha tenido la desgracia de fiarse del hombre que no debía. Por suerte, gracias a la familia amiga con la que vive, es capaz de rehacer su vida en un pequeño pueblo industrial de Gran Bretaña, es una beldad y pronto atraerá la atención de otros hombres, pero ella está determinada a vivir su vida tranquila, con su pequeña y sus amigos y da por terminado cualquier opción de volverse a enamorar. Su culpa y su propio menosprecio por creerse —algo totalmente equivocado— falta de fortaleza hacen de ella una mujer algo seria con los que no conoce. Pero resulta totalmente encantadora.

El libro me ha parecido muy centrado en el personaje femenino y, a través de ella y otros personajes secundarios de mucho peso en la novela, la autora refleja a grandes trazos el floreciente mundo industrial y la forma en la que vivían los trabajadores de las fábricas. Un tema interesante, no obstante, no llega a ahondar con tanta profundidad como para dejar que esa parte reste protagonismo a la interacción entre Gillian y su mejor amiga y sus padres.

En una situación opuesta, encontramos a Simon, el abogado de la fábrica donde ella trabaja. Un hombre en una escala social muy superior a la de ella, arisco, serio y poco dado a la interacción con otros, pero que queda prendado de esa damisela al instante. Es honesto y justo y, desde luego, queda bastante claro que es un hombre que merece la pena.

He disfrutado de las conversaciones entre Gillian y Jane a través de las que la Elizabeth Bowman va reflejando la diferencia de carácter de cada una de ellas y nos ayuda a ir conociendo tanto su personalidad como sus sentimientos.

La historia resulta muy bonita y, sin ninguna duda, muy tierna. Gillian no puede encontrar una pareja mejor que Simon, no tan solo para ella. Además, el supuesto conflicto no tarda en verse resuelto y será otra figura la que vendrá a enturbiar su relación. Algo que nohe encontrado muy relevante. No obstante, el romance me ha parecido algo apresurado ya que ambos quedan prendados mutuamente tras apenas verse en tres o cuatro ocasiones. El tema queda algo difuminado porque sus encuentros trascurren a lo largo de toda la novela, pero, en verdad, las conversaciones y encuentros entre ambos son apenas unos cuantos, y ya sabéis que no soy muy fan de amores instantáneos, pese a lo mucho que lo nieguen los personajes. Me ha faltado mayor interacción entre ambos: más escenas y más conversaciones.

Creo que empiezo a darme cuenta de las diferencias entre leer y escuchar. —Y pensaréis ahora qué obviedad acabo de decir—, pero es que, con lo mucho que me gusta el estilo de Elizabeth Bowman, tan acorde al periodo en el que sitúa sus tramas, justo con esta novela, me he dado cuenta de que en varias ocasiones suele abusar un pelín de adjetivos. Parece una tontería, pero es algo que al leerla no me había dado cuenta.

«Un océano de niebla» es una historia bonita de superación y supervivencia, con cierta moraleja acertada que resulta una lectura muy dulce con un estilo cuidado. Una opción para salir de los bailes y nobles.


Datos de interés: Ficha de la novela - Ficha de la autora 

29 de octubre de 2021

Mi adorable y dulce capitán de Elizabeth Bowman


Sinopsis:

Él no se fijó en ella en un primer momento.

Para ella él fue la más bella inspiración.

A sus veintisiete años Lenore Everett es considerada por todos como una pobre solterona. Sin embargo, no le importa. Tras un fracaso sentimental en el pasado ha decidido cerrar para siempre su corazón al amor y a cualquier emoción capaz de alterar su apacible existencia. Nada espera, nada anhela; su única meta es vivir tranquila y entregada a su pasión por el dibujo, el campo y la familia, triángulo que conforma el epicentro de su pequeño Universo.

George Hillsborought posee todo en la vida para llevar una existencia feliz y acomodada. Respetado capitán del ejército, hijo primogénito de un rico terrateniente, sabe que no necesita esforzarse demasiado para poder vivir con desahogo por el resto de sus días. Sin embargo su sueño, su anhelo secreto, no es ese. Tan solo desea retirarse del mundanal ruido y adquirir un modesto cottage en el campo donde entregarse a su verdadera afición: el dibujo, al lado de una compañera capaz de comprender y respetar la sencillez de su alma.

Un permiso de dos meses, una visita inesperada..., ¿podría el capitán encontrar al fin esa parte ausente y añorada de su alma, el anhelo para aliviar su desespero, en aquella joven discreta, misteriosa y taciturna?

¿Acaso ella sería capaz de sanar las viejas heridas de su pasado y olvidar tantas inseguridades al lado del hombre que se convirtió de pronto en su mayor inspiración?

Opinión personal:

Calificación:

Seguimos con la serie Hillsborought, por ahora confirmados tres, le toca el turno al capitán, George, hermano de Evangeline.

Considero que el título dice mucho del carácter de este capitán. Joven militar que aprovecha su permiso de dos meses para acompañar a su amigo a su casa, dado que, tras el casamiento  de su hermana, poco le espera en su frío hogar.

George es un hombre de honor, algo que queda latente en cada página de la novela, con unos gustos en la vida mucho más sencillos que los que esperan de él y una vida con menos esplendor que la que se podría costear con sus fondos. Un hombre educado y agraciado que tiene la mala fortuna de acompañar a su querido amigo en una época en las que las circunstancias familiares de este último no son las más tranquilas.

Lenore es una joven tranquila y sosegada, una mujer que dejó atrás sus mejores años de juventud, al menos en lo referente a lo que la sociedad en general considera. Es dulce, callada y tranquila, todo lo contrario a su hermana menor. Una vivaz muchacha, algo alocada para la época y para su propia seguridad.

El triángulo amoroso está servido, aparentemente. No podemos olvidar que estamos ante una novela romántica y de antemano sabemos cuál va a ser ese final. Además, la forma en la que la novela empieza aporta una información muy relevante que da demasiadas pistas al lector para que pueda hacerse una idea inequívoca de cómo va a ir el transcurso de su historia. En ese sentido, y como algo positivo, la autora da un giro en el momento justo para desbarajustar las ideas personales del guion personal que me había trazado. Ha sido una grata sorpresa, porque me daba un poco de reparo que todo fuera a transcurrir tal cual me había imaginado.

«Mi adorable y dulce capitán», como suelen ser muchas de las novelas digitales publicadas por Selecta, no es una novela extensa. No es algo a lo que consiga acostumbrarme, pese a que no me queda más remedio.

En ese sentido, considero oportuno comentar que, dada su corta extensión, el trabajo de la autora a la hora de remarcar las características de la personalidad de los personajes ha sido bueno. En apenas unas cuantas escenas sabemos cuales son sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Es algo que no siempre lo veo bien reflejado en novelas de estas características así, que es uno de los puntos fuertes de la historia.

El otro punto fuerte es la bonita relación que nace entre Lenore y George. Me gustan estas historias en las que el gallardo protagonista se fija en la hermana invisible, pasando por delante de la joven y bella flor del jardín, que en este caso no es Lenore.

Sin embargo, también considero que son muchas más las escenas que comparten George y  Amarilis que las que comparten George y Lenore —de ahí que hable de triángulo amoroso.

Creo que, en ese sentido, la novela está un poco desequilibrada. Amarilis es el eje principal en torno al cual gira toda la trama, sus problemas, con los que inicia la novela, son el detonante de la historia, no el motivo por el cual el capitán realiza el viaje, pero sí el medio por el cual la autora se sirve para matizar muchos de los puntos del comportamiento y personalidad del resto de personajes, no tan solo por los comentarios que la propia joven realiza sobre ellos sino por las reacciones que provoca.

No obstante, eso no resta que la relación que surge entre George y la apocada Lenore sea menos bonita, unos sentimientos que surgen tras breves miradas y a raíz de compartir sueños y una pasión que los une por la pintura.

Bien seguro que la brevedad de la novela no da pie a que más escenas en común se plasmen y, para mí, quedan puntos algo en el aire, como ese pasado de Lenore del que apenas se nombra en dos pinceladas y de los motivos por los George tome la decisión de acompañar a su amigo en vez de ir a la mansión familiar.  

«Mi adorable y dulce capitán» es una historia sencilla y bonita, escrita de forma cuidada con una ambientación muy correcta. Una novela que te deja con un buen sabor de boca y que te mantiene una sonrisa el tiempo que estás leyendo.

Datos de interés: Ficha de la novela - Ficha de la autora 


Pepa

2 de julio de 2021

Mi indomable y bella señorita de Elizabeth Bowman


Sinopsis:

La última ilusión de un sensato y maduro coronel.

El primer amor de una joven indomable e independiente.

Evangeline Hillsborought, hija menor de un rico terrateniente de Hampshire, no desea ser la joven sumisa y afectada que todo el mundo espera de ella, ni acatar en silencio las férreas normas sociales de principios de siglo. Tampoco anhela desposarse con el necio de Patterson, el snob heredero de un conde que la pretende desde hace tiempo y que la desagrada completamente.

Robert Hamilton, veterano coronel licenciado del ejército, hombre tranquilo, solitario y taciturno, jamás esperó que durante visita a Hillsborought Manor cumpliendo con una invitación que nunca deseó aceptar, acabaría prendado de una muchachita indómita y rebelde capaz de volver su sosegado mundo del revés.

¿Acaso podría el maduro coronel vivir su última ilusión al lado de aquella joven de carácter apasionado? ¿Acaso ella sería capaz de encontrar la paz de espíritu al lado del hombre menos pensado, posiblemente el último en el que hubiera podido fijar su mirada?

 

Opinión personal:

Calificación:

Primero de los «Hermanos Hillsborought»

El otro día en la blogosfera ya se anunciaba la historia de George, hermano de Evangeline, y recordé que tenía todavía pendiente esta lectura. No sé si a vosotras os pasa, pero me resulta del todo imposible leer todo lo que me gustaría.

Elizabeth Bowman tiene un estilo clásico, me gusta, sé que sus historias son pausadas, con un predominio de la narrativa frente al diálogo y con un cuidado vocabulario y ambientación.

En esta novela, además, he encontrado un claro homenaje a, al menos, dos de las novelas de Jane Austen. Por un lado, el argumento y el carácter de sus protagonistas me han evocado directamente a la pareja que componen Marianne y el Coronel Brandon de «Sentido y sensibilidad», una de las historias secundarias de la autora que más me gustan y, en otras escenas, pequeños detalles que me hacen venir a la memoria escenas de Orgullo y prejuicio. —al final de la novela hay una nota aclaratoria de la propia autora que lo comenta, por lo tanto, he de reconocerle su buen hacer ya que, sin saberlo, son elementos que he relacionado directamente.

La historia se sitúa en plena regencia, en Hillsborought Manor, en la campiña, donde vive Evangeline , una joven poco corriente e hija de un acaudalado terrateniente y una madre que sigue intentando por todos los medios convertirla en una joven que pueda atraer los ojos de un «título». Puedo entender que, como madre, quiera lo mejor para su hija, aquí el problema es que es más por la fama social que eso supondría que por el bienestar de su descendencia.

Ella persiste en su rebeldía y cuanto más intenta su madre meterla en verada, más indómita se vuelve.

Hamilton es un héroe de guerra y, ahora que se ha retirado con honores, vive apartado socialmente. Es curioso que, pese a su edad, no busque esposa, aún así, no puede evitar sentirse atraído por la belleza de la juventud y la bravura de la indomable joven.

Su relación no será un flechazo pues su primer encuentro no es muy afortunado y por ambas partes afloran prejuicios que tras breves encuentros caerán tan rápidamente como surgieron.

No estamos antes una novela muy extensa ni con grandes giros, «Mi indomable y bella señorita» es más una novela de personajes, retratados de forma muy acertada. Sus sentimientos, la conexión que nace entre dos personas aparentemente tan distintas, no tanto de situación social, sino de edad y de vivencias y experiencias. Evangeline y Robert descubren en tiernos momentos que sus mundos no son tan diferentes y que su idea de cómo disfrutar de la vida resulta más igual de lo que podrían pensar.

«Mi indomable y bella señorita» ha sido una lectura dulce y pausada, con un estilo que emula a las autoras clásicas. Me gustan estas historias bonitas sin grandes sobresaltos que te dejan con una sonrisa. Su extensión no da para un desarrollo demasiado extenso de la trama, aunque sigue un tiempo pausado y nada precipitado, la historia fluye, sin embargo, no hay espacio para disfrutar más de la pareja y, cuando te das cuenta, se ha terminado. Es algo que siempre echo en falta en estas novelas cortas.

Gracias a ti, Elizabeth Bowman, por compartir tus historias ♥♥

Datos de interés: Ficha de la autora - Ficha de la novela 

Pepa 

29 de mayo de 2020

Dulce amor de Elizabeth Bowman



Sinopsis:
Una historia de amor y segundas oportunidades en la Norteamérica del siglo XIX.
Norteamérica, finales del siglo XIX.
Sarah y Chris Engels, recién casados, abandonan su Wyoming natal para viajar al norte, al valle del Yaak, (Montana) e iniciar una nueva vida llena de amor y felicidad. Pero a menudo el destino tiene otros planes muy distintos. En medio de la noche se sucede un terrible incidente y la felicidad de los recién casados se verá truncada para siempre.
Preston Moore es un trampero licenciado del ejército tras la guerra de secesión, un hombre joven, solitario y de noble corazón que lleva ocho años viviendo en las montañas con la única compañía de su sabueso y su caballo.
En una tierra inhóspita, donde la naturaleza agreste, los depredadores y el frío invierno suponen un desafío diario, dos corazones heridos tendrán que aprender a sanar sus heridas para poder coexistir.
¿Concederá la vida una segunda oportunidad a dos almas perdidas destinadas a salvarse mutuamente?  
Opinión personal:

Tercera novela que leo de Elizabeth Bowman y, en cuanto a romance, mi favorita.
Primero de todo, quiero agradecer el regalo a la autora, lo hubiera leído igualmente, pero gracias de todo corazón ♥😘.

Estamos ante una historia sencilla, pero bien contada y mejor ambientada.

El retrato del entorno y la época, para mí, ha sido lo mejor. No es fácil plasmar, no tan solo los magnífico parajes en los que transcurre una historia, sino transmitir al lector lo inhóspita y lo difícil que puede ser la vida en estas tierras. 

La trama se ubica en Montana, en el valle Yaak, una zona cerca de Alaska y es complejo llegarnos a hacer una idea del día a día en ese duro lugar.

Lo bonito de sus bosques, lo salvaje de sus habitantes y, pese a todo, un marco perfecto para el renacer de dos personas.

Sarah es joven y bonita, llena de ilusiones y, en tan solo un instante, sus sueños se ven destrozados y sus posibilidades de subsistencia, nulas. —Siempre me maravilla la suerte que tenemos de haber nacido mujeres en el tiempo y lugar en el que lo hemos hecho, porque en otro debe ser tan duro, que ya es duro imaginarlo.

De ella me han gustado varias cualidades, la primera es que, pese a que intenta rendirse en varias ocasiones, ella misma se rebela contra sí misma. La segunda, como he dicho, su capacidad de adaptación y su facilidad para superar y hacer frente a las malas noticias. Hay que ser fuerte para dejar atrás muchas de las cosas que le ocurren, no tan solo la primera escena de la novela sino alguna otra que, sin dejar de ser de lo más real, ha de ser difícil de asimilar es cruda realidad.

Preston es un misterio. Ese hombre encantador, escondido tras su barba, parco en palabras, pero rico en sentimientos. Es una buena persona a la que adoras desde el primer momento. No obstante, he echado en falta saber más de ese pasado que lo condujo a alejarse de la sociedad, vivir como un ermitaño y haber estado, en completa soledad, a excepción de un fiel perro, durante tantos años. El motivo lo sabemos, y sus vivencias se intuyen, pero creo que es un personaje lo suficientemente atrayente para haberlo aprovechado mucho más.

Es una historia bonita y de segundas oportunidades. Aunque todo empieza de una forma dura y, en mi modesta opinión, el tiempo es breve, creo que la autora consigue dar al romance una evolución correcta y lo suficientemente pausada para que, siempre teniendo en cuenta la realidad que rodea a los personajes y que en aquella época, lo primordial, sería el pragmatismo y saber adaptarse; resulte creíble. Cuenta con un buen equilibrio.

Sabéis que siempre me quejo de los romances precipitados, así que cuando encuentro una novela que, aunque no en el tiempo, el romance transcurre con naturalidad, no puedo dejar de entusiasmarme.

Me ha gustado el significado de esa larga barba y, ante todo, el momento concreto de una escena, porque con ello se refuerzan los motivos de esos sentimientos, no estamos ante algo físico sino de personalidad.

Estamos ante una lectura muy entretenida y no es que la historia quede coja ni le falte continuidad, pero con algunas páginas más, en mi opinión, se podría haber plasmado mejor esos aspectos de los protagonistas que antes he comentado. Es siempre el problema de estas novelas no muy extensas, que siempre te dejan con ganas de más— como, por ejemplo, una buena escena de acción de «caza-malos»—.

El estilo de la autora me gusta. Quizás hay pasajes en los que abusa un pelín de los adjetivos, pero me ha dado la sensación de que es algo que va desapareciendo a medida que avanzas en la lectura. No sé si porque es así y desaparece o porque me acostumbro. Aún así, a mi este tipo de narración me apetece, me gustan las descripciones siempre que no eclipsen la trama y no nos cuenten cosas que no son importantes para la acción que se desarrolla.

«Dulce amor» es una lectura que te deja con un buen sabor de boca, de las que lees de una sentada. Bonita y, como el título indica, dulce. Una historia en la que el amor nace entre dos personas a los que el destino pone en el mismo camino y que, apoyados mutuamente, logran superar momentos difíciles o guerras del pasado.


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Pepa 

24 de mayo de 2019

Bon Vivant de Elizabeth Bowman

Sinopsis:


Michael Maellark es un dandi que se dedica a despilfarrar el dinero y a entregarse a la morfina, al alcohol, y como no, al sexo. Su vida es un desconcierto de estrepitosas situaciones, donde lucha por mantenerse en pie y seguir avanzando como un autómata. Antes hubiera intentado enmendar el caos que provoca, pero ahora ya no le importa. Siempre fue un consentido, pero desde que Cassandra lo dejó, cayó en el abismo.
Céline Montfadal es una dama francesa, joven y muy acaudalada que se ha instalado en Londres durante algunos meses después de enviudar. Lo que nadie sabe es que se vio obligada a casarse con un hombre sesenta años mayor que ella, alcohólico y violento que la torturó. Céline había perdido la esperanza en la vida, pero entonces su esposo falleció, y ahora está decidida a ser libre y feliz.
Tanto Michael como Céline intentan seguir adelante. El uno, porque está dispuesto a conseguir una conquista más, como si no tuviera suficientes problemas… y la otra, porque no está dispuesta a perder el tiempo con galanes de medio pelo, no piensa renunciar a su libertad. Pero entonces, ¿por qué el destino se empeña en que sus caminos se crucen?
 

Opinión personal:

Opinión impopular. Sin embargo, que sea una lectura que no me haya gustado no significa que no vaya gustar a otra lectora. Por eso, siempre recomiendo leerlo para tener una opinión propia.

Esta es la segunda novela que leo de Elizabeth Bowman y creo que ya voy perfilando que sus novelas no son para mí. Ante todo quiero decir que su forma prosaica de escribir me gusta, tiene un estilo muy cuidado, tanto a la hora de reflejar comportamientos sociales como del lenguaje que emplea. Al mismo tiempo, encuentro que es demasiado narrativa y que le faltan diálogos que den agilidad a una lectura que, en algunos momentos, se ralentiza en exceso y que resulta monótona. Los gustos son muy personales y variados.

Esta novela me apetecía mucho, ya sabéis que soy una enamorada de la romántica histórica y que, lamentablemente, no es un subgénero de moda. Leí «El corazón de una condesa» y, aunque me dejó con sentimientos encontrados, tenía ganas de leer algo más de esta autora.

La novela se centra casi exclusivamente en Michael Maellark, el Bon vivant, apelativo que da título a la novela. Tanto que hay momentos en los que he tenido la sensación de que no estaba leyendo una novela romántica. Es un personaje interesante y la autora lo utiliza para plasmar las extravagancias, la hipocresía y hacer una crítica bastante fiel de la sociedad del momento. No es un personaje sencillo y, en realidad, me ha resultado repulsivo desde el primero momento, hasta el último. 
Su forma de pensar puede que esté muy acorde con su personalidad y costumbres, nada tiene desperdicio: adicto a cualquier sustancia nociva, y, también al sexo; no obstante, su opinión sobre las féminas resulta denigrante, y llega al punto de que hay párrafos que hasta rayan lo desagradable. Esto no sería importante sino fuera tan repetitivo. Y ese ha sido el gran problema de la novela. La trama está tan centrada en él, que me ha parecido muy desequilibrada.

Durante casi la mitad el protagonista absoluto es él, con situaciones y pensamientos reiterados e insistentes, que rayan lo grotesco y aportan muy poco a la historia. Y una vez que la autora ha reflejado y construido el personaje esperas que lo que te ha llevado casi la mitad de la lectura tenga importancia, pero no. Tal como empieza termina. Todo parece un milagro y le da una irrealidad al personaje que tanto ha tardado en plasmar que, como lectora, te da la sensación de que a la novela le han cortado las páginas en donde se detalla esa evolución.
Y ese es mi gran pero y lo que hace que no acabe de cogerle el punto a este libro, que no entiendo la intención de esa primera parte. Pero, insisto, es algo muy personal que considere un fallo seguir esperando la respuesta. 

Céline es perfecta. Qué rabia, en serio. No os podéis imaginar el exceso de adjetivos, todos desagradables, de todas las mujeres que aparecen en la novela. Pero Céline es la mujer perfecta y tan solo porque es bellísima. Hace tiempo que me dejaron de gustar este tipo de protagonistas. Y no les doy importancia, siempre y cuando la trama me guste. Un pasado que no respalda su comportamiento ha provocado que no haya terminado de convencerme. Su papel me ha parecido muy secundario y casi de adorno pues aparece para revolucionar de tal forma al protagonista que su sola presencia lo cure de todo mal.

El romance es prácticamente inexistente. El instalove tiene aún un matiz más breve y fugaz, pues en apenas poquísimas escenas los sentimientos más profundos florecen.

Es posible que la intención de la autora haya sido buscar el tono humorístico de muchas de las situaciones que rodean a Michael. El humor es algo muy personal y no he podido verle ese punto divertido.
Me ha resultado curioso la forma tan opuesta en que se describe tanto a Michael como a Céline, en comparación con otros personajes secundarios. No acabo de entender el porqué de esta gran diferencia: unos tan perfectos y los otros tan desagradables. 

«Bon vivant» no ha sido una lectura para mí. Elizabeth Bowman escribe muy bien, pero no consigo conectar con sus historias, su estilo es muy correcto y cuidado, pero en su conjunto es una novela que me ha aburrido; y si no tuviera la norma de no abandonar nunca una lectura, posiblemente la hubiera cerrado a la mitad.
Creo que cada autora tiene un tipo de lectoras y, por ahora, no me encuentro entre ellas. 

Datos de interés: Ficha de la novela - Ficha de la autora 

Pepa 

13 de febrero de 2017

El corazón de una condesa de Elizabeth Bowman

Sinopsis:
En el Pazo de Rebolada, norte de Galicia, las campanas suenan a muerte. Es el año 1850 y la pequeña Ana acaba de perder a su madre, quedando a cargo de su padre, quien no tiene reparos en enviar a su hija, de cinco años a un estricto internado para señoritas. Trece años después, Ana Emilia Victoria Federica de Altamira y Covas regresa al Pazo. Se ha convertido en una hermosa joven capaz de encandilar a cualquier hombre, pero su suerte está decidida… Su padre ha llegado a un acuerdo matrimonial con don Jenaro Monterrey, un empresario de 70 años con quien quiere casarla.
Alberto se marchó lejos de Galicia huyendo de dolorosos recuerdos y de las duras exigencias de su padre para que siguiera el negocio familiar, pero Alberto ansiaba otro destino, pues quería estudiar una profesión y ser un hombre instruido. Cuando parece que encuentra su lugar, ejerciendo su profesión en un bufete, se ve obligado a regresar al Pazo…
Una mañana en la que don Jenaro se presenta por sorpresa, Ana huye al bosque y se cae. Un joven la ayuda. Primero escucha su voz, luego aparece entre los arbustos… Aunque un solo encuentro es suficiente para que ambos entiendan que se pertenecen, su amor es imposible. El destino de Ana ya está marcado… ¿O quizá podría cambiar su suerte?

Opinión personal:

«El corazón de una condesa» es mi primer contacto con esta autora nacional. Ha sido una grata sorpresa. Me esperaba un estilo más ligero y menos cuidado, sin embargo, Elizabeth Bowman cuida con esmero su vocabulario, elegante, poniendo especial atención en las palabras y demostrando que conoce los parejes que describe, pues ambienta la historia en su tierra natal,  y que disfruta con ello.  En mi opinión esa trabajada ambientación, es lo más destacable de la novela.

Ana representa la infelicidad que se esconde ante una joven que ha vivido desde niña alejada de aquellos que la quieren. Huérfana de madre a muy temprana edad, su padre carece totalmente de instinto paternal y hace honor a su negro corazón, que ya quedó patente en la forma en la que trató a su madre. Parece que se nos rompe el corazón ante la situación tan injusta que vive nuestra protagonista e intentamos dejar de lado la verdad que se esconde tras su situación, pues nos guste o no, sería la situación en la que se encontrarían las nobles de alcurnia. Me ha gustado su fuerte carácter y cómo intenta hacer frente, sin conseguirlo, al destino que le viene impuesto. Ana me parece un personaje, en ese sentido, muy realista. Algunos son los detalles que me resultan coherentes, esa inocencia que la acompaña en muchas escenas, esa búsqueda del amor de ensueño, la facilidad de sentirse abrumada por la gallardía del caballero andante, educado y de buena presencia. Pero sobre todo, el sentimiento de impotencia que se transcribe en muchos de sus sentimientos.

Alberto, en cierto sentido, tiene muchos puntos en común con Ana. Su infancia tampoco ha sido feliz y el carácter frívolo de su progenitor, junto a continuas discusiones, han provocado que entre ellos su relación haya llegado a ser  casi inexistente,  de rencor y decepción por ambas partes, marcando su situación actual. Vive alejado del pueblo, labrándose por sí solo un porvenir, intentando conseguir su sueño y alejado de una vida fácil que podría haber tenido si no fueran sus convicciones tan fuertes. Me ha transmitido mucha ternura.

Ambos personajes me han gustado, sin dejar de lado a Angustias, esa nada de gran corazón que todo lo hará por su niña.

Sin embargo, su relación queda en segundo plano y los personajes que, para mí, han llevado el peso de la trama han sido sus progenitores.
Me ha dado la sensación de que la novela no gira en torno al romance − que pese a que es una historia dulce, me ha parecido algo precipitado ya que he echado en falta más escenas en común entre los dos. − sino que el negocio entre Alejandro, el conde, y Jenaro es el que forma el eje central en torno al que giran el resto de personajes. Esta pareja, sus acuerdos, sus conversaciones, sus actos y, sobre todo, las malas costumbres del conde son lo que llevan el peso.

Alejandro es un ludópata. Frío y manipulador que consiguió convencer a una joven poco atractiva y de condición enfermiza de un amor inexistente y quien, a partir de ahí, no dudó en vivir a su costa, rebajando tanto las arcas como la buena reputación de la familia.

Jenaro es un nuevo rico, cuya sola descripción ya resulta repugnante. Un ser dominado por sus vicios, de los que su físico da fe, y cuyo carácter se asemeja bastante al conde, pese a que su condición plebeya es su mayor diferencia. El conde posee el título y Jenaro los medios.
Son dos personajes llevados al extremo que reflejan satirizando, quizás, la ambición y el egoísmo humanos.

La parte romántica no ha cumplido mis expectativas. El flechazo es algo muy usual en la novela romántica y son muy normales los profundos sentimientos que a veces nacen de un mero encuentro. No me sorprenden en relación a Ana, una chiquilla que acaba de salir de un internado y que poco conoce el cariño, pero no opino lo mismo de la fortaleza que adquieren en Alberto, un hombre acostumbrado a moverse por la corte. Como siempre digo, aquí entran mucho los gustos personales. Además, las escenas compartidas entre ellos no son muchas, por lo tanto, me ha resultado complicado quitarme la idea de estar ante un amor gallardo y platónico.

Últimamente estoy leyendo varias autoras que gustan de los clásicos. Elizabeth Bowman, creo que es otra de ellas y me he encontrado con una novela que más que centrar la historia en el amor,  gusta de remarcar las circunstancias que condicionan a los personajes. Se hace especial hincapié en los que se suponen secundarios, muy bien descritos. Si me apuráis, los pensamientos de Jenaro resultan en verdad desagradables, la frialdad de don Alejandro sale de las páginas y la crueldad y la falta de cariño con la que trata a su propia hija, llega a enternecer. Quiero remarcar que no es algo que me disguste, son novelas diferentes y las encuentro bastante interesantes.

Por otra parte, y sin desmerecer un estilo que me ha gustado, en algunos momentos, el ritmo de la historia me ha resultado algo ralentizado. Se nota el conocimiento de lo que se nos está contando y la minuciosidad con la que se describen ciertos paisajes o escenarios es, en algunos pasajes, para mi gusto, excesiva. Soy más partidaria de la agilidad que los diálogos aportan. Está claro, como siempre recalco, que es algo muy personal y aquí entran en juego los gustos de cada lector, pero creo que es importante sopesar la información que se aporta, la es necesaria, importante y primordial, frente a la que está para dar riqueza y embellecer un párrafo, y combinarlas en su justa medida. En algunas ocasiones, la autora se esmeraba tanto en explicarnos, por ejemplo, la cabalgata de un jinete que otras particularidades que me parecían más importantes, han terminando de forma precipitada.

En resumen, la lectura de «El corazón de una condesa» me ha supuesto ciertos sentimientos encontrados. Me ha gustado, pero con ciertos matices. Por un lado, me ha sorprendido muy gratamente el estilo narrativo de la autora. Un lenguaje muy cuidado y tan acorde con la época en la que se emplaza la historia, descripciones ricas y muy visuales, que logran transportarte a esas tierras de antaño. Por otro, me esperaba algo diferente, una novela más romántica y ya sabemos lo que, mal que nos pese, las expectativas provocan en algunas ocasiones. Faltaría a la verdad si dijera que no me ha resultado una lectura interesante, bien escrita, documentada y ya sabéis que siento debilidad por las historias que transcurren en la península ibérica. He disfrutado de muchos de sus capítulos, de otros menos; también me esperaba una trama en la que el romance tuviera más peso y eso ha jugado en contra.

Insisto en que el estilo de Elizabeth Bowman es de los que me gusta leer, y  es seguro que no será el único título suyo que leeré. 


Datos de interés: Ficha de la novela  - Ficha de la autora - Presentación de la novela

Pepa 

Gracias a Titania por el ejemplar