21 de septiembre de 2018

Sombras en el crepúsculo de Linda Howard


Sinopsis:
A pesar de provenir de uno de los linajes más prósperos de Alabama, la vida no ha sido generosa con Roanna Davenport. Huérfana a edad temprana y siempre arrinconada por su propia familia, sólo los caballos y su primo Webb, por el que siente un amor secreto, le sirven de apoyo en un entorno que no la quiere ni la acepta. Tras la extraña muerte de Jessie, la esposa de Webb, el rechazo se vuelve más evidente. Miradas suspicaces, sospechas infundadas y crueles acusaciones, junto con la repentina partida de su protector, la empujan a esconderse tras un manto de hielo, a desterrar para siempre a la sensible muchacha que una vez fue. Sin embargo, diez años más tarde, la sólida máscara tallada por los años y las tragedias caerá ante la visión de Webb, que vuelve otra vez a casa dispuesto a recobrar aquello que fue suyo y a protegerla de nuevo ante un asesino que ya sembró la desdicha en una ocasión y que sólo espera una nueva oportunidad para acabar su trabajo.

Opinión personal:

Mes de septiembre, autora del Reto Rita 2.0 y, Linda Howard otra autora con la que tengo mi primer contacto.



Mi impresión ha sido extraña. Es como estar viendo una mini serie tipo Falcon Crest o Dallas, o ese es el sabor que me iba dejando a medida que avanzaba. ¡Qué tiempos aquellos!

Con un prólogo trepidante, prácticamente devoré la primera mitad del libro. Pero admito que tras un hecho en concreto, la historia se ha ralentizado, justo cuando empieza la parte del romance y es que es una sucesión de sexo soso y sin chispa alguna, que para eso, casi mejor leer una novela blanca.

Roanna es un personaje cuya evolución me ha gustado. Marcada por la muerte de sus padres y su acogida la mansión Davenport, una acogida que no resulta muy cariñosa, la verdad. No termina de superar su pasado y se muestra tímida e introvertida, intentando relacionarse poco con sus parientes, a excepción de con su primo al que sigue cual perrito faldero, y sintiéndose muy cómoda con los caballos, su gran pasión. Creo que ni ella misma es consciente de su fortaleza. Admito que al principio ha sido un personaje que no me llamaba nada la atención. Poco luchadora y algo insípida. Prefiero otro tipo de mujeres como protagonistas.

Webb es el hombre del rancho. Acogido también por la matriarca, desde niño lo han criado para quedarse con todas las posesiones de la familia, nombrarlo heredero universal, pese a que no sea de esa rama familiar. (no podemos olvidar que es una novela añeja y transcurre en el sur de los Estados Unidos)
Desde siempre un joven ambicioso que hará lo necesario para alcanzar su sueño.

Como personaje secundario, Jessie, una niña mimada y rica, consentida y malcriada que hará de a infancia de la protagonista un verdadero infierno.
La historia transcurre en dos tiempos diferentes, la primera, durante la niñez de los tres primos, con la matriarca, Lucinda. De quien no nos podemos olvidar pues será de gran influencia en la vida de los tres.

El asesinato de Jessie, marca un gran giro en la trama. No tan solo por lo que representa dentro de la historia, sino por un marcado cambio en los personajes, sobre todo en Roanna, quien empieza su despertar, aunque no será hasta las últimas páginas cuando la autora nos vaya desvelando su verdadero potencial.

Y es que ese ha sido mi gran problema. Una novela que ha empezado muy bien. Algo «ochentil» y con aroma a viejuna, pero escrita con un ritmo que te hacía avanzar en una trama que tampoco proporciona grandes giros, pero que consigue que te intereses por un  conjunto de personajes que ayudan a la autora a matizar  los cinco que resaltan dentro de la trama.

Teniendo muy claro quienes eran los protagonistas de la historia y deseando conocer cómo sería ese paso de una relación fraternal al amor desenfrenado. Y admito que Linda Howard me ha dejado patidifusa con una escena que no me esperaba, y tampoco me ha gustado, muy de las de antes.

Creo que son complejas estas historias donde dos personas que se conocen desde pequeños, y no hablo de Roanna (pues de ella ya sabemos que siempre ha estado enamorada de su primo mayor) pero si tenía muchas ganas de averiguar la forma en la que la autora nos desarrollaría ese gran salto en el protagonista masculino. No ha terminado de convencerme y, diré más, esa sucesión de encuentros secos, insípidos y desvaríos no han ayudado a nada.

La novela pierde fuelle a medida que transcurre y con ese fuelle, mi interés. No voy a negar que ha sido una lectura entretenida, pero prometía mucho más y creo que, si bien el suspense, está bien llevado (con trampa incluida por parte de la autora), el romance es el que esta vez ha bajado nota a la novela.

En su conjunto, «Sombras en el crepúsculo» me ha parecido una novela entretenida que me ha dejado con un sabor agridulce. En algunos aspectos sorprendida de forma positiva: me esperaba más machismo y aunque pueda parecerlo, ya desde el principio, la figura de Lucinda rompe ese esquema. El suspense me ha gustado (suelo adivinar al culpable y aquí, me ha costado mucho), pese a que gran parte de la novela se deja de lado para, dejar paso al romance (algo que me haría aplaudir en caso de que el romance me hubiera gustado más) pero es que más que amor, me ha parecido lujuria y, además, seca.
Ahora me quedo con la duda de si leer algo más de esta autora o no. Por un lado me apetece, pero si me voy a encontrar con más escenas de este tipo, pues casi prefiero darle oportunidad a otras autoras que no conozca.

 Pd: Al final me animé, la semana que viene «El hombre perfecto»

Datos de interés:  Ficha de la novela Ficha de la autora -Web de Linda Howard

Pepa 


14 de septiembre de 2018

Gin Fizz de Jane Kelder


Sinopsis:
 Nueva York, 1953. Liv Joyner y Oscar Hancock compiten por el proyecto de la remodelación interior del hotel Edén de Manhattan. Un proyecto que a Liv la consolidaría como decoradora y por el que Hancock estaría dispuesto a hacer cualquier cosa.Cuando la dueña del hotel, Heidy Brinicombe, se decide por el de su más odiado competidor, sin siquiera haber tenido ocasión de presentar sus ideas, Liv comienza a sospechar que Hancock consigue los clientes más interesantes con malas artes, así que decide contratar a Jack Bradley, un detective privado, para que lo investigue.Lo que ella no sabe es que, por una casualidad, Hancock logra suplantar a Bradley. Y es que, lo que realmente quiere Oscar es averiguar la identidad del artista que pinta los cuadros del diseño de Olivia, porque la señora Brinicombe se ha enamorado de ellos. Hasta el momento, solo conoce sus iniciales, G.F., o, como han decidido llamarlo en su oficina: Gin Fizz.Una deliciosa comedia burbujeante con mucho swing y más amor.

Opinión personal:

Si la intención de Jane Kelder ha sido hacer un homenaje al cine clásico americano de comedia romántica, lo ha conseguido.
«Gin Fizz» nombre de un conocido cóctel y elegido, entiendo, en relación al eje que centra la trama de la novela , es una novela fresca y de humor ácido pero, ante todo, una novela muy visual que te transporta a ese Nueva York de los años cincuenta.

No me preguntéis por qué, pero me había hecho una idea muy equivocada de la que iba a ser la relación entre Liv y Oscar, por lo tanto puedo decir que ha sido una sorpresa total. Imaginaba una novela llena de disputas y luchas dialécticas entre dos «enemigos profesionales». Y lo cierto es que entre sus páginas lo que he encontrado es una relación bonita y evolucionada, de las que se respiran poco a poco y que te dejan una sonrisa hasta que llega  el temido momento en el que se descubre todo el pastel.

Ni los momentos divertidos, ni ese pequeño suspense, ni el engaño que, creo, da el título a la novela logran restar protagonismo a Olivia.  

Debra Paget como Olivia
Un personaje sencillo pero bien construido, que representa a una mujer moderna para la época, desarrollada de forma convincente, de esos que resaltan por su sencillez y cotidianidad, y con la que cualquier lectora nos podemos sentir identificadas.
Una joven que, rompiendo costumbres sociales, ha tomado la decisión de hacer de su profesión su principal prioridad, aún sabiendo que esto hace peligrar otras facetas, como la romántica. No olvidemos que en el contexto en el que se desarrolla la historia: la mujer se centraba en ser ama de casa y madre.
Me quedo con esa fortaleza de la que hace eco durante toda la novela, con ese orgullo por ser ella misma y por luchar por los valores que considera importantes.

Gregori Peck como Oscar
Y, claro está, la culpa de su tozudez la tiene Oscar. Un hombre de éxito reconocido, con dinero y estatus social y, sobre todo, con una reputación y prestigio profesional que ha hecho que me pierda un poco respecto a los motivos por los que se ve forzado a actuar, no solo en el último proyecto sino también en el anterior.  
Con el Sr. Hancock he tenido mis más y mis menos; y, aún después de terminada la lectura, no sé si los menos superan a los más. Está claro que tras tomar la desafortunada decisión de aceptar un consejo inaceptable, su conducta, al mismo tiempo que provoca la trama de la historia, no ayuda a que le haya cogido cariño. Luego, poco a poco, se lo va ganando. Porque es un hombre sobrepasado por esa mala decisión. En el fondo es un hombre honrado y con marcados principios, su problema es que ha creído que el fin justifica los medios y no es así y, al final, le tocará enmendar su equivocación.


El romance transcurre poco a poco. Tenemos dos personas cuyas prioridades son otras, pero que se ven conquistados al encontrar fuertes cualidades en la persona con la que están tratando. Todo ello gratinado con pequeñas situaciones que arrancan más de una sonrisa. Y para ello están esos inolvidables secundarios, que en esta ocasión, pasan muy poco desapercibidos. Me ha encantado Annie, en la que la modernidad choca directamente con la tradición; y sobre todo, Gilda, con ese desparpajo y libertad que te conquista desde el minuto cero; así como tampoco nos podemos olvidar de Harry y sus manías.

No es que la época escogida para plasmar la historia tenga una relevancia especial, pero sí que se deja patente con la aparición de los pequeños electrodomésticos, así como la reticencia a su uso por parte de la gente de cierta edad; el nacimiento del movimiento que marcará el antes y después de la arquitectura moderna y ese salto que empieza a dar la mujer, empezando a depender menos del poder económico de un hombre y con ganas de lavarse su propio porvenir. Pero yo me esperaba más, no sé qué, pero más. Cosas mías.

En esta ocasión, el entorno social de la pareja cede el protagonismo buscando un equilibrio entre encontrar a G.F. con esas escenas de humor y el romance entre Olivia y Oscar. Consiguiendo una historia ligera y fresca,  en muchos momentos divertida.

He leído todo lo que Jane Kelder ha publicado y, en esta ocasión, me ha sorprendido con una novela más ligera y de humor menos irónico. Un libro que, prácticamente, se lee solo. No es muy extenso y he echado en falta páginas con algunas aclaraciones sobre el pasado de los personajes en el que me explicaran mejor cómo han llegado adonde están y por qué actúan como lo hacen. Aún así, en mi opinión, la autora hace muy buen trabajo en la construcción de unos personajes con apenas unos esbozos y pocas escenas.

Creo que «Gin Fizz» cuenta con los ingredientes necesarios para garantizar una lectura amena y entretenida: buenos personajes, malentendidos y engaños, romance, un esquema clásico y, ante todo, un estilo cuidado. Siempre hay momentos en los que apetece leer una historia con un toque fresco y desenfrenado, ideal para pasar unas horas de absoluta desconexión.

«Gin Fizz» es una bonita comedia romántica que te deja con muy buen sabor de boca y una buena oportunidad para conocer a Jane Kelder si todavía no habéis leído nada suyo.  

Datos de interés: Ficha de la novela - Ficha de la autora - Web de la autora

Pepa 

Gracias a Versátil  por el ejemplar