Sinopsis:
Un trato con el que parecen estar muy de acuerdo.
Un trato que, sin embargo, no logran respetar.
Un trato que se rompe.
Cuando Lynn Ross queda finalmente
huérfana, su mundo se derrumba. La joven, desapegada de las reglas y apasionada
por la escritura, se ve obligada a irse a vivir con una tía estricta, que la
fuerza a seguir las convenciones de la época y casarse con un hombre que ha
elegido para ella, pero que a Lynn le repugna. Sin embargo, el impulso de
libertad y el amor por la literatura la llevan a hacer un trato audaz con el
conde de Tottenham, quien también debe formalizar un matrimonio. El acuerdo es
simple: casarse, pero sin renunciar a sus deseos; ella, para continuar
escribiendo; y él, para seguir viendo a su amante, una hermosa actriz. Ambos
pueden, así, tras la máscara de la formalidad, vivir la vida que anhelan.
Al principio, todo marcha sobre
ruedas, pero, a medida que pasan los días, el vínculo comienza a cambiar. Lo
que se inició como una relación cortés y formal, pronto se convierte en una
lucha interna contra los imprevistos deseos que sienten por el otro. Ambos
callan, enmascaran los sentimientos tras lo acordado en el trato, hasta que ya
no sea posible hacerlo y todo vuelva a cambiar.
Lola Rey ha escrito una novela audaz, una novela sobre la
imposibilidad de mentirse a uno a mismo, a pesar de pactos y convenciones.
Opinión
personal:
He
de confesar que tras ese título me esperaba una historia muy diferente. No leí
el argumento, por si me desvelaba más de lo que quería saber —y después de
leerlo veo que casi lo explica todo— y me ha descolocado y gustado al mismo
tiempo el detalle al que hace referencia.
Lola
Rey es una autora que me gusta, creo que lo he leído casi todo de ella, al
menos, sus novelas históricas. No sé si hace tiempo que ya no leía nada, pero
he encontrado que la historia se queda algo corta y esperaba mucho más.
Junto
a una temática tan usual dentro de la romántica histórica como los matrimonios
pactados, se encuentran algunos detalles originales, sobre todo en cuanto a la
forma del pacto en sí y cómo se desarrolla como por la causa que motiva a Lynn.
Ambas cosas me han gustado, quizás lo que menos consistente he encontrado es la
motivación por parte del conde y más cuando parece desaparecer como por parte
de magia.
Estamos ante una protagonista con carácter, decidida y con una imaginación alta, demasiado para su propio bienestar ya que, al mismo tiempo que crea historias para otros, también se crea unas películas que van surgiendo como conflictos en un matrimonio que no los tendría de otra forma. Sencilla y natural, acompañada de belleza son rasgos que pueden llamar la atención del conde.
El
conde de Tottemham vive una vida acomodada, no muy dado a la vida social y
bastante dado a ideas modernas, un
desamor lo marcó considerablemente más de lo que él mismo reconoce, pero
empujado por la insistencia de su querida hermana, termina metido en un
matrimonio que no buscaba pero que puede resultarle beneficioso. Es un encanto
de hombre y con sus frases y ciertas escenas es lo que aporta más dulzura a la
novela, si me apuráis, creo que la historia resulta bonita gracias a él.
No
obstante, es un personaje que descoloca y que resulta en muchas ocasiones
incoherente, sus ideas y acciones dan giros que no me han parecido del todo
razonados —algo muy importante para mí— y lo mismo está fervientemente
convencido de una cosa cuando, en el capítulo siguiente, todo cambia. Parece
que la intimidad con Lynn da un giro a la novela que resulta demasiado brusco y
poco desarrollado.
Las
etapas de la historia también creo que son desproporcionadas. La novela tarda
en arrancar, la autora se toma tiempo en ponernos en antecedentes y presentar
personajes que luego, prácticamente desaparecen cuando son parte importantísima
de la trama, por otro lado, los posibles conflictos e, incluso, causas de un
pacto, dejan de existir; por lo que Lola Rey va complicando y solventando
diferentes problemillas como para alargar la historia.
Los
sentimientos de ambos están bien reflejados, me han gustado particularmente las
conversaciones de Samuel con su mejor amigo; pero, al mismo tiempo, me han
faltado más interacciones y conversaciones entre ambos para creerme esos
fuertes sentimientos que dan un giro radical después de su primera noche.
En
definitiva, «El hombre tras la máscara» es una historia bonita y sencilla a la
que me ha faltado algo de desarrollo, todo parece precipitarse en una
resolución demasiado fácil y, con ello, es necesario otro conflicto que
solucionar. Reticencias que desaparecen en un abrir de ojos y, algo muy
personal, me hubiera gustado algo más arriesgado en la determinación de él de
mantener los motivos que le llevan a querer ese matrimonio. Destaco, sobre
todo, la firmeza de carácter de Lynn, pero con Samuel tengo mis más y mis
menos, no porque no lo encuentre un hombre encantador, sino porque creo que en
muchos momentos le falta coherencia y algunas de sus escenas me parecen
desmesuradas.
Si
buscáis una lectura ligera y bien escrita, es una muy buena opción. Me ha
gustado, la historia tiene momentos muy tiernos, pero creo que en cuanto a
personajes faltan matices. Quizás es que espero más de las historias de esta
autora.







