Anna
Casanovas ha sido la reciente ganadora del II certamen de la editorial Titania.
Publicó su primera novela en el año 2008 y desde entonces ha sido una constante
en las librerías y es ya una de las autoras nacionales consagradas. Más abajo
encontraréis el detalle de su bibliografía, que es bastante extensa. Pero prefiero que sea ella misma la que nos
cuente un poco más de sí misma.
-Ante todo, muchas felicidades por ese reciente
premio que se dio a conocer el pasado mes de octubre, para quien no lo sepa
todavía, el titulo provisional de
la novela es "Herbarium, las flores de Gideon". Nos puedes adelantar
qué vamos a encontrar en esa novela.
Muchas gracias a vosotras
por leerme y por invitarme a participar en este espacio de vuestro blog. Me
hace mucha ilusión.
“Herbarium. Las flores de
Gideon” es una novela que me ha llevado dos años escribir, hasta ahora había
sido mi mayor secreto y me muero de ganas de que llegue a vuestras manos. En
“Herbarium. Las flores de Gideon” os encontraréis una protagonista distinta,
muy sincera y muy real. Sarah es una chica de veintitrés años que viaja de
Brasilia a Oxford porque su padre ha muerto y tiene que ocuparse de los temas
legales y de dejar bien atendida a su abuela Sylvia enferma de Alzheimer. El
problema es que Sarah llevaba cinco años sin hablarse con su padre y cuando llega
a Oxford descubre que nada encaja con lo que ella dejó al irse. Para empeorar
su confusión, cuando va a visitar a Sylvia, su abuela, esta le pide que por
favor la ayude a buscar las flores de Gideon. Sarah no sabe quién es Gideon, ni
siquiera sabe si existe, pero entonces descubre que su padre, que era profesor
de química y biología en Oxford, no solo había cambiado de trabajo, sino que
tenía una extraña obsesión con Jane Eyre. ¿Qué pinta la novela de Charlotte
Brontë en todo eso? ¿No sería mejor irse de nuevo a Brasilia? ¿Quién es Gideon?
Atrapada en medio de un misterio que no se esperaba, Sarah deberá enfrentarse a
sus miedos y quizá si encuentra las flores que necesita su abuela pueda hacer
las paces con su pasado y luchar por su futuro. ¿Por qué se fue Sarah? ¿Se
quedará ahora? ¿Por qué de todas las personas del mundo las únicas que pueden
ayudarla en ese momento son su abuela, enferma de Alzheimer, y Liam Soto? Liam
no es solo el mayor experto en Jane Eyre de Inglaterra, Liam es mucho más,
aunque ni él ni Sarah saben hasta que punto esa frase es cierta. En “Herbarium.
Las flores de Gideon” os encontraréis dos grandes historias de amor, mucho
misterio, un secreto familiar, una trama que se desarrolla entre flores,
jardines y libros, muchos libros, y con Oxford de fondo.
-¿Leías novela romántica antes de empezar como traductora?
Sí, muchísima. Empecé a leer novela romántica
relativamente “mayor”, a los dieciocho años. Yo leía mucho y cuando empecé la
universidad cayó en mis manos “La casa de los espíritus” de Isabel Allende. La
novela me gustó, pero recuerdo que mis partes preferidas eran las románticas y
cuando la terminé busqué novelas con historias de amor. Descubrí entonces, para
desgracia de mis ahorros de ese momento, que había muy pocas traducidas al
español y que, sin embargo, había cientos de miles en inglés. Compraba cajas
con series enteras de Nora Roberts, Lisa Kleypas, etc, y me organizaba para
leerlas poco a poco y que así me durasen.
-En 2008 publicas tu
primera novela «Nadie como tú», ¿en qué ha mejorado Anna Casanovas como
escritora en estos siete años? ¿Qué le queda todavía por mejorar?
Creo que me he hecho mayor
tanto como persona como escritora y eso me ha proporcionado mayor seguridad en
mi misma y valentía para defender mis proyectos y mis sueños. Como escritora
ahora me atrevo con historias más complejas y con personajes con más caras y
también me arriesgo más en el argumento y en el modo de desarrollarlo. Me falta
muchísimo por aprender, muchísimo, no creo que mi aprendizaje termine nunca y
estoy impaciente por seguir adelante y enfrentarme a nuevos retos.
-En tu opinión, ¿qué
ingredientes no pueden faltar en una novela romántica? ¿Qué es más importante,
una buena trama que acompañe a la pareja, una historia bonita o unos personajes
que conquisten al lector?
Parecerá absurdo, pero no
lo es; en una novela romántica no puede faltar una historia de amor y una
pareja creíble y bien construida que se enamora. Punto. El eje central de una
novela romántica es, y tiene que ser, la historia de amor. No es resolver un
asesinato y de paso nos acostamos, ni tampoco salvemos al mundo mientras nos
besamos. No. El centro tiene que ser una historia de amor y los protagonistas
tienen que enamorarse. El sexo puede ser una parte primordial, de eso no hay
duda. Pero puede existir una novela romántica sin sexo. Lo que es imposible que
exista es una novela romántica sin amor por mucho sexo que tenga.
En mi opinión todo lo que
comentas es necesario, no puedes prescindir de ningún elemento. Sería como
construir una mesa y dejar una pata coja; quizá al final se sostendría un rato,
pero seguro que acabaría desmoronándose o complicándote la vida.
-¿Qué no soportas de un
protagonista masculino?
La
crueldad.
-¿Qué no soportas de una
protagonista femenina?
La estupidez.
-¿Una
novela que no puede faltar en la biblioteca de cualquier lectora romántica?
Yo siempre comparo las bibliotecas con las
bodegas o las buenas despensas; tiene que haber un poco de todo. En el caso de
la biblioteca de una lectora de romántica, en mi opinión no pueden faltar nunca
los clásicos, Jane Austen, Charlotte Brontë y Charles Dickens. Después seguiría
con Nora Roberts, Lisa Kleypas y Judith McNaught dentro del grupo de “los
clásicos modernos” y después con las recientes incorporaciones como son Sylvia
Day, Sarah MacLean o Samantha Young. Y también incluiría por supuesto libros
nacionales.
-¿Cuáles son tus autoras
favoritas?
Admiro muchísimo a Nora Roberts
y a Lisa Kleypas, aunque las dos tienen libros que no me gustan. Admiro su
capacidad de trabajo y su talento creativo y también su profesionalidad. Como
lectora consulto muchos blogs e intento atreverme con todo y no quedarme
estancada. Es maravilloso cuando descubres una nueva autora y te enamoras de
sus libros, ¿no os parece?
-¿Un personajes masculino
que te hubiera gustado construir a ti? ¿Y uno femenino?
Me habría encantado
construir a Edmundo Dantés, el protagonista de “El Conde de Montecristo” de Alexandre
Dumas y al señor Darcy de “Orgullo y Prejuicio” de Jane Austen. En cuanto a
protagonista femenina, sin lugar a dudas me habría encantado crear a Jane Eyre
de Charlotte Brontë.
- Viendo tu bibliografía, parece que te
sientes más cómoda con la novela contemporánea, pero últimamente estás
volviendo otra vez a la novela histórica. Tanto «Un beso al alba» como «Vanderbilt
Avenue» transcurren en dos épocas históricas que no son muy usuales dentro
de la novela romántica. ¿Buscas, al igual que están haciendo otras autoras
nacionales, una nueva época que atraiga a las lectoras que buscan algo nuevo o
es porque estas épocas te resultan especialmente interesantes, o, tan solo, porque resulta más fácil documentarse?
La verdad es que cuando se
me ocurre una historia nunca me planteo si es histórica, contemporánea o
paranormal. En mi caso, lo que busco es que la historia de amor y sus
protagonistas me emocionen porque si no me ponen a mí la piel de gallina será
imposible que os la pongan a vosotros. A partir de allí voy creando los personajes
y después escribo la novela. También es cierto, sin embargo, que me gustan
mucho los retos y que estoy convencida de que los lectores de romántica somos
muy exigentes y nos merecemos que nos sorprendan. Llevaba mucho tiempo detrás
de la historia de “Vanderbilt Avenue”, la mafia siempre me ha apasionado y
creía que era el entorno perfecto para Jack y Siena y también para la novela de
Nick y la de Sandy.
En lo que se refiere a la
documentación, cualquier novela requiere un mínimo de investigación, por
supuesto, pero a mí no me gusta llenar páginas sobre datos que, en el fondo, no
aportan nada a la historia de amor. Creo que la documentación sirve para
ayudarte a crear el ambiente y para no meter la pata, obviamente, pero no para
dar clases de historia a nuestros lectores. Yo me documento igual para las
históricas que para las contemporáneas; tan grave es colocar a Napoleón en la
batalla que no toca como decir que hoy en día alguien entrega el pasaporte para
cruzar en coche de España a Francia.
-¿Qué retos te plantea
escribir una novela contemporánea, una novela histórica o una novela
paranormal?
El mismo; conseguir unos personajes
creíbles y que conecten entre ellos y cuya historia de amor sea emocionante,
intensa y nada olvidable. Si tengo eso, tanto da que la novela transcurra en
Boston hoy en día, en Londres en el siglo XVIII o que tenga vampiros y hombres
lobos.
-
Uno de las últimas constantes en tus novelas en la narración en primera
persona, alternando los narrados por el protagonista masculino con los que
narra la protagonista femenina. ¿Tiene mayor complejidad que la narración
omnipresente? ¿Qué crees que aporta el narrador en primera persona que este no
puede aportar?
Cada historia necesita una
voz propia y saber elegirla es, para mí, una de las partes más difíciles del
proceso creativo. En el caso de “Vanderbilt Avenue” elegí que Jack y Siena
tuviesen voz propia y que narrasen en primera persona “sus” capítulos porque me
pareció que era la mejor manera de conocerlos, de entender cómo son y sus
emociones. Buscaba transmitir una sensación a lo “Romeo y Julieta” y pensé que
cambiando de narrador era la mejor manera de conseguirlo. Hay novelas mías en
las que este tipo de narración no habría encajado de ninguna manera, pero es la
mejor para Jack y Siena.
Creo que todos los tipos de
narradores tienen su complejidad, lo más difícil es saber manejarlos y saber
dirigirlos a lo largo de toda una novela. No olvidemos que el narrador es el
enlace entre el libro y el lector, así que es vital que esté bien elegido y
bien escrito. El narrador en primera persona te permite entrar en el personaje
con más facilidad, pero si ese personajes no está bien construido (vuelvo a lo
mismo) y cae mal al lector, también es la manera más fácil de echar a perder la
novela. En mi opinión, no existe una fórmula exacta que pueda aplicarse a todos
los libros, o yo no he sabido encontrarla. Cada libro tiene vida propia y cada
escritor tiene su propia voz, o debería tenerla.
Háblanos un poco sobre tu
novel «Vanderbilt Avenue»
- ¿Cómo definirías al
protagonista masculino, Jack? Defectos y virtudes?
Jack es un personaje
oscuro, a simple vista podría decirse que tenía todos los números para
convertirse en el malo de una novela, pero es el bueno. Es un chico con un
padre que le maltrata y una madre que finge no saberlo y que de repente sucede
algo que le obliga a marcharse. Jack no supera nunca ese dolor, lo encierra
dentro de él y elige no sentir, lo único que tolera es la violencia y, de
mayor, el sexo. El mayor defecto de Jack es que tiene miedo y que él no lo sabe
y que se ha encerrado tanto dentro de sí mismo que no sabe cómo salir. Al mismo
tiempo, la mayor virtud de Jack es el gran corazón que tiene, si no fuera tan
grande, no tendría que haberse protegido tanto, y que es un luchador. Jack es
el personaje más luchador que he escrito nunca.
-Es un personaje complejo,
crees que es difícil a la hora de resultar coherente para la lectora este tipo
de personajes, ¿qué te resultó más complicado como escritora a la hora de darle
vida?
Cuantas más capas tiene un
personaje, más difícil es crearlo y más difícil es que resulte coherente y
creíble. En el mundo real todos nos comportamos de maneras ilógicas de vez en
cuando (o a diario), pero sobre el papel todo tiene que tener sentido. Jack es
un personaje no solo complejo sino también hermético y además elegí utilizar
sus defectos como carta de presentación. Me parece arriesgado, pero también
creo que es la mejor manera de sorprender al lector y de convencerlo para que
siga leyendo. Lo que me resultó más difícil fue no “aflojar”, mantener la
tensión y torturar a Jack, en el fondo me moría de ganas de que las cosas le
salieran bien. Jack tiene defectos y está perdido, por eso necesita a Siena,
por eso se enamora perdidamente de ella. Jack no se enamora de Siena porque su
historia sea perfecta, se enamora de ella a pesar de sí mismo, a pesar de todo.
Por eso digo que “Vanderbilt Avenue” tiene uno de los protagonistas más
románticos que he escrito nunca. Jack empieza la novela muy mal y cuando avanza
la historia, va a peor, pero entonces llega Siena y le pone del revés. Es un
personaje enorme, lleva el peso de la novela, y me gusta pensar que cuando lees
la última página le entiendes, le quieres, y estás de su lado.
-¿Qué es lo que más te
gusta de Siena?
Siena se conoce a sí misma,
es lista y valiente y nunca se engaña. Siena es una protagonista fuerte y con
un gran corazón; ella es al fin y al cabo la verdadera heroína de la historia.
Ella salva a Jack al final y en ningún momento de la novela deja que él la utilice.
Lo que más me gusta de Siena es que no es perfecta y lo sabe, pero es
auténtica.
-Es una novela en la que la
mayoría de las mujeres tienen una carácter fuerte e independiente, ¿crees que
ahora abundan las protagonistas demasiado sumisas y que buscan como objetivo
principal conseguir el amor a toda costa?
Creo que ahora y siempre se
han publicado novelas, tanto dentro de la novela romántica como dentro de otros
géneros, con personajes de cartón piedra; personajes demasiado planos y
sencillos que repiten un estereotipo tras otro. Esta clase de personajes
funcionan, es así de simple, lo saben los publicistas, los directores de cine y
las editoriales. Se publican libros con personajes maravillosos, fuertes,
sólidos, bien estructurados, y también se publican libros con personajes
planos, previsibles y que son un cliché tras otro; es el lector el que tiene la
potestad de elegir qué quiere leer. Personalmente, como lectora nunca disfruto con
libros con personajes planos y como escritora me esfuerzo por no crearlos.
En el caso de las
protagonistas sumisas creo que la cuestión es si están bien creadas y si su
comportamiento es sólido como personaje. Es decir, ¿tiene sentido lo que hacen
dentro de esa novela? Si lo tiene, la novela puede funcionar. Otro tema muy
distinto es extrapolar ese comportamiento al mundo real. No olvidemos que en la
gran mayoría de novelas con esa clase de protagonistas lo que se vende en
realidad es una fantasía y como tal me parece legítima. A mí no me llama la
curiosidad leerlas y no creo que las escriba nunca, pero me parece maravilloso
que existan.
-Son muchas las lectoras
que reclaman la continuación de la saga de los malditos bastardos, ¿la podremos
ver pronto en las librerías? ¿Y veremos un Nualart 3?
Espero que sí, la verdad.
En el caso de “Malditos Bastardos” y “Los hermanos Martí” dejé las series
inconclusas por motivos ajenos a mi voluntad. Ahora puedo decir que tengo
muchísimas ganas de que podáis leerlas y que en el caso de “Malditos Bastardos
II” la novela está casi terminada. Confío en mandarla pronto a la editorial y
entonces esperaré ansiosa su respuesta. En el caso de los Hermanos Nualart,
siempre pensé que escribiría dos novelas más; una para Gabriela (la hermana de
Sebastián y José Antonio) y una para Cano (el amigo de Cecilia). Estas dos
novelas no están escritas y aunque no descarto hacerlo me temo que tendrán que
esperar un poquito.
Analizando un poco la
situación actual del mercado de la novela romántica
-¿Cómo ves ahora el
mercado? ¿Crees que últimamente son demasiadas las publicaciones mensuales
entre las que ha de elegir el lector?
Creo que tenemos un
problema muy serio con la piratería y que lo más grave es que muchos lectores
no quieren darse cuenta. Si queremos que los libros estén cuidados, es decir,
sin faltas, sin errores de impresión o de maquetación, con argumentos
trabajados y sólidos, con portadas elegantes y originales, tanto el escritor
como el resto de personas que intervienen en el proceso necesitan tiempo y
dinero, y esto es válido para libros que provienen de editoriales y libros
autopublicados. Si el escritor no gana dinero o dejará de escribir (depende de
cada caso) o lo hará con menos tiempo o sin poder invertir en un corrector, un
editor, etc. Sí, se publica mucho, pero eso en sí mismo no es un problema,
estoy convencida de que los lectores tienen criterio y que saben discernir qué
libro comprar. El exceso de libros no es el problema, el problema es que a las
personas que creamos esos libros, los escritores, nos roban nuestro trabajo y
al resto del mundo le da igual. Si no robamos una camiseta de Zara porque
entendemos que es un delito, por no mencionar la cuestión moral, ¿por qué hay
tanta gente que no se siente culpable por robar una novela que son meses de
trabajo de una persona? He oído miles de teorías sobre este tema, obviamente, y
no voy a entrar a discutirlas. Solo diré que los que piratean un libro diciendo
que así solo perjudican a la editorial están muy equivocados; el más perjudicado
es el autor y si ese escritor les gusta tanto al final, si no dejan de
piratearlo, quizá no podrá seguir escribiendo.
En el caso de la novela
romántica, es innegable que ahora se publica más que antes, pero aún nos falta
mucho camino por recorrer; tenemos que conseguir que los libreros y las
editoriales nos respeten más. Este respeto tenemos que ganárnoslo a pulso los
escritores, cierto, pero los lectores también pueden ayudarnos; reseñando los
libros objetivamente, recomendándolos y exigiendo que sean de calidad. Por
último, creo que este exceso de novedades por mes acabará ajustándose, que el
mercado encontrará los canales más adecuados para funcionar y que los lectores
sabrán elegir qué leer en cada momento.
- ¿Crees que falta criba en
las publicaciones u hoy estamos cayendo en el «todo vale con tal de vender»?
Creo que hay muchos
factores a tener en cuenta, desde el abaratamiento de los costes de un libro
hasta la creciente producción nacional. Dejando a un lado el tema del talento
nacional, que sin duda existe y existiría siempre, publicar un libro que no
requiere traducción es, de entrada, más económico y es legítimo que las
editoriales busquen su “Código Da Vinci” su “Grey” o su “Crepúsculo” y es
maravilloso que lo busquen aquí. Quizá sí que deberían ser más escrupulosos y
evidentemente deberían respetar al lector y ofrecerle el libro lo mejor posible
(bien editado, sin faltas, etc). Pero después este lector tiene que ser
consecuente; no podemos quejarnos de que se publican “malos libros” y después
comprarlos. Las editoriales buscan vender, es lo que tienen que hacer, son
empresas. Está en manos del lector recompensar a los autores/editoriales que
trabajan bien y castigar a los que lo hacen mal; solo es cuestión de comprar un
libro u otro.
-¿Qué consejo le darías a una
autora que se quiera abrir camino?
Escribe. Escribe. Escribe.
Escribe y si te sobra algo de tiempo, escribe. Y si un día no tienes ganas de
escribir, lee. Después, lucha por tu historia.
Muchísimas gracias por
contestar a estar preguntas, Anna
Muchas gracias por esta
entrevista. Espero que "Vanderbilt Avenue" y "Herbarium. Las
flores de Gideon" os gusten mucho. Gracias por leer con el corazón
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