Mrs. Rose Walker escribe una popular columna de
recomendaciones. Nadie sabe que ella no es capaz ni de hervir agua. Cuando su
jefe, Duke Havemeyer, insiste en que ella se encargue de una fiesta de Navidad,
Rose tiene que encontrar un marido, una mansión entera y una cocina. Pero Rose
teme que su plan falle —especialmente cuando las atenciones de Duke la hacen
desear iniciar un romance con él.
Opinión personal:
Relato corto último de la antología «How the Dukes Stole Christmas» que comprende los otros siguientes relatos:
1.- “Meet Me in Mayfair” by Tessa Dare
2.- “The Duke of Christmas Present” by Sarah MacLean
3.- “Heiress Alone” by Sophie Jordan
De los cuatro solo he leído este, porque me hace falta para
el reto book bingo histórico de este año, y el resto los leeré más adelante.
Me ha gustado. Siempre encuentro originales las novelas de
esta autora.
En esta ocasión tenemos un periódico, cuyo propietario es un hombre
muy atractivo, de frío corazón y estricto y una joven que vive una pequeña
mentira para poder publicar una columna de sociedad muy apreciada para todos
los lectores del diario.
Ya sabéis que estos protagonistas masculinos son una delicia
para mí, y aunque el titulo de la antología pueda inducir a error, en esta historia, estamos ante el nombre del protagonista, no un título nobiliario. Como tanto le gustan a la autora, es un magnate neoyorquino.
La mayoría de las novelas de esta autora historia se emplazan
en Nueva York a finales del siglo diecinueve, lo que le facilita jugar con
ciertos comportamientos más relajados que en otras épocas.
Duke me ha gustado, te imaginas cómo ha llegado a ser como
es y Rose llega para romperle todos los esquemas. Rose es una joven independiente, decidida y valiente, de las
que tanto me gustan, llena de buenas cualidades y con una capacidad para resolver
problemas increíble, sin dejar de lado, por supuesto, su habilidad para mentir.
La relación entre ellos es muy rápida, aunque la autora, al
final, quiera darle un origen más lejano. No obstante, ha sido una lectura con momentos
muy divertidos que me ha dejado muy buen sabor de boca.
El entorno está bien construido y ayuda a darle consistencia
a los personajes, de los que, en realidad, sabemos muy poco, pero lo que
sabemos resulta suficiente para imaginar su personalidad. Personajes
secundarios entrañables con un papel muy importante que ayudan a la autora a
recrear un cuento que me ha recordado mucho al Cuento de Navidad de Charles Dickens, casualidad que la leí para esas fechas.
Es complicado dar una puntuación mayor. pero creo que ha
cumplido mis expectativas, resulta una historia original, bonita y con ciertas
situaciones divertidas. Eso sí, el montaje de Rose para «la cena» es tan
increíble que el final no podría haber sido otro.
Es una pena que no traduzcan más novelas de esta autora, a
excepción de una en concreto en la que creo que se le fue un poco la mano, todo
lo que he leído de ella es recomendable.
Él ha construido un muro alrededor de su
corazón...
Jack Mulligan pasó su infancia como un huérfano
abandonado en las peligrosas calles del barrio Bowery y sobrevivió a base de fuerza,
ambición e ingenio. Ahora domina su territorio mejor que cualquier político o
policía. No ha llegado hasta donde está siendo indulgente, pero en la buena de
Justine Greene (la personificación de mano de hierro en guante de terciopelo)
puede que haya encontrado a su alma gemela.
Ella lleva el suyo en la mano...
Justine está consagrada a perseguir a maridos
negligentes y a luchar por condiciones laborales justas. Cuando su misión la
lleva a encontrarse cara a cara con Jack, le sorprende descubrir que el hombre
detrás del imperio del crimen es bastante más encantador y honrado que la
mayoría de "caballeros" que conoce.
Al formar una insólita alianza, descubren un
inesperado deseo, y cuando el pasado de Justine los atrapa, puede que Jack sea
su única esperanza para sobrevivir. ¿Está preparada para hacer un pacto con el
diablo?
Opinión personal:
Tercera entrega de la trilogía traducida como Chicas
de Nueva York, posiblemente por el pinchazo que tuve con la entrega anterior iba
con expectativas muy bajas y ha sido toda una sorpresa.
Quizás no estemos ante un gran novelón, pero
me lo he pasado estupendamente con esta pareja y se acerca mucho a lo que me
encanta encontrar en una novela de este tipo, así que, aunque no perfecta, se
acerca mucho, para mí, a una novela redonda.
No estamos ante un argumento novedoso, pero
con los años ya llegas a la conclusión de que todo está escrito. Así que el
secreto, como siempre digo, es la forma en la que la autora relata la historia
y cómo los personajes evolucionan y se relacionan.
A la pequeña de las hermanas Greene la hemos
estado conociendo durante las dos entregas anteriores, sabíamos de su entrega
hacia los más desamparados de los barrios bajos de Nueva York, pero no de su
entereza, su fortaleza y su constancia. Es una joven honesta y firme tanto en
sus propósitos como en sus convicciones y me ha parecido un personaje
estupendo. La autora sabe combinar en ella la ternura, la fuerza y la inocencia
de una mujer que lo ha tenido todo, pero también sabe de los infortunios de los
menos afortunados.
Es un personaje que me ha encantando tanto por su forma de conocerse a sí misma
y, al mismo tiempo, respetarse, por la forma en la que afronta las situaciones
y, sobre todo, por la forma en la que se relaciona con Jack: abierta, valerosa
y descaradamente.
Jack también ha estado jugando entre nosotras
durante toda la trilogía, aquí lo conoceremos mucho mejor. Tanto su pasado como
lo que se esconde tras un hombre hecho a sí mismo que ha llegado a controlar la
mayor organización mafiosa del Downtown. Es un diablo encantador,
manipulador y seductor.
Me ha gustado muchísimo esa relación de
amor/odio que se fragua entre ellos. Ella no se deja amedrentar por ese
brabucón al que le gusta imponer miedo y él se verá sorprendido por ese ser
angelical que no para de sorprenderle y al que empieza a admirar.
Tras una segunda entrega en la que la autora
me dejó ojiplática, en esta novela la tensión sexual está llevada de una forma
estupenda. Hay momentos de tensión estupendos y ninguno de ambos pueden
refrenar sus sentimientos, aunque, al mismo tiempo, ambos actúan en
concordancia a lo que son y las diferencias sociales que los separan. Los dos
son conscientes de que hay límites que no se pueden traspasar y se respetan
demasiado. No obstante, como lectoras sabemos que es algo que no va a durar y
cuando todo explota ¡es genial!
Me han gustado mucho esas pequeñas disputas,
la forma en la que Jack no para de lanzar encerronas a una Justine que aprende
a través de los ojos de él a valorarse mucho más. Como es usual con este tipo
de personajes, ambos crecen gracias a su contacto mutuo.
La historia podía haber decaído, sin embargo,
Joanna deja de lado lo que podría haber sido un final predecible y nos
sorprende con otro momento más de fortaleza creando un final que me ha parecido
de lo más acertado.
Si algo tengo que objetar es el comportamiento
de las protagonistas anteriores, demasiado hipócrita para mi gusto y, como no,
para la propia Justine también. Algo que, quizás, esté totalmente provocado por
la propia autora dejando claro que «vemos la paja en el ojo ajeno, y no vemos
la viga en el nuestro»
Una lectura de lo más recomendable ♥ quizás no debería ponerle la máxima puntuación, pero me lo he
pasado tan bien con ella y creo que tanto la evolución de los personajes, la
forma en la que se relacionan y la escena final se lo merecen.
Como propietario del casino más exclusivo de la
ciudad, todas las noches Clayton Madden tiene la fortuna de las familias más
prominentes de la ciudad en la palma de su mano. Sin embargo, hay una familia
en particular que ha escapado de su alcance… hasta ahora.
Ella es la niña bonita de la sociedad...
Florence Greene no es ninguna ignorante. Sabe
que Clayton Madden la está utilizando para arruinar a su prestigiosa familia…
pero ella también lo está utilizando a él. Y es que planea aprender todo cuanto
pueda del misterioso dueño del casino para luego abrir un casino propio, uno
solo para mujeres.
Con la venganza en mente, Clay acepta ser el
mentor de Florence. Sin embargo, la joven pronto demuestra ser más hábil y
atractiva de lo que Clay esperaba. Cuando sus planes se vean amenazados, Clay
deberá decidir si está dispuesto a apostar su imperio… por amor.
Opinión personal
Seguimos
con las publicaciones de Joanna Shupe, segundo de la serie «Chicas de Nueva
York», nombre de la serie que no entiendo por qué han cambiado, el título en
inglés tiene un sentido enorme que se pierde totalmente en la traducción. Misterio
número uno; Misterio número dos:reitero mi pregunta: ¿por qué han traducido esta serie antes que la
anterior si los personajes son secundarios en la otra? Expediente X, que vengan Scully y Mulder a resolverlos porque por muchas
vueltas que le de solo se me ocurre una respuesta.
Encuentro
la sinopsis poco clara ya que esto va de venganza. El argumento no es nada
novedoso: hombre de bajos fondos que ha dedicado toda su vida a orquestar la
venganza, por casualidad, la hija de su ofensor se cruza en su camino y ya os
podéis imaginar el resto. Creo que es un argumento bastante asiduo en la
romántica histórica así que la originalidad, en este caso, —sello de la autora—
la aporta la protagonista.
Estas
mujeres arrojadas, valientes, que se ponen al mundo por montera y hacen lo que
se les da la real gana son unas de mis protagonistas femeninas favoritas. Creo
que la historia está repleta de ellas, pero como está escrita por hombres,
siempre se las ha intentando ocultar, pero las ha habido y las habrá siempre.
Gracias a ellas hemos conseguido mucho de lo que tenemos. Así que, Florence me
ha gustado. Cuenta con muchas de las cualidades que he nombrado y, en general,
no ha sido una sorpresa, pero tampoco una decepción. Aunque en cierto aspecto,
no por el hecho en sí, sino por la forma en la que se cuenta, creo que la
autora la moderniza demasiado.
Como
suele pasar en estos casos, el señor Madden no está preparado para la tormenta,
en forma de mujer, que se le viene encima.
Clayton
también me ha gustado como personaje, pero más por la idea que me he imaginado
que por lo que sabemos de él. Un hombre hecho a sí mismo, del que me ha faltado
saber algo más de su pasado, que ha tenido que ser aventurero y del que la
autora no tiene muchas ganas de explicarnos mucho. Es un hombre frío y serio
que tiende a provocar miedo —entiendo que por ese físico y las cicatrices que
marcan su rostro— pero ¡sorpresa!, dejan de tener importancia a los pocos
capítulos. El dueño de la mitad de locales de entretenimiento de Nueva York se
nos queda muy desdibujado. Poco sabemos de su pasado con Anna o con Jack, algo
que seguramente ha debido ser muy importante.
Hace
muchos libros que dejaron de ser personajes sorpresivos para mí, así que, en
estos casos, el secreto de una trama que ya hemos encontrado en muchas otras
ocasiones está en cómo se desarrolla la historia. Y creo que es aquí donde la
autora falla estrepitosamente.
No
quiero dejar de decir que es una autora que me gusta, me gusta mucho y espero
que sigan traduciéndola. Tiene un estilo fresco, con puntos divertidos y, como
ya he dicho, los personajes de sus historias son de mis favoritos. El problema
aquí han sido varios, pero, en su conjunto, la historia en sí me ha
entretenido, pero no me ha convencido.
El
entorno en el que sitúa la historia ha sido un añadido en otras ocasiones, aquí
la historia podría haber trascurrido en España y no ser diferente, la
ambientación en ese sentido es muy pobre.
Mi
segundo «pero» ha sido la relación entre ambos. Su romance es muy carnal,
digamos que se sienten atraídos desde el primero momento. Florence es una gran
belleza, inteligente y, además es una mujer prohibida, puedo entender todos los
motivos que abruman a Clayton; pero, ¿qué es lo que consigue conquistar el
corazón de una mujer que durante toda su vida se ha mantenido firme en no
enamorarse? Ya conoce lo que puede ser la fruta prohibida, así que, ahí he
conseguido pocas respuestas y la autora no deja puertas abiertas para resultar
convincente. Daré un salto de fe. Pero el resto no me ha aportado nada. Escenas
de alto voltaje, algunas realmente sorpresivas que iban aplanando un camino que
dejaba pocas dudas de cómo se iba a desarrollar la trama y cómo se iba a
solucionar el conflicto. Y donde podría haber habido algún tipo de sorpresa
todo ha terminado cerrándose tal cual lo iba imaginando.
A
estas alturas necesito algo más que unas cuantas escenas arriesgadas.
Aquí todo queda demasiado superfluo, los problemas dejan de serlo de una forma
tan terriblemente sencilla que me he sentido algo decepcionada. La autora
escoge siempre lo fácil, lo complicado pierde la complejidad tan solo con una
frase y, al final, ni los malos resultan tan malos.
Todo ello unido a un vocabulario
totalmente fuera de época. No sé si es un tema de traducción o la propia autora
lo emplea para dar fuerza a la diferencia social entre Clayton y Florence. Pero
en muchas frases se le ha ido la mano, frases tan terriblemente coloquiales hoy
en día que me han sacado del entorno. Digamos que, si fuera aislado se le da
poco importancia, pero cuando no es lo único todo suma.
Tenía muy altas expectativas con
esta pareja y me he desinflado mucho. Es una novela entretenida, de ágil
lectura pero que me ha aportado muy poco y en muchas escenas creo que excede de la línea.
Espero que la siguiente pareja me
quite este mal sabor de boca. Mulligan y Justine tienen una pinta estupenda,
así que estoy deseando leer su historia.
No está siendo un buen año en
cuanto a lecturas, algunas me están encantando, pero, en general, la gran mayoría son entretenidas y poco más. Quizás estoy siendo más estricta de lo que acostumbro. No
os quedéis con mis peros, entretenida y con
escenas divertidas y muy sorprendentes, para mí de forma negativa. Creo que todo en su justa medida, pero últimamente esto parece un «a ver quien la escribe más fuerte» y no creo que deba ser así. Joanna Shupe lo puede
hacer mejor.
Después de trabajar para algunas de las personas
más poderosas de la sociedad neoyorquina, por fin Frank Tripp se ha ganado el
respeto y la seguridad de la que careció en su infancia. No hay problema que se
le resista. excepto uno: la bella y temeraria hija de un importante cliente que
parece no entender el significado de la palabra «peligro».
Ella no está buscando un
héroe.
La emoción comienza más allá de la calle 42, y
Mamie Greene está decidida a explorarla de arriba abajo. Mientras, por el
camino, adopta el rol de una Robin Hood adaptada a su tiempo. Pero lo que Mamie
no necesita es que el abogado de su padre la siga a cada paso que da y ponga en
peligro sus esfuerzos por ayudar a familias en apuros.
Aunque hay algo con lo que Mamie no contaba. Y
es que a la perseverancia de Frank, hay que sumarle las chispas que saltan
entre ellos. Cuando el destino trunca sus planes, Mamie tendrá que decidir si
quiere arriesgarlo todo por un pícaro.
Opinión personal:
Después de que la editorial nos dejara colgadas
al suspender la traducción de la trilogía «Engaños malvados», que me gustó
bastante por su originalidad (en el blog tenéis las reseñas de las dos novelas
publicadas) y de la que espero, en algún momento, ¡se decida a traducir el
último! Vuelve a la carga con Joanna Shupe con el primero de la serie «Chicas
de Nueva York», aprovechando, ¡cómo no! el gran éxito de una conocida serie y
que, por cierto, me ha encantado que justo se sitúa más o menos en la misma
época y ciudad que esta serie.
Me gusta que sus novelas se centren en Nueva
York, justo en la denominada Gilded Age, creo que se nota que la autora
la conoce y que, además, disfruta escribiendo sobre ella. Es una autora de la
que he leído algo en inglés, justo la serie anterior a esta en la que Frank
Tripp aparece en numerosas ocasiones ya que es el abogado de los protagonistas
de los tres libros (si tenéis curiosidad, hay reseña en el blog de las tres
novelas).Tan solo comentar que no
considero que sea imprescindible leerlos, pero, como otras muchos, a la autora
parece gustarle recuperar personajes secundarios y escribir su propia historia.
Frank es un hombre hecho a sí mismo,
personaliza el sueño americano. Sin pertenecer la alta burguesía, gracias a su
ingenio y su inteligencia, ha conseguido codearse con los hombres más
influyentes de la alta sociedad neoyorquina. Al principio, resulta algo frío y
calculador, movido casi exclusivamente por sus ansias de poder y búsqueda de
aumentar una ya muy considerable fortuna. Pero, en el fondo, todas esas
ansiedades ocultan un gran secreto.
Mamie es una joven rebelde y decidida. Gracias
a la fortuna familiar y al buen nombre familiar, unido al gran poder e
influencia que su padre tiene en la sociedad, cuenta con recursos suficientes
para dedicarse a menesteres que, aunque demuestran el enorme corazón que tiene,
no serían muy del gusto paternal en caso de que salieran a la luz.
Estos personajes me gustan mucho ya que, pese a
que la mujer siempre ha estado supeditada a los deseos masculinos y dominada
por el poder del hombre, siempre han existido mujeres, algo rebeldes, a las que
les debemos tanto. Quizás puedan parecer personajes algo salidos del contexto
histórico, pero, personalmente, estoy convencida de que ha habido muchas más
mujeres como Mamie de las que la historia ha tenido en cuenta. Por lo tanto,
aplaudo su destreza, su perseverancia, su independencia y sus ideas modernas
que, en algunos casos, chocan con el buen hacer del comportamiento social. —en
ese sentido, tengo claro que vamos a tener tres buenas protagonistas.
Es importante tener en cuenta que Joanna Shupe
escribe sobre hombres y mujeres que rompen los moldes sociales, adelantados a
su época y con ideas algo radicales, muy acordes con el movimiento sufragista.
En ese contexto, Mamie encaja totalmente, aunque Frank sigue algo alejado.
No recuerdo muy bien si esta pareja se conoce
en alguna entrega anterior, pero lo que está muy claro es que al ser Frank el
abogado de su padre, ellos se han visto con asiduidad; hasta tal punto que
Frank ha desarrollado una atracción por la hija de su cliente que choca con su
ética profesional pero no le impide una actitud en exceso —y esto es una
opinión muy personal— protectora. Y es casi imposible no tener la sensación de
que, en referencia a esa relación, algo nos estamos perdiendo.
Joanna Shupe es una autora picantona que
gusta de plasmar en sus novelas relaciones bastante físicas y en las que la
atracción y tensión sexual entre los protagonistas está muy presentes; la
relación entre Mamie y Frank no será muy diferente y puedo decir que he
disfrutado de cada una de las escenas que comparten pues, dejando de lado ese sensación
que antes comentaba, las situaciones que comparten, llenas de esas discusiones
y trifulcas que tanto me gustan, en las que ambos se miden fuerzas: una
sorprendida por la falta de modernidad del otro; y él apabullado por las ideas
y actuaciones rebeldes, e incluso peligrosas, de ella me han hecho disfrutar
mucho de la lectura.
Su historia no será muy diferente de otras ya
que, pese a que a nivel económico están bastante igualados, a nivel social hay
un abismo entre ellos y una relación entre ambos, —más teniendo en cuenta que
hay un matrimonio de conveniencia de por medio—, es algo impensable. Es la
historia de una relación imposible.
Quizás su relación está demasiado basada en lo
físico y la pareja, como tal, no resulta tan convincente como otras; considero
que la autora premia otras partes de la relación, como la admiración y el
respeto mutuos y, en este caso, no es menos importante el misterio que envuelve
el pasado de él y, como aliciente añadido, la defensa de una asesina.
Mi pequeño pero es un final demasiado facilón, me
esperaba un coraza paternal más compleja de resquebrajar y, aun cuando uno de las
dificultades tenía los días contados, creo que la autora ha tomado un camino
demasiado fácil.
El juicio de la señora Porter me ha parecido un
trasfondo interesante, no tan solo es una forma de introducirnos en el mundo de
los juicios y defensas de la época, sino que la autora aprovecha para dejar
patente tanto la corrupción policial como las dificultades de los que vivían en
los barrios bajos.
En su conjunto, no creo que estemos ante un
gran novelón, algunas frases y diálogos entre ambos me han dejado un poco
sorprendida, aunque quizás también tengo una idea demasiado mojigata de lo que
eran las relaciones en aquellos tiempos, aún así, no puedo negar que Joanna
Shupe es una autora que me gusta, que disfruto mucho leyéndola en mi lengua materna
y de que estoy muy contenta de que se hayan decido a recuperarla. Quizás sería
más una novela de 3.5 estrellas, pero me lo he pasado tan bien con esta pareja
—aquí entra totalmente el gusto personal de cada lector— que, por esos buenos
momentos, le añado otra ½ estrella más.
¡Con muchas ganas de leer el siguiente! aunque con la duda de por qué no han traducido antes la serie anterior, pequeños misterios sin resolver.
Otro tema que deberían estudiar las editoriales es la
distribución y visibilidad de las novelas. Soy reacia a la compra por internet,
pero cuando quiero una novela y no la encuentro físicamente en ninguna librería
(que no sea de los monstruos donde no me gusta comprar) ni tan siquiera en una
Feria del Libro, pues está claro que no se puede vender algo que no está a la
vista. Tan solo las lectoras que seguimos las novedades y que queremos una historia,
sí o sí, la terminaremos comprando… para todas las demás, pasará totalmente
desapercibida.
Lady
Christina Barclay llega a New York desde Londres en busca y captura de forma
rápida de un marido rico que saque a su deshonrada familia del atolladero. Pero
cuando sus padres se deciden por un pretendiente intolerable, Christina busca
ayuda en su solitario vecino, un inventor oscuramente guapo y absolutamente
convincente.
Oliver
Hawkes acepta a regañadientes un matrimonio platónico. . . con una condición:
El matrimonio debe terminar después de un año.
Oliver
representa desafíos que no harán que su nueva condición de esposa sea fácil, sino
que, lo que es más importante, se niega a distraerse del trabajo de su vida: el
desarrollo de un dispositivo revolucionario que podría transformar miles de vidas,
incluida la suya.
Para
su sorpresa, su novia es más seductora de lo que imaginaba. Cuando la tentación
arde entre ellos, se dan cuenta de que deben superar sus propios secretos y
dudas, y todo esfuerzo por socavar su matrimonio, porque un año no será suficiente.
Opinión personal:
Finalist for NJRW’s Golden Leaf Award for Best Historical
Sigo con la tercera entrega de la serie «The Four Hundred», no tengo muy
claro si este es el último o si la autora tiene intención de retomar alguno de
los personajes secundarios. ¡Sería genial porque de los tres libros más de uno
puede ser un protagonista estupendo!
Son novelas que se puede leer totalmente
independientes, es usual que alguna de las parejas anteriores tenga una
aparición, más honorifica que importante, por ejemplo, aquí apenas comparten
una cena con Christina y Oliver.
Esta novela ha sido toda una sorpresa —En
general, la serie me está gustando bastante, es muy entretenida, se sale del
Londres estirado y nos vamos al extravagante siglo diecinueve neoyorquino. Está
siendo como un soplo de aire fresco, aunque en esta última entrega, la historia
tanto podría haberse desarrollado en Londres ya que la ciudad apenas cobra
protagonismo—; pero quizás por una historia que me ha parecido bastante bonita,
la he disfrutado mucho.
La relación entre Oliver y Christina me ha
parecido muy tierna, con un menor protagonismo de la parte física, aunque la
hay, pero pese a esta atracción, hay otros aspectos que me han parecido más
importantes para la autora. Uno de ellos es la comunicación.
Christine es una joven totalmente dominada por
sus padres. Es algo a lo que estamos acostumbradas las que leemos novela
histórica, pero aquí es un hecho desagradablemente remarcado en cuanto sus
padres no son buenas personas y la tratan de una forma poco paternal. No sé ese
dominio materno es que el que provoca que Christine sea tan terriblemente
tímida y tenga esos preocupantes problemas de sociabilidad y esa baja
autoestima o, si, aunque no lo matice la autora, es un problema que va más
allá. El caso es que eso la hace una pareja particularmente idónea para Oliver.
Si algo no se le puede reprochar a la autora es
que defienda a capa y espada la independencia de la mujer y cree protagonistas
que crecen en sus historias. Para mí Christine es una mujer que da un paso
agigantado cuando le hace falta y consigue sorprenderse a sí misma y luchar
contra sus dragones sin ayuda de ningún príncipe.
Oliver es un encanto. Es un personaje inusual
porque es «sordo»»(lo pongo en spoiler ya que es un dato
relevante y no se explica en la sinopsis). Esa condición ha provocado que viva aislado
de la sociedad, algo que le resulta difícil y ha marcado su carácter: es un
hombre solitario, siempre cree tener razón y está poco acostumbrado a pedir
permiso. Son tres rasgos que serán importantes en su relación con su nueva
esposa.
Quizás por eso el tema
de la comunicación, teniendo en cuenta la época en la que se desarrolla la
historia, ha sido el gran muro que ambos tienen que saltar. Sin dejar de lado la
negación previa de sus sentimientos y un amor que va creciendo entre ellos,
como a mí me gusta, de forma sutil. La autora va dejando caer pequeños detalles
que van mostrando al lector el punto en que se encuentra esa evolución y
considero que lo hace de forma acertada.
Dejando de lado ese
tema, el interés de Oliver en sus inventos y su enorme poderío económico, «A
Notorious Vow» no deja de ser una novela que trata de una pareja «obligada» a
casarse.
Sin que la autora
profundice en exceso en el tema, la condición de Oliver me ha resultado un tema
interesante. Estamos demasiado acostumbrados a que ahora todos tengamos, al
menos de forma oficial, los mismos derechos, pero en épocas pasadas,
cualquier tipo de diferencia podría provocarte un ostracismo social o, peor
aún, situaciones horribles. Es un tema que ha sido predecible, pero, sobre
todo, me esperaba que el desenlace durara más y no que la autora lo solucionara
de forma tan breve. No tan solo en cuanto al tema de los miedos sino porque la
resolución ha sido un «visto y no visto».
Quiero entender que la
autora se ha tomado tanto tiempo en plasmar antecedentes, miedos, relaciones,
evoluciones, complicidad y escenas cómplices que le ha quedado poco espacio
para tratar un tema que quería hacer constar sí o sí.
Quitando ese pequeño «pero», ha sido una
lectura de la que he disfrutado mucho, tiene un poco de todo: ternura, momentos
bonitos, personajes que evolucionan y se superan, originalidad, malos/malotes y
escenas chispeantes. No deja de ser una novela sencilla y creo que no es la
intención de la autora complicarse en exceso, pero ha conseguido que le quede
una historia bonita.
Con tres prometidos muertos, Lady
Eva Hyde no tenía suerte en lo que el amor se refiere. Zarpa rumbo a la ciudad
de New York, determinada a que nada pueda detener su sueño de llegar a ser
arquitecta, y ciertamente no un encuentro inesperado y apasionado a bordo con
un misterioso extraño. Pero la desgracia de Eva la golpea una vez más cuando
descubre que el extraño que la conmovió no es otro que su nuevo empleador.
¿O es Lady Irresistible?
Phillip Mansfield acepta a
regañadientes dejar que la ardiente Lady Eva supervise su proyecto de hotel
lujoso mientras se compromete a mantener su relación estrictamente profesional.
Sin embargo, Eva es más capaz, y más atractiva, de lo que Phillip pensó al
principio, y no puede evitar trazar un plan propio para seducirla.
Cuando una serie de
"accidentes" en el lugar deja en claro que alguien quiere que Lady
«Unlucky» se gane su apodo, Phillip descubre que está dispuesto a hacer
cualquier cosa para protegerla, incluso si eso requiere un trato escandaloso.
Opinión personal:
Nominada al premio RITA 2019 Mejor novela histórica
Sigo
con Joanna Shupe y su trilogía «The four hundred». Es una trilogía ambientada a
finales del siglo diecinueve en la ciudad de New York, son novelas que se
pueden leer de forma independiente. Esta, por ejemplo, cuenta con la aparición
de Nora, amiga de la protagonista, pero no se hace apenas mención a su
historia, así que ni te desvela nada de la novela anterior y tampoco es
necesario conocerla para no perder detalle.
La
ambientación está siendo todo un aliciente, sin salir de mi zona de confort
estoy dejando de lado los estirados personajes londinenses trasladándome a una
época de cambios de una ciudad en sus comienzos de modernización. Está dando la
casualidad de que cuatro de las últimas novelas que he leído quizás difieren
unos cuantos años en la época que se sitúan, pero todas transcurren en la misma
ciudad.
Como
suele ser con esta autora, son novelas en las que la independencia de la
protagonista es muy marcada. Mujeres adelantadas a su tiempo, independientes,
enérgicas y resolutivas, quienes llevan el peso de la historia y llegan,
incluso, a relegar un poco a segundo plano a sus parejas.
No
obstante, hay algunas cosas que me han resultado extrañas. Creo que una de las
cosas que menos me han gustado es que ciertas escenas me han parecido demasiado
modernas. Tengo claro que ciertas conductas y personas que han roto moldes y
han defendido enérgicamente su derecho a la independencia, han existido
siempre, eso no me es raro; sin embargo, hay ideas que me cuesta encuadrar en
aquellos tiempos. Y, ciertos detalles que no me cuadran nada con la época, al
menos, le podría haber dado cierta explicación.
Por
otra parte, creo que en la novela ciertas actitudes se ven forzadas, y no en
cuanto la posibilidad de que acontecieran, es que me parecen demasiado fáciles
cuando, tan solo demostrando más pasión, me hubieran quedado mucho más
respaldadas.
Así
que contamos con Eva, la hija de un famoso arquitecto y noble inglés que llega
a tierras americanas con la fuerte convención de convertirse en arquitecta. Me
ha resultado una mujer demasiado práctica. Una gran beldad, es un personaje que
me ha gustado y disgustado a partes iguales. Creo que es un personaje estupendo
y que defiende lo que muchas mujeres tuvieron que luchar en su época. El tema
de la búsqueda de la igualdad está muy presente en la novela y me ha encantado,
pero, por otro lado, le ha sobrado algo de «razón». Reacciona, en ocasiones, de
forma fría, pero es su forma de esconder sus verdaderos sentimientos. Sin
embargo, algo que está bastante conseguido es la dualidad entre lo que quiere
demostrar y cómo se siente realmente.
Phillip
también me ha gustado, pese a que la fortaleza del personaje de Eva le dejando
en segundo plano, tiene mucho menos protagonismo y me ha parecido menos
pincelado y más estereotipado. Algo que no es malo, de todas formas. Son
hombres fuertes, con dinero y afamados, respaldados por el poder familiar y con
un gran sueño. Es un protagonista que se asemeja mucho al de la novela
anterior. Y eso me demuestra mi «teoría personal» de que a la autora le
preocupa más el papel de la mujer que el masculino.
Su
relación es pasional y, a veces, algo fría y faltan momentos de ternura o
complicidad. Y es algo contradictorio, lo sé, porque desde el primer momento la
atracción entre ambos se respira en el ambiente, pero luego todo es demasiado
práctico. Eso sí, hay evolución y eso me gusta, hay enamoramiento y, sobre
todo, hay conflicto, algo que me encanta.
Aunque
pueda parecer que no, me lo he pasado muy bien leyéndola y creo que puede
gustar a muchas. Resulta interesante cómo la autora entremezcla la construcción
del hotel, con el tema de los sindicatos, el papel de la mujer, presente y no
presente en la sociedad. Hombres modernos que están tratando de asimilar las
nuevas ideas y el nuevo papel que la mujer con más responsabilidad.
Sin
duda, lo mejor para mí, ha sido ese florecer en la relación que, pese a esos
momentos algo prácticos, ha mantenido mi diversión con sus diálogos, sus
enfrentamientos, porque si algo se puede decir de Eva, es que en ningún momento
da su brazo a torcer.
No
puedo dejar de mencionar otros personajes que me han gustado mucho, la madre de
Phillip, y el abogado y amigo de Phillip. No tienen mucha presencia en la
novela, pero la que tienen es muy relevante.
En
su conjunto, Joanna Shupe me está gustando, su estilo fresco y ligero, aunque
se tome ciertas libertades, creo que al final siempre te deja con esa nota de
la autora en la que te demuestra que, a veces, la realidad supera la ficción.
Pese a sus licencias y esos detalles, disfruto de sus novelas y ahora toca
leer, en un futuro no muy lejano, el tercero de la trilogía.
Ambientada en la Edad Dorada de
Nueva York, Joanna Shupe nos presenta una beldad inglesa con un perverso plan
para conquistar al hombre que amay un
libertino americano que arruina sus mejores
Lady Honora Parker debe
comprometerse lo antes posible, y solo lo hará con un tipo particular de
hombre. Nora busca una pareja tan abominable, tan inaceptable, que su padre
rechazará el matrimonio, dejándola libre para casarse con el artista que ama.
¿Quién es entonces el hombre más espantoso de Manhattan? El rico y
endiabladamente apuesto financiero, Julius Hatcher, por supuesto….
Julius está intrigado por la
artimaña de Nora y decide seguirle el juego. Pero para horror de Nora, Julius
se transforma en el prometido perfecto, encantando a las mismas personas que
esperaba que él ofendiera. Parece que Julius tiene un plan secreto propio, uno
que resolverá un oscuro misterio de su pasado y tal vez lo convierta en el tipo
de hombre que Nora podría amar de verdad.
*Traducción
personal - Novela no traducida
Opinión personal:
Otra de las autoras abandonadas.
Recuerdo la trilogía que empezó a publicar Titania, quizás no eran unos
novelones, pero esta autora tiene un estilo fresco, ágil y ameno que, con
argumentos habituales y un toque de amor, forma parte de la nueva generación de
autoras que se pueden recomendar. Léase entre líneas mi gran queja porque de
los tres solo publicaron dos…. (en el blog hay reseñas de los dos títulos)
Cambiamos los encorsetados
escenarios de Londres por la más, aparentemente, libre sociedad de la Época
Dorada de Nueva York, aparentemente, porque las condiciones eran prácticamente
las mismas, y aunque no estamos ante títulos nobiliarios, sí que existían
claras diferencias, también, de las personas que eran acogidas dentro de «Los
cuatrocientos» título de esta serie.
Es un cambio refrescante
porque la falta de medida y opulencias estaban a la orden del día en aquellos
tiempos. No tan solo era importante tener y ser, sino aparentar y que te
vieran. Y no todas las puertas estaban abiertas ante los que conseguían el gran
sueño americano, porque el dinero no siempre abre todas las puertas.
Me gustan mucho estos
hombres hechos a sí mismo, independientes, y totalmente ajenos al «qué
dirán». Ricos hasta la saciedad, no por familia ni herencias sino por su
esfuerzo y dedicación al trabajo. Y aquí tenemos en Julius un buen ejemplo. Me
ha recordado mucho a uno de mis personajes favoritos —no de romántica— Rhett
Butler, no sé muy bien por qué, pero no paraba de compararlo: misma ironía,
mismo humor, mismo desparpajo y mismo pasotismo por la opinión de los que no
son importantes para él. Las comparaciones son odiosas, sí, lo sé, pero a veces
es imposible evitarlas.
Julius me lo ha hecho pasar
muy bien. «Lobo con corazón de cordero» y lo digo en el buen sentido de la
palabra. Es un hombre encantador, que ha vivido siempre luchando, devaluado por
los que deberían haberle defendido y apoyado, y con un corazón enorme y una
inteligencia, seguramente, por encima de la media. Capaz de sacrificar lo que
más quiero por una sonrisa.
Nora es independiente,
arrojada y audaz. Tiene las ideas muy claras y lo que más me ha gustado de ella
es la sinceridad, tanto ante ella misma como la serenidad con la que es capaz
de afrontar las adversidades y enfrentarse a sus sentimientos.
La relación entre ambos
surge de un acuerdo mutuo, aunque Nora está muy equivocada de con quién está
haciendo un pacto y esa situación propicia tanto conversaciones como
situaciones divertidas en las que ambos se enfrentarán. Y entre lucha y lucha,
los sentimientos empiezan a aflorar y, de forma pausada, se van haciendo más
fuertes.
Hay tramas secundarias que
le dan interés, por un lado, tenemos el motivo por el cual Nora está en New
York y, por otro, la voluntad de Julius de aprovechar esta situación para
conseguir averiguar el nombre de personas que influyeron de forma muy seria en
su pasado.
En las novelas de Joanna
Shupe no faltan el libertinaje, y, al mismo tiempo que otras autoras optan por escoger
a mujeres con edad más avanzada o viudas, ella opta por mujeres que, pese a
saber que su comportamiento no es el recomendable o habitual dentro de su
círculo social, tienen la valentía suficiente para acarrear con las
consecuencias o las circunstancias previas para que el tema no parezca tan
fuera de lugar. Es un tema que se trata de forma más pausada y sopesada,
dejando un poco de lado las encendidas doncellas que caían de rodillas ante los
glotones ojos de su conquistador.
El cambio de escenario me ha
gustado mucho, y la ambientación está muy conseguida: temas con la bolsa, las
inversiones y especulaciones es un entorno interesante y, aunque no es que la
autora profundice de forma excesiva, está ahí ya que es la forma en la que
Julius ha hecho su inmensa riqueza.
Sin embargo, hay cosas que
me han parecido precipitadas, sobre todo al final, donde la autora finaliza
importantes temas en apenas unas líneas. Otras me han resultado demasiado
predecibles, casi inevitables, pero no por ello me hubiera gustado que la
autora se extendiera másen
explicaciones y diálogos. Hay cosas que no pueden solucionarse de forma tan
fácil.
Aun así, he disfrutado mucho
de la lectura. Creo que Joanne Shupe tiene un estilo ágil y fresco con el que
crea tramas en la que el humor está presente, sin dejar de lado la evolución de
sentimientos y relaciones en las que no solo la parte física es la más
importante, sino la admiración mutua y, eso me gusta mucho. Quizás no sean
novelones, pero no dejan de tener los giros suficientes para construir tramas
que tengan algún punto original, partiendo de un argumento de guion. O, quizás,
tan solo, son las novelas que me gusta leer.
Esta es la cuarta novela que
leo de esta autora y tengo muy claro que voy a seguir leyéndola.
La presentación en sociedad de
lady Maggie Hawkins era algo que ella misma prefería olvidar... junto a su
primer matrimonio. En la actualidad, esta caricaturista política es una mujer
diferente. Una mujer totalmente moderna. Tanto es así que su público cree que
es un hombre.
REALIDAD: Maggie, que dibuja bajo
un seudónimo masculino, es conocida como Lemarc. Su personaje favorito para
ridiculizar es Simon Barrett, conde de Winchester, una estrella en ascenso en
el Parlamento y antiguo confidente. Además de ser su objeto de deseo…
FICCIÓN: Maggie es una medio
irlandesa desvergonzada que sedujo al marido de su mejor amiga la víspera de su
boda. Es una persona a quien hay que temer y repudiar.
Destrozada por el desprecio de
Simon, Maggie no puede permitir que la ciudad entera la humille. Por eso, las
caricaturas de Lemarc han convertido a Simon en el hazmerreír de Londres... Sin
embargo, ahora parece que Maggie podría estar equivocada con respecto a lo que
sucedió años atrás…
¿Es posible que el corazón sea
más poderoso que el lápiz y la espada?
Opinión personal:
Después
de la original primera entrega de la serie, «La condesa cortesana», nos llega
la historia de Simon, personaje secundario con un papel muy importante en la
relación de Julia y Nick.
Bajo
el título − suavizado − de «La condesa libertina» y una portada no muy acorde con la época que vamos a encontrar en el interior de sus páginas, sabremos del romance entre Simon
y Maggie, otra protagonista que considero que está fuera de los estrictos
cánones sociales de la época.
La
autora sigue con el esquema de su anterior obra, estamos ante otra novela de reencuentro,
en la que la pareja ha tenido un pasado y después de diez años, vuelven a
coincidir.
La
historia arranca con un prólogo que nos pone en antecedentes de su
situación. En mi opinión, Joanna Shupe tiene la cualidad de saber captar la atención
del lector con unos pocos capítulos. Consigue que en seguida te enganches a la
historia, principalmente, porque en un género que, como ya he dicho en más de
una ocasión, casi todo está ya escrito, todo lo que resulta novedoso, al menos
a mí, ya me llama considerablemente la atención.
A
Maggie le duró muy poco el sueño de debutar en sociedad. Su gran belleza
conquistó a un hombre indeseable que consiguió, con sus mentiras, que perdiera
al mismo tiempo, reputación, credibilidad y el futuro con el que había soñado.
Pero ese no fue su único golpe.
Dejó
sus sueños de lado y optó por la única salida que encontró. Tras años recluida,
ha vuelto a la vida social, cual ave fénix ha resurgido de sus propias cenizas,
como una mujer fuerte, independiente, y con el valor necesario para vivir la
vida tal como ella quiere cuidado su más precioso tesoro: su libertad.
Es
un personaje que me ha gustado mucho. No tan solo por lo original de su
comportamiento dentro de esa sociedad tan estricta que era la londinense, sino
porque creo que la autora ha conseguido compaginar en ella con bastante éxito
fortaleza y debilidad. Lleva una vida de aparente
libertinaje, desde luego no hace honor al mote con el que se la conoce, pero en el fondo, adora la sencillez, siente una lealtad extrema
por sus seres queridos por los que será capaz de sacrificarse. Es una mujer
moderna, una artista que se ha rodeado de gente de otras culturas que le han
hecho perder la inocencia de su juventud. Los años le han dado madurez y sabe
jugar muy bien sus cartas e interpretar el papel que a ella le interesa.
Simon
es complicado. Creo que es un hombre que representa bastante bien a los nobles
de la época. Acostumbrado a disfrutar de una buena posición social, sigue sus
costumbres pero no duda en romperlas en ciertas circunstancias. Sus ideas no
son tan abiertas como él mismo cree y vive con grandes prejuicios, marcado por
un pasado que, aunque él no lo sepa, no ha podido superar, y del que todavía le
queda un gran rencor.
En
algunas escenas muestra su lado machista, algo que, por otra parte, debería ser
bastante normal y que permite a la autora mostrar una sociedad en la que los
comportamientos de los dos sexos no se miden con el mismo rasero. No puedo tener queja alguna si hay ciertos detalles que no terminan de gustarme, dado que es porque se encuadran más en el siglo XIX que en el siglo XXI. Y en
ese sentido me parece que consigue muy bien plasmar esa realidad social.
Al mismo tiempo, Simon tiene una parte muy tierna y se muestra fiel tanto a sus amigos
como a sus sentimientos y una vez que tiene claro lo que quiere no duda en
hacer lo que sea necesario. Con Simon he tenido sentimientos encontrados, hay
detalles como ese punto canallesco y libertino, divertido e irónico me ha
gustado mucho, y otros que al final se terminan aclarando, hacen que no
durante toda la novela haya sido santo de mi devoción.
El
gran tema de la novela es el prejuicio social. Con qué facilidad una joven
puede perder su reputación de manos de un desalmado y ver arruinado todo su
futuro.
Es
estilo de la autora es ágil y con buen ritmo, se encuentran ciertas frases que
no concuerdan mucho con la época, a mí me gustan las autoras de estilo
depurado, pero su estilo me recuerda al de otras autoras anglosajonas que están pisando fuerte en nuestro mercado y con las que disfruto particularmente.
La
novela está llena de giros ya que la relación entre ellos no dejará de tener
altibajos. Y justo cuando parece que la historia se podría cerrar, se saca un
as de la manga y les plantea otra problemática que ambos habrán
de superar.
La
primera parte es la que más me ha gustado, no tan solo por lo original de la
situación que plantea sino porque no puedo negar que me encantan las
situaciones en las que los protagonistas miden sus fuerzas y se plantan cara
mutuamente.
Quizás
me ha faltado un poco más de desarrollo de su romance. No es algo que sea la
primera vez que comente, pues en este tipo de historias siempre me cuesta creer
esa invariabilidad en los sentimientos de dos personas que llevan tantos años
sin verse.
Joanna Shupe se nos muestra
como una autora que disfruta plasmando algunas escenas subiditas de tono. Si os gustan las novelas algo picantes, seguro que disfrutaréis con esta, incluso afirmaría que algunas situaciones sorprenden en una novela histórica porque no es algo que se lea
habitualmente y la autora apoya bastante su relación en el aspecto físico,
jugando con la experiencia de Simon y el candor pero gran curiosidad de Maggi.
Si no fuera por otros detalles, parecería que la relación se sustenta en esa faceta.
En
definitiva, a mí esta autora me está gustando y quiero seguir leyendo sus historias. Es cierto que tiene cosas que se
podrían mejorar, pero está apostando fuerte por la originalidad y eso es algo
que aplaudo mucho. Sus tramas consiguen
engancharme y hacerme pasar un rato muy agradable. Seguiremos sabiendo de Nick
y Julia y, además, aparecen los protagonistas de la siguiente entrega, que ya
se prevé que contará con una protagonista no menos original que sus
predecesoras.
Espero
que no tarden mucho en publicar la historia de Quick.
Sinopsis: Julia Colton se casó a los dieciséis años
con el séptimo duque de Colton, Nicholas Francis Seaton, conocido como el duque
depravado. Tras el matrimonio, él le pide dos cosas: dormir en habitaciones
separadas y libertad para estar con otras mujeres sin que ella se moleste.
Julia no esperaba mucho más, apenas se conocían y su matrimonio fue un acuerdo
entre familias. Pero ahora, ocho años después, su marido es un extraño, y ella
está enfadada y aburrida. Así que tiene un plan para seducir al marido que la
ignora. Un plan bastante indecoroso pero increíblemente placentero:
•
Aprender los secretos más íntimos de la cortesana más importante de Londres.
•
Hacerse pasar por cortesana, tomando el nombre de Juliet Leighton.
•
Viajar a Venecia y localizar a su marido.
•
Seducir a su marido, concebir un heredero y así, asegurarse el futuro.
Lo
que empieza siendo un tormentoso flirteo termina convirtiéndose en una
auténtica pasión, y el sentimiento es mutuo… ¿descubrirá la duquesa cortesana
el amor de su vida en el hombre con el que se casó?
Opinión personal
Me gustaría comentar, y puedo estar equivocada, que, en mi opinión, la sinopsis puede inducir a errores. En
primer lugar, el tema de los acuerdos en el matrimonio: él no acuerda nada, tan
solo se va; y por otro lado, los motivos que llevan a la toma de decisiones por
parte de la protagonista no son el enfado y el aburrimiento, sino más bien la
supervivencia.
Creo que es de rigor
comentarlo porque cuando la leí me dio la sensación de que ellos
convivían y no es el caso. Hace ocho años que no se han visto y eso juega un papel importante en una novela
que tiene un pequeño toque de enredo.
Poco sabemos de los
ocho años que han transcurrido desde la boda más que la situación de la
duquesa, Julia Colton, se ha vuelto prácticamente insostenible. La familia de
su marido ha ido mermando su sustento económico dejándola en las manos de un
acosador que quiere aprovecharse de su situación de poder.
Julia es una mujer
valiente y, sobre todo, decidida. A pesar de su condición de duquesa, es una
mujer sencilla de gustos simples, acostumbrada - y obligada - a vivir en unas
condiciones poco acordes a su condición. Nadie le ha demostrado cariño. Su
padre la casó siendo joven, apenas 16 años, y del desapego paterno pasó a una
total indiferencia por parte de un marido que la dejó al cuidado de peores
personas.
Me ha gustado mucho
esta protagonista. Nadie puede negar su determinación y su coraje. Cierto que
estamos ante una aventura un poco extraña y, sin lugar a dudas, incierta y
arriesgada, pero he aquí el aliciente de la novela y lo que demuestra, más si
cabe, el arrojo de la duquesa.
Quizás sorprende del
personaje lo rápido que ha aprendido las lecciones y lo convincente que
resulta, frente a su constante muestra de inseguridades propiciada por la falta
de cariño en la que ha vivido desde hace tanto tiempo. A pesar de todo, sabe afrontar las
complicadas circunstancias con las que se va encontrando sin caer en el
dramatismo.
Con el «duque
depravado» he tenido mis más y mis menos. Sin duda, su infancia ha sido muy
dura. Pero a pesar de la crueldad con la que ha sido tratado, no he podido
congraciarme con su comportamiento para con su esposa.
Nick es un hombre
atractivo de gran éxito con las mujeres y, frente al personaje original que nos
muestra la autora con la protagonista, encontramos muchos de los tópicos del
comportamiento de un libertino en el duque. Lleva una vida cómoda y alejada de
sus responsabilidades sin pensar mucho en las consecuencias que su
comportamiento pueda estar teniendo en terceras personas. Conoceremos a dos
personajes totalmente opuestos: uno simpático, cariñoso y seductor frente al
duque frío, un poco cruel, demasiado desconfiado y orgulloso.
La novela está dividida
en dos partes claramente diferenciadas, tanto por su originalidad como por el
tono emotivo de lo que acontece.
La primera parte
transcurre en Venecia, entre fiestas, encontraremos a una protagonista tímida y
valiente que ha de hacer frente a un duque encantador que no cejará en su
determinación de seducirla. En esta parte la carga erótica es muy importante y,
después de terminada la novela, he de admitir que me daba un poco de miedo que
la autora siguiera esa línea durante todo el libro. Tiene un ritmo ágil y
abundantes diálogos de gran ingenio, en los que los protagonistas medirán sus
fuerzas y le dan a la novela un toque de enredo que me ha gustado mucho. Como
parte negativa, comentaré que el enamoramiento me ha parecido demasiado
precipitado.
La segunda parte es
un poco más dramática. Los protagonistas cambian de emplazamiento y también se
produce en ellos un cambio de actitud. Asistiremos a una protagonista más firme
en sus decisiones y un protagonista que deja de lado su buen carácter y se
vuelve algo más sombrío. La novela adquiere un toque más serio y cesa el
comportamiento algo ligero entre ambos y ganan protagonismo los engaños, las
traiciones y un profundo rencor.
Así mismo, aparecerán
en escena secundarios que desviarán la historia hacia la resolución de cierto
misterio que tuvo su principio en el pasado.
Quiero destacar como
personajes secundarios a tres de los que aparecen en la historia. No todos
tienen el mismo peso, Simon, quien se mueve a caballo entre su lealtad a Julia o
a Nick, será el protagonista de la próxima entrega y, al menos, conoceremos a
otros dos futuros protagonistas más.
En su conjunto, es
una novela que he disfrutado, como todas tiene sus peros, sin embargo, el peso
de la balanza está en el lado positivo. La primera parte brilla por su
originalidad y el carácter algo jocoso de la relación entre ellos. En un género
donde casi todo está escrito cualquier toque novedoso me llama profundamente la
atención y es de aplaudir y, aunque la segunda parte esté dentro de lo que podríamos
considerar una novela más usual y sea más predecible, la autora todavía guarda
un par de buenos giros.
El estilo de la
autora es sencillo pero cuidado e intenta adaptarse sutilmente a la época en la
que la autora transcurre. Hay ciertas palabras o expresiones que me han
sorprendido un poco y que, posiblemente, son fruto de la traducción.
Es el primer contacto
que tengo con Joanna Shupe y, sin lugar a dudas, seguiré de cerca sus próximas
novelas que espero no tardar mucho en ver publicadas.