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18 de diciembre de 2015

Entrevista a Anna Casanovas






Anna Casanovas ha sido la reciente ganadora del II certamen de la editorial Titania. Publicó su primera novela en el año 2008 y desde entonces ha sido una constante en las librerías y es ya una de las autoras nacionales consagradas. Más abajo encontraréis el detalle de su bibliografía, que es bastante extensa.  Pero prefiero que sea ella misma la que nos cuente un poco más de sí misma.



-Ante todo, muchas felicidades por ese reciente premio que se dio a conocer el pasado mes de octubre, para quien no lo sepa todavía, el titulo provisional de la novela es "Herbarium, las flores de Gideon". Nos puedes adelantar qué vamos a encontrar en esa novela.

Muchas gracias a vosotras por leerme y por invitarme a participar en este espacio de vuestro blog. Me hace mucha ilusión.
“Herbarium. Las flores de Gideon” es una novela que me ha llevado dos años escribir, hasta ahora había sido mi mayor secreto y me muero de ganas de que llegue a vuestras manos. En “Herbarium. Las flores de Gideon” os encontraréis una protagonista distinta, muy sincera y muy real. Sarah es una chica de veintitrés años que viaja de Brasilia a Oxford porque su padre ha muerto y tiene que ocuparse de los temas legales y de dejar bien atendida a su abuela Sylvia enferma de Alzheimer. El problema es que Sarah llevaba cinco años sin hablarse con su padre y cuando llega a Oxford descubre que nada encaja con lo que ella dejó al irse. Para empeorar su confusión, cuando va a visitar a Sylvia, su abuela, esta le pide que por favor la ayude a buscar las flores de Gideon. Sarah no sabe quién es Gideon, ni siquiera sabe si existe, pero entonces descubre que su padre, que era profesor de química y biología en Oxford, no solo había cambiado de trabajo, sino que tenía una extraña obsesión con Jane Eyre. ¿Qué pinta la novela de Charlotte Brontë en todo eso? ¿No sería mejor irse de nuevo a Brasilia? ¿Quién es Gideon? Atrapada en medio de un misterio que no se esperaba, Sarah deberá enfrentarse a sus miedos y quizá si encuentra las flores que necesita su abuela pueda hacer las paces con su pasado y luchar por su futuro. ¿Por qué se fue Sarah? ¿Se quedará ahora? ¿Por qué de todas las personas del mundo las únicas que pueden ayudarla en ese momento son su abuela, enferma de Alzheimer, y Liam Soto? Liam no es solo el mayor experto en Jane Eyre de Inglaterra, Liam es mucho más, aunque ni él ni Sarah saben hasta que punto esa frase es cierta. En “Herbarium. Las flores de Gideon” os encontraréis dos grandes historias de amor, mucho misterio, un secreto familiar, una trama que se desarrolla entre flores, jardines y libros, muchos libros, y con Oxford de fondo.

-¿Leías novela romántica antes de empezar como traductora?

Sí, muchísima. Empecé a leer novela romántica relativamente “mayor”, a los dieciocho años. Yo leía mucho y cuando empecé la universidad cayó en mis manos “La casa de los espíritus” de Isabel Allende. La novela me gustó, pero recuerdo que mis partes preferidas eran las románticas y cuando la terminé busqué novelas con historias de amor. Descubrí entonces, para desgracia de mis ahorros de ese momento, que había muy pocas traducidas al español y que, sin embargo, había cientos de miles en inglés. Compraba cajas con series enteras de Nora Roberts, Lisa Kleypas, etc, y me organizaba para leerlas poco a poco y que así me durasen.

-En 2008 publicas tu primera novela «Nadie como tú», ¿en qué ha mejorado Anna Casanovas como escritora en estos siete años? ¿Qué le queda todavía por mejorar?

Creo que me he hecho mayor tanto como persona como escritora y eso me ha proporcionado mayor seguridad en mi misma y valentía para defender mis proyectos y mis sueños. Como escritora ahora me atrevo con historias más complejas y con personajes con más caras y también me arriesgo más en el argumento y en el modo de desarrollarlo. Me falta muchísimo por aprender, muchísimo, no creo que mi aprendizaje termine nunca y estoy impaciente por seguir adelante y enfrentarme a nuevos retos.

-En tu opinión, ¿qué ingredientes no pueden faltar en una novela romántica? ¿Qué es más importante, una buena trama que acompañe a la pareja, una historia bonita o unos personajes que conquisten al lector?

Parecerá absurdo, pero no lo es; en una novela romántica no puede faltar una historia de amor y una pareja creíble y bien construida que se enamora. Punto. El eje central de una novela romántica es, y tiene que ser, la historia de amor. No es resolver un asesinato y de paso nos acostamos, ni tampoco salvemos al mundo mientras nos besamos. No. El centro tiene que ser una historia de amor y los protagonistas tienen que enamorarse. El sexo puede ser una parte primordial, de eso no hay duda. Pero puede existir una novela romántica sin sexo. Lo que es imposible que exista es una novela romántica sin amor por mucho sexo que tenga.
En mi opinión todo lo que comentas es necesario, no puedes prescindir de ningún elemento. Sería como construir una mesa y dejar una pata coja; quizá al final se sostendría un rato, pero seguro que acabaría desmoronándose o complicándote la vida.

-¿Qué no soportas de un protagonista masculino?
La crueldad.

-¿Qué no soportas de una protagonista femenina?
La estupidez.

-¿Una novela que no puede faltar en la biblioteca de cualquier lectora romántica?
 Yo siempre comparo las bibliotecas con las bodegas o las buenas despensas; tiene que haber un poco de todo. En el caso de la biblioteca de una lectora de romántica, en mi opinión no pueden faltar nunca los clásicos, Jane Austen, Charlotte Brontë y Charles Dickens. Después seguiría con Nora Roberts, Lisa Kleypas y Judith McNaught dentro del grupo de “los clásicos modernos” y después con las recientes incorporaciones como son Sylvia Day, Sarah MacLean o Samantha Young. Y también incluiría por supuesto libros nacionales.

-¿Cuáles son tus autoras favoritas?
Admiro muchísimo a Nora Roberts y a Lisa Kleypas, aunque las dos tienen libros que no me gustan. Admiro su capacidad de trabajo y su talento creativo y también su profesionalidad. Como lectora consulto muchos blogs e intento atreverme con todo y no quedarme estancada. Es maravilloso cuando descubres una nueva autora y te enamoras de sus libros, ¿no os parece?

-¿Un personajes masculino que te hubiera gustado construir a ti? ¿Y uno femenino?
Me habría encantado construir a Edmundo Dantés, el protagonista de “El Conde de Montecristo” de Alexandre Dumas y al señor Darcy de “Orgullo y Prejuicio” de Jane Austen. En cuanto a protagonista femenina, sin lugar a dudas me habría encantado crear a Jane Eyre de Charlotte Brontë.

 - Viendo tu bibliografía, parece que te sientes más cómoda con la novela contemporánea, pero últimamente estás volviendo otra vez a la novela histórica. Tanto «Un beso al alba» como «Vanderbilt Avenue» transcurren en dos épocas históricas que no son muy usuales dentro de la novela romántica. ¿Buscas, al igual que están haciendo otras autoras nacionales, una nueva época que atraiga a las lectoras que buscan algo nuevo o es porque estas épocas te resultan especialmente interesantes, o, tan solo,  porque resulta más fácil documentarse?
La verdad es que cuando se me ocurre una historia nunca me planteo si es histórica, contemporánea o paranormal. En mi caso, lo que busco es que la historia de amor y sus protagonistas me emocionen porque si no me ponen a mí la piel de gallina será imposible que os la pongan a vosotros. A partir de allí voy creando los personajes y después escribo la novela. También es cierto, sin embargo, que me gustan mucho los retos y que estoy convencida de que los lectores de romántica somos muy exigentes y nos merecemos que nos sorprendan. Llevaba mucho tiempo detrás de la historia de “Vanderbilt Avenue”, la mafia siempre me ha apasionado y creía que era el entorno perfecto para Jack y Siena y también para la novela de Nick y la de Sandy.
En lo que se refiere a la documentación, cualquier novela requiere un mínimo de investigación, por supuesto, pero a mí no me gusta llenar páginas sobre datos que, en el fondo, no aportan nada a la historia de amor. Creo que la documentación sirve para ayudarte a crear el ambiente y para no meter la pata, obviamente, pero no para dar clases de historia a nuestros lectores. Yo me documento igual para las históricas que para las contemporáneas; tan grave es colocar a Napoleón en la batalla que no toca como decir que hoy en día alguien entrega el pasaporte para cruzar en coche de España a Francia.

-¿Qué retos te plantea escribir una novela contemporánea, una novela histórica o una novela paranormal?
El mismo; conseguir unos personajes creíbles y que conecten entre ellos y cuya historia de amor sea emocionante, intensa y nada olvidable. Si tengo eso, tanto da que la novela transcurra en Boston hoy en día, en Londres en el siglo XVIII o que tenga vampiros y hombres lobos.

- Uno de las últimas constantes en tus novelas en la narración en primera persona, alternando los narrados por el protagonista masculino con los que narra la protagonista femenina. ¿Tiene mayor complejidad que la narración omnipresente? ¿Qué crees que aporta el narrador en primera persona que este no puede aportar?
Cada historia necesita una voz propia y saber elegirla es, para mí, una de las partes más difíciles del proceso creativo. En el caso de “Vanderbilt Avenue” elegí que Jack y Siena tuviesen voz propia y que narrasen en primera persona “sus” capítulos porque me pareció que era la mejor manera de conocerlos, de entender cómo son y sus emociones. Buscaba transmitir una sensación a lo “Romeo y Julieta” y pensé que cambiando de narrador era la mejor manera de conseguirlo. Hay novelas mías en las que este tipo de narración no habría encajado de ninguna manera, pero es la mejor para Jack y Siena.
Creo que todos los tipos de narradores tienen su complejidad, lo más difícil es saber manejarlos y saber dirigirlos a lo largo de toda una novela. No olvidemos que el narrador es el enlace entre el libro y el lector, así que es vital que esté bien elegido y bien escrito. El narrador en primera persona te permite entrar en el personaje con más facilidad, pero si ese personajes no está bien construido (vuelvo a lo mismo) y cae mal al lector, también es la manera más fácil de echar a perder la novela. En mi opinión, no existe una fórmula exacta que pueda aplicarse a todos los libros, o yo no he sabido encontrarla. Cada libro tiene vida propia y cada escritor tiene su propia voz, o debería tenerla.

Háblanos un poco sobre tu novel «Vanderbilt Avenue»

- ¿Cómo definirías al protagonista masculino, Jack? Defectos y virtudes?
Jack es un personaje oscuro, a simple vista podría decirse que tenía todos los números para convertirse en el malo de una novela, pero es el bueno. Es un chico con un padre que le maltrata y una madre que finge no saberlo y que de repente sucede algo que le obliga a marcharse. Jack no supera nunca ese dolor, lo encierra dentro de él y elige no sentir, lo único que tolera es la violencia y, de mayor, el sexo. El mayor defecto de Jack es que tiene miedo y que él no lo sabe y que se ha encerrado tanto dentro de sí mismo que no sabe cómo salir. Al mismo tiempo, la mayor virtud de Jack es el gran corazón que tiene, si no fuera tan grande, no tendría que haberse protegido tanto, y que es un luchador. Jack es el personaje más luchador que he escrito nunca.

-Es un personaje complejo, crees que es difícil a la hora de resultar coherente para la lectora este tipo de personajes, ¿qué te resultó más complicado como escritora a la hora de darle vida?
Cuantas más capas tiene un personaje, más difícil es crearlo y más difícil es que resulte coherente y creíble. En el mundo real todos nos comportamos de maneras ilógicas de vez en cuando (o a diario), pero sobre el papel todo tiene que tener sentido. Jack es un personaje no solo complejo sino también hermético y además elegí utilizar sus defectos como carta de presentación. Me parece arriesgado, pero también creo que es la mejor manera de sorprender al lector y de convencerlo para que siga leyendo. Lo que me resultó más difícil fue no “aflojar”, mantener la tensión y torturar a Jack, en el fondo me moría de ganas de que las cosas le salieran bien. Jack tiene defectos y está perdido, por eso necesita a Siena, por eso se enamora perdidamente de ella. Jack no se enamora de Siena porque su historia sea perfecta, se enamora de ella a pesar de sí mismo, a pesar de todo. Por eso digo que “Vanderbilt Avenue” tiene uno de los protagonistas más románticos que he escrito nunca. Jack empieza la novela muy mal y cuando avanza la historia, va a peor, pero entonces llega Siena y le pone del revés. Es un personaje enorme, lleva el peso de la novela, y me gusta pensar que cuando lees la última página le entiendes, le quieres, y estás de su lado.

-¿Qué es lo que más te gusta de Siena?
Siena se conoce a sí misma, es lista y valiente y nunca se engaña. Siena es una protagonista fuerte y con un gran corazón; ella es al fin y al cabo la verdadera heroína de la historia. Ella salva a Jack al final y en ningún momento de la novela deja que él la utilice. Lo que más me gusta de Siena es que no es perfecta y lo sabe, pero es auténtica.

-Es una novela en la que la mayoría de las mujeres tienen una carácter fuerte e independiente, ¿crees que ahora abundan las protagonistas demasiado sumisas y que buscan como objetivo principal conseguir el amor a toda costa?
Creo que ahora y siempre se han publicado novelas, tanto dentro de la novela romántica como dentro de otros géneros, con personajes de cartón piedra; personajes demasiado planos y sencillos que repiten un estereotipo tras otro. Esta clase de personajes funcionan, es así de simple, lo saben los publicistas, los directores de cine y las editoriales. Se publican libros con personajes maravillosos, fuertes, sólidos, bien estructurados, y también se publican libros con personajes planos, previsibles y que son un cliché tras otro; es el lector el que tiene la potestad de elegir qué quiere leer. Personalmente, como lectora nunca disfruto con libros con personajes planos y como escritora me esfuerzo por no crearlos.
En el caso de las protagonistas sumisas creo que la cuestión es si están bien creadas y si su comportamiento es sólido como personaje. Es decir, ¿tiene sentido lo que hacen dentro de esa novela? Si lo tiene, la novela puede funcionar. Otro tema muy distinto es extrapolar ese comportamiento al mundo real. No olvidemos que en la gran mayoría de novelas con esa clase de protagonistas lo que se vende en realidad es una fantasía y como tal me parece legítima. A mí no me llama la curiosidad leerlas y no creo que las escriba nunca, pero me parece maravilloso que existan.

-Son muchas las lectoras que reclaman la continuación de la saga de los malditos bastardos, ¿la podremos ver pronto en las librerías? ¿Y veremos un Nualart 3?
Espero que sí, la verdad. En el caso de “Malditos Bastardos” y “Los hermanos Martí” dejé las series inconclusas por motivos ajenos a mi voluntad. Ahora puedo decir que tengo muchísimas ganas de que podáis leerlas y que en el caso de “Malditos Bastardos II” la novela está casi terminada. Confío en mandarla pronto a la editorial y entonces esperaré ansiosa su respuesta. En el caso de los Hermanos Nualart, siempre pensé que escribiría dos novelas más; una para Gabriela (la hermana de Sebastián y José Antonio) y una para Cano (el amigo de Cecilia). Estas dos novelas no están escritas y aunque no descarto hacerlo me temo que tendrán que esperar un poquito.

Analizando un poco la situación actual del mercado de la novela romántica

-¿Cómo ves ahora el mercado? ¿Crees que últimamente son demasiadas las publicaciones mensuales entre las que ha de elegir el lector?
Creo que tenemos un problema muy serio con la piratería y que lo más grave es que muchos lectores no quieren darse cuenta. Si queremos que los libros estén cuidados, es decir, sin faltas, sin errores de impresión o de maquetación, con argumentos trabajados y sólidos, con portadas elegantes y originales, tanto el escritor como el resto de personas que intervienen en el proceso necesitan tiempo y dinero, y esto es válido para libros que provienen de editoriales y libros autopublicados. Si el escritor no gana dinero o dejará de escribir (depende de cada caso) o lo hará con menos tiempo o sin poder invertir en un corrector, un editor, etc. Sí, se publica mucho, pero eso en sí mismo no es un problema, estoy convencida de que los lectores tienen criterio y que saben discernir qué libro comprar. El exceso de libros no es el problema, el problema es que a las personas que creamos esos libros, los escritores, nos roban nuestro trabajo y al resto del mundo le da igual. Si no robamos una camiseta de Zara porque entendemos que es un delito, por no mencionar la cuestión moral, ¿por qué hay tanta gente que no se siente culpable por robar una novela que son meses de trabajo de una persona? He oído miles de teorías sobre este tema, obviamente, y no voy a entrar a discutirlas. Solo diré que los que piratean un libro diciendo que así solo perjudican a la editorial están muy equivocados; el más perjudicado es el autor y si ese escritor les gusta tanto al final, si no dejan de piratearlo, quizá no podrá seguir escribiendo.
En el caso de la novela romántica, es innegable que ahora se publica más que antes, pero aún nos falta mucho camino por recorrer; tenemos que conseguir que los libreros y las editoriales nos respeten más. Este respeto tenemos que ganárnoslo a pulso los escritores, cierto, pero los lectores también pueden ayudarnos; reseñando los libros objetivamente, recomendándolos y exigiendo que sean de calidad. Por último, creo que este exceso de novedades por mes acabará ajustándose, que el mercado encontrará los canales más adecuados para funcionar y que los lectores sabrán elegir qué leer en cada momento.

- ¿Crees que falta criba en las publicaciones u hoy estamos cayendo en el «todo vale con tal de vender»?
Creo que hay muchos factores a tener en cuenta, desde el abaratamiento de los costes de un libro hasta la creciente producción nacional. Dejando a un lado el tema del talento nacional, que sin duda existe y existiría siempre, publicar un libro que no requiere traducción es, de entrada, más económico y es legítimo que las editoriales busquen su “Código Da Vinci” su “Grey” o su “Crepúsculo” y es maravilloso que lo busquen aquí. Quizá sí que deberían ser más escrupulosos y evidentemente deberían respetar al lector y ofrecerle el libro lo mejor posible (bien editado, sin faltas, etc). Pero después este lector tiene que ser consecuente; no podemos quejarnos de que se publican “malos libros” y después comprarlos. Las editoriales buscan vender, es lo que tienen que hacer, son empresas. Está en manos del lector recompensar a los autores/editoriales que trabajan bien y castigar a los que lo hacen mal; solo es cuestión de comprar un libro u otro.

-¿Qué consejo le darías a una autora que se quiera abrir camino?
Escribe. Escribe. Escribe. Escribe y si te sobra algo de tiempo, escribe. Y si un día no tienes ganas de escribir, lee. Después, lucha por tu historia.


Muchísimas gracias por contestar a estar preguntas, Anna

Muchas gracias por esta entrevista. Espero que "Vanderbilt Avenue" y "Herbarium. Las flores de Gideon" os gusten mucho. Gracias por leer con el corazón
Datos de interés
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Bibliografía
Novelas contemporáneas
Nadie como tú (Hermanos Martí 1) 2008
A fuego lento (Hermanos Martí 2) 2009
Dulce locura (Hermanos Martí 3) 2010
Hotel California (Hermanos Martí 4) 2012
Doce años y un instante (Nualart 1)  2013
Sin miedo a nada (Malditos bastardos 1) 2013
Las reglas del juego (Las reglas del juego 1) 2013
Saltar al vacío (Nualart 2) 2014
Cuando no se olvida (Las reglas del juego 2) 2014
Donde empieza todo (Las reglas del juego 3) 2014
Fuera de juego (Las reglas del juego 4) 2015
Novelas históricas
Todo por tu amor (La hermandad del halcón 1) 2010
Te dí mi alma (La hermandad del halcón 2) 2011
Perdido (La hermandad del halcón 3) 2012
Un beso al alba 2014
Vanderbilt Avenue 2015
Novelas cortas:
4 horizontal: Roma al revés  (Hermanos Martí)
El día perfecto  (Hermanos Martí)
Feliz Navidad   (Hermanos Martí)
Para ti, Lucia     (Hermanos Martí)
Sí Quiero (Hermanos Martí)
Solo abrázame (La hermandad del halcón)
Un beso a oscuras
Cleo pide un deseo
Bellini
Con el seudónimo Emma Cadwell, género paranormal 
Plenilunio  (Los guardianes de Alejandría 1)      2010
Oscuridad (Los guardianes de Alejandría 2)       2011
Infierno (Los guardianes de Alejandría 3)     2012





         Pepa

20 de mayo de 2015

Conozcamos a Silvia Barbeito


Este mes de mayo, la editorial Phoebe ha publicado «Más allá del velo» una novela romántica contemporánea con un ligero toque paranormal que transcurre en tierras gallegas, en un pequeño pueblo y que, sin duda, os recomiendo.
Creo que es justo comentar que no soy nada objetiva con la noticia, Silvia es una de mis amigas virtuales, de esas que lamentas tener tan lejos y estoy más contenta que una niña con zapatos nuevos. Es posible que las cosas no se hagan por este orden, quizás debería subir antes la reseña de la novela y, después, la pequeña entrevista, pero ahí va!! 
Yo me quedo deseando que llegue el último fin de semana de la Feria del libro de Madrid, en concreto el domingo 14 de junio, para que me firme mi ejemplar de la novela.

Ficha del libro:

Biografía

Nació en A Coruña en 1969. Aunque estudió Derecho, en la actualidad trabaja en el sector hostelero, lo que sin duda es una fuente inagotable de inspiración… y desesperación. El poco tiempo libre que le deja el negocio lo reparte entre leer, escribir, su familia y amigos, sus tres perras y un sinfín de aficiones que cambian tan a menudo como el clima. Su relato «Todo empezó con aquella maldita lavadora» fue seleccionado para formar parte de la antología Calabazas en el trastero: Peste (Ediciones Saco de huesos), y su cuento «Patas» formó parte de la Antoloxía de contos fantásticos (Libros de Peto de Asecundega). Ha colaborado también con artículos y microrrelatos en diversos blogs y webs dedicados a la literatura y al fomento de la lectura.
* Datos de la web de ediciones Pàmies


Entrevista

¿Quién es Silvia Barbeito? Háblanos un poco de ella

Pues, esto… soy yo. La chica a la que estás entrevistando, y eso. Te veo un poco despistada, ¿no?

Bah, venga, en serio… O no, yo qué sé. Mira, ahí tienes algo sobre mí: siempre acabo encontrando la manera de reírme con todo, de encontrarle el lado humorístico a lo que sea. La vida es demasiado corta para tomársela en serio. O para tomarte demasiado en serio a ti mismo, ya puestos. 

¿Cuando empezaste a escribir?

El caso es que no recuerdo no hacerlo. Escribo desde… bueno, desde que aprendí a agarrar un bolígrafo y juntar letras. No sé si he mejorado algo desde entonces, espero que sí.

A escribir «en serio», es decir, a tomar verdadera conciencia de lo que estaba haciendo, a interesarme por la cuestiones técnicas o a intentar darle calidad al texto, mucho menos. Quizá unos siete u ocho años, no sabría decirte. Sin dejar de escribir para mí, porque es la única manera en la que sé hacerlo, no hace tanto que pensé que quizá podría leerme alguien más y empecé a preocuparme por algo que no fuera solo soltar una parrafada y ya. Pero no podría decirte con exactitud cuándo, porque no fue una transición brusca, sino un cambio de mentalidad paulatino. O a lo mejor es que maduré… No. No, deja, eso no va ser.

¿Qué es lo que te motiva para hacerlo?

Pues, no sé, es difícil de explicar. No necesito motivación, es una parte de mi vida y siempre lo ha sido. Hay gente que, por ejemplo, se enfada y se va a pasear. Yo escribo; si alguna emoción, positiva o negativa, me está superando, escribo; si necesito meditar sobre un problema, escribo… Es mi forma de intentar comprender el mundo, supongo.

Se habla mucho últimamente de las diferentes metodologías a la hora de escribir, ¿cuál es la que usas tú?

Espera, voy a pasar un rato soltando unas cuantas risitas nerviosas y ahora vuelvo.

Vale, ya estoy. A ver. Sé que la gente tiene sus métodos. He intentado aprenderlos y usarlos. Y sé que se enseñan, que se estudian, que se interiorizan. Sé que son útiles, que ayudan a mejorar la escritura, que son parte de la técnica, que cada cual tiene el suyo y a cada cual le funciona el suyo. Y sí, son estupendos. Y conozco unos cuantos.

No uso ninguno.

Lo mejor que puedo decirte de mi «método» es que yo no escribo. No sé hacerlo. En serio, no tengo ni idea. Es mi subconsciente, que es la leche. Yo le dejo, él se encarga de todo y me limito a transcribir al dictado. Te pondría con él, para que te lo explicara, pero es que es tímido…

¿Cómo surgió la idea de Más allá del velo?

Una vez más, deberías preguntarle a mi subconsciente. Yo solo sabía que quería escribir una historia en la que Galicia y su mitología tuvieran un peso importante. Él hizo el resto.

¿Qué es lo que te ha dejado más satisfecha: los personajes, la trama, la ambientación?

Jod… Eh… Vale, ya, ya sé. Los tacos están en el diccionario pero no queda bonito usarlos en una entrevista. Rebobina. Quería decir: «Oh, vaya». Sí, eso: oh, vaya, pues… Es que yo sé que hay gente por ahí que escribe, canta, baila, contabiliza, levanta tabiques o lo que sea, y siempre hay algo que los «deja más satisfechos» o de lo que «están más orgullosos». A mí no me pasa. Nunca. Jamás. De hecho, si no fuera porque me obligo a dejar de pulir las novelas, pasarían toda la vida en mi procesador de textos, porque nunca estoy satisfecha. Así que, por responder con un escaqueo descarado (soy gallega, al fin y al cabo), pongamos que «todo por igual».

¿Qué quieres que el lector encuentre en tu novela?

Pues… Lo que vaya buscando. ¿No sería lo ideal? Una historia que le divierta, unos personajes que le resulten interesantes o atractivos, un universo nuevo en el que le apetezca adentrarse, un estilo narrativo que le guste… Cada cual busca cosas diferentes en libros diferentes. Yo me conformo con que quien me lea cierre la novela con una sonrisa y crea que ha merecido el tiempo que le ha dedicado.

¿Te has visto siempre escribiendo novela romántica?

Vale, ya sé. Ahora es cuando tengo que contestar que sí y quedar estupendamente.

Pero es que todo el mundo tiene un pasado y el mío no es tan difícil de descubrir a poco que indagues, así que confieso: yo empecé con esto de aporrear teclas «en serio» con relatos de fantasía y terror y todavía me divierto de vez en cuando con alguna de esas  temáticas, no lo puedo evitar. No leo solo romántica, así que no es tan difícil que se me ocurran ideas de algo más que de romántica. A decir verdad, lo único que tengo claro cuando empiezo a escribir es que mi humor maldito va a aparecer en algún momento de la historia, y yo voy a tener que dejar que haga de las suyas.

El resto nunca está claro, y reconozco que la idea de escribir romántica llegó casi de casualidad, como me llegan todas: leyendo mucho e imaginando la historia que me gustaría leer.

Sin embargo, reconozco que me siento muy, muy cómoda con el género. Me gusta jugar con el equilibrio entre tramas, la de romance y la que hila la historia, y además me lo paso genial indagando en los sentimientos de los protagonistas. La romántica me da muchísimas opciones, porque usando el romance como base, puedo construir la trama que me apetezca, y me divierte muchísimo más que centrarme en una sola idea.

¿A la hora de construir tus personajes, te has basado en alguna persona cercana?

Si te refieres a si alguno de mis personajes está inspirado en alguien que conozco y es reconocible como esa persona, la respuesta es un rotundo no. Pero supongo que todos tienen algo de mucha gente que ha pasado por mi vida, aunque fuera de forma fugaz. A la hora de construir un personaje intento que tenga sus gustos, sus manías, su forma de hablar…, que  tengan características que los hagan distinguibles. Esas características las tendrá más gente, claro, pero no todas, o del mismo modo, o con la misma intensidad.

No sé, a mí me resulta mucho más satisfactorio dejar que el personaje se vaya desarrollando en mi cabeza e irlo conociendo. Para mí el proceso es como el de hacer un nuevo amigo. Si usara gente que ya conozco, ¿dónde estaría la gracia?

¿Qué tienen de ti tus personajes?

¿Aparte de que yo los he creado y son unas criaturas díscolas y desobedientes que a veces no me dan más que disgustos? Pues lo mismo que en la pregunta anterior. Algunos tendrán una característica que también tengo yo y otros ninguna. Habrá quien diga que Diana está inspirada en mí porque tiene un bar y el pelo de un color… eh… digamos, creativo. Pero ahí terminan los parecidos. Ni mi historia es la suya, ni yo reaccionaría como ella lo hace ante la mayoría de las situaciones a las que se enfrenta.

¿Cuál de ellos ha supuesto el mayor reto?

Pues ahora mismo te diría que Marta, porque me cuesta sintonizar con su forma de ser. Quizá porque su ética y su forma de ver la vida son radicalmente opuestos a lo que estoy acostumbrada. Pero eso puede ser porque acabo de salir de su historia y todavía tengo muy presentes los quebraderos de cabeza que me dio. A lo mejor, si me preguntas dentro de seis meses, te digo algo distinto.

¿A cual le tienes más cariño?

Odio esta pregunta, que lo sepas. Es como preguntar si quieres más a tu mamá o a tu papá.

Les tengo cariño a todos por igual. Son mis criaturas y he convivido mucho tiempo con ellos. Si me preguntas con cuál me divierto más, la respuesta podría ser distinta. Pero te dejo que lo adivines.

La novela está ambientada en tu tierra, ¿consideras que es más fácil escribir sobre algo que conoces?

Hombre, soy casi humana, al fin y al cabo, claro que me resulta más fácil hablar de lo que conozco. Es normal, y le pasa a todo el mundo, ¿no?  Pero aun así, piensa que escribo fantasía romántica. Está lo que conozco, sí, pero también un universo que solo se encuentra dentro de mi cabeza. Aunque eso significa que también lo conozco, ahora que me doy cuenta…

No sé, hay gente a la que le gusta utilizar ambientaciones extranjeras o ajenas, pero yo creo que Galicia tiene todo lo que necesito para ambientar una historia. Soy una enamorada de mi tierra, cierto, pero es que además me parece estupenda para servir de marco a una novela. De fantasía, por supuesto, somos terra de meigas por algo, pero también tenemos una historia y una cultura muy ricas y están casi sin explotar.

¿Cuáles son tus escritores favoritos? ¿Y dentro de la novela romántica, hay alguna autora a la que admires?

¡Y yo qué sé! Depende del género, depende de mi ánimo, depende de «favoritos en qué»… Hay muchísimos escritores que me gustan, como hay muchísimos libros que me gustan. Y que no me gustan, claro.

En fantasía soy incondicional de Brandon Sanderson, por ejemplo, pero también me gusta Martin, o Tolkien, o… En terror me chifla Stephen King (unas etapas más que otras, pero le leo todo lo que saca), pero admiro a Poe y tuve mis tiempos de volverme loca con Lovecraft. Nadie escribe relatos como Chejov, salvo quizá Borges, y pocos escritores me han divertido tanto como Prattchet o hecho pensar como Orwell. Y son libros muy distintos y escritores muy distintos y me gustan por muy diferentes razones.

Con la romántica me pasa lo mismo. Me chifla Karen Rose (aunque sé que tú no la consideras romántica, ya) y disfruto muchísimo con Pamela Clare. Kleypas en histórica me encanta, pero no acabo de pillarle el punto en contemporánea. Adoro muchas novelas de Nora Roberts, sobre todo de las modernas, y los hombres Roberts siempre me vuelven loca. Me encanta la saga de los PSI, de Nalini Singh, y me flipa el universo que ha construido…

No sé, leo mucho. Es normal que me gusten muchos escritores. ¿A ti no?

¿Alguna manía a la hora de escribir?

Sí y no. No tengo manías en plan: me preparo un té, pongo mi música favorita, la temperatura de la habitación tiene que ser la idónea, coloco mi material de escritura y demás junto al portátil, me siento siempre en la misma mesa o a la misma hora.

Yo solo necesito desorden. Sí, desorden y ruido. Soy un foco de entropía y por donde paso se va generando el caos sin que mi mente consciente tenga nada que ver en el asunto, así que para escribir necesito ese caos. Puedo hacerlo en casa, pero lo hago con la televisión encendida. Que nunca la miro, pero cuando escribo me gusta el ruidito que hace. Sin embargo, prefiero pillar mi portátil e irme a tomar un café. A una terraza. Con gente. Y movimiento. Y coches pasando. Y y y ¡mil elefantes!

¿Qué le dirías a un lector para que se anime a leer la historia de Diana y Aidan?

No sé… ¿«Cada vez que alguien lee esta historia, hace feliz a un gatito»? A la gente le encantan los gatitos, ¿no? Por Facebook ves montones…

Me pondría seria, de verdad, pero es que tengo la muy arraigada creencia de que no me corresponde a mí cantar las alabanzas de mi novela. Es que es mía, ¿qué voy a decir yo? ¿Que a mí me parece divertida y entretenida y estupenda? ¿Y por qué me vas a creer? Pruébala y hablamos. De sus virtudes y de sus defectos, por supuesto. Sin problemas.

Mil gracias a Silvia Barbeito por dejarse preguntar!!!!


Pepa