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14 de septiembre de 2018

Gin Fizz de Jane Kelder


Sinopsis:
 Nueva York, 1953. Liv Joyner y Oscar Hancock compiten por el proyecto de la remodelación interior del hotel Edén de Manhattan. Un proyecto que a Liv la consolidaría como decoradora y por el que Hancock estaría dispuesto a hacer cualquier cosa.Cuando la dueña del hotel, Heidy Brinicombe, se decide por el de su más odiado competidor, sin siquiera haber tenido ocasión de presentar sus ideas, Liv comienza a sospechar que Hancock consigue los clientes más interesantes con malas artes, así que decide contratar a Jack Bradley, un detective privado, para que lo investigue.Lo que ella no sabe es que, por una casualidad, Hancock logra suplantar a Bradley. Y es que, lo que realmente quiere Oscar es averiguar la identidad del artista que pinta los cuadros del diseño de Olivia, porque la señora Brinicombe se ha enamorado de ellos. Hasta el momento, solo conoce sus iniciales, G.F., o, como han decidido llamarlo en su oficina: Gin Fizz.Una deliciosa comedia burbujeante con mucho swing y más amor.

Opinión personal:

Si la intención de Jane Kelder ha sido hacer un homenaje al cine clásico americano de comedia romántica, lo ha conseguido.
«Gin Fizz» nombre de un conocido cóctel y elegido, entiendo, en relación al eje que centra la trama de la novela , es una novela fresca y de humor ácido pero, ante todo, una novela muy visual que te transporta a ese Nueva York de los años cincuenta.

No me preguntéis por qué, pero me había hecho una idea muy equivocada de la que iba a ser la relación entre Liv y Oscar, por lo tanto puedo decir que ha sido una sorpresa total. Imaginaba una novela llena de disputas y luchas dialécticas entre dos «enemigos profesionales». Y lo cierto es que entre sus páginas lo que he encontrado es una relación bonita y evolucionada, de las que se respiran poco a poco y que te dejan una sonrisa hasta que llega  el temido momento en el que se descubre todo el pastel.

Ni los momentos divertidos, ni ese pequeño suspense, ni el engaño que, creo, da el título a la novela logran restar protagonismo a Olivia.  

Debra Paget como Olivia
Un personaje sencillo pero bien construido, que representa a una mujer moderna para la época, desarrollada de forma convincente, de esos que resaltan por su sencillez y cotidianidad, y con la que cualquier lectora nos podemos sentir identificadas.
Una joven que, rompiendo costumbres sociales, ha tomado la decisión de hacer de su profesión su principal prioridad, aún sabiendo que esto hace peligrar otras facetas, como la romántica. No olvidemos que en el contexto en el que se desarrolla la historia: la mujer se centraba en ser ama de casa y madre.
Me quedo con esa fortaleza de la que hace eco durante toda la novela, con ese orgullo por ser ella misma y por luchar por los valores que considera importantes.

Gregori Peck como Oscar
Y, claro está, la culpa de su tozudez la tiene Oscar. Un hombre de éxito reconocido, con dinero y estatus social y, sobre todo, con una reputación y prestigio profesional que ha hecho que me pierda un poco respecto a los motivos por los que se ve forzado a actuar, no solo en el último proyecto sino también en el anterior.  
Con el Sr. Hancock he tenido mis más y mis menos; y, aún después de terminada la lectura, no sé si los menos superan a los más. Está claro que tras tomar la desafortunada decisión de aceptar un consejo inaceptable, su conducta, al mismo tiempo que provoca la trama de la historia, no ayuda a que le haya cogido cariño. Luego, poco a poco, se lo va ganando. Porque es un hombre sobrepasado por esa mala decisión. En el fondo es un hombre honrado y con marcados principios, su problema es que ha creído que el fin justifica los medios y no es así y, al final, le tocará enmendar su equivocación.


El romance transcurre poco a poco. Tenemos dos personas cuyas prioridades son otras, pero que se ven conquistados al encontrar fuertes cualidades en la persona con la que están tratando. Todo ello gratinado con pequeñas situaciones que arrancan más de una sonrisa. Y para ello están esos inolvidables secundarios, que en esta ocasión, pasan muy poco desapercibidos. Me ha encantado Annie, en la que la modernidad choca directamente con la tradición; y sobre todo, Gilda, con ese desparpajo y libertad que te conquista desde el minuto cero; así como tampoco nos podemos olvidar de Harry y sus manías.

No es que la época escogida para plasmar la historia tenga una relevancia especial, pero sí que se deja patente con la aparición de los pequeños electrodomésticos, así como la reticencia a su uso por parte de la gente de cierta edad; el nacimiento del movimiento que marcará el antes y después de la arquitectura moderna y ese salto que empieza a dar la mujer, empezando a depender menos del poder económico de un hombre y con ganas de lavarse su propio porvenir. Pero yo me esperaba más, no sé qué, pero más. Cosas mías.

En esta ocasión, el entorno social de la pareja cede el protagonismo buscando un equilibrio entre encontrar a G.F. con esas escenas de humor y el romance entre Olivia y Oscar. Consiguiendo una historia ligera y fresca,  en muchos momentos divertida.

He leído todo lo que Jane Kelder ha publicado y, en esta ocasión, me ha sorprendido con una novela más ligera y de humor menos irónico. Un libro que, prácticamente, se lee solo. No es muy extenso y he echado en falta páginas con algunas aclaraciones sobre el pasado de los personajes en el que me explicaran mejor cómo han llegado adonde están y por qué actúan como lo hacen. Aún así, en mi opinión, la autora hace muy buen trabajo en la construcción de unos personajes con apenas unos esbozos y pocas escenas.

Creo que «Gin Fizz» cuenta con los ingredientes necesarios para garantizar una lectura amena y entretenida: buenos personajes, malentendidos y engaños, romance, un esquema clásico y, ante todo, un estilo cuidado. Siempre hay momentos en los que apetece leer una historia con un toque fresco y desenfrenado, ideal para pasar unas horas de absoluta desconexión.

«Gin Fizz» es una bonita comedia romántica que te deja con muy buen sabor de boca y una buena oportunidad para conocer a Jane Kelder si todavía no habéis leído nada suyo.  

Datos de interés: Ficha de la novela - Ficha de la autora - Web de la autora

Pepa 

Gracias a Versátil  por el ejemplar

11 de mayo de 2018

El año del frío de Jane Kelder







Sinopsis:
Hay ofensas que congelan el alma.
Un largo e insólito año invernal, May Baker y Edgard Hambleton contraen matrimonio en cuestión de semanas por distintos motivos, entre los que no está incluido el amor. Ella debe acallar los rumores que la señalan desde que su prometido se ha casado con otra. Él, por su parte, está resuelto a llevar a cabo una venganza que le quema por dentro.
Como el tiempo, la frialdad se extiende sobre ellos desde el día de su boda y, tal vez, ya sea tarde para la primavera.


Opinión personal:

«El año del frío», título precioso para una novela que tiene como eje central la venganza. Y no solo una, aquí, como Jane Kelder suele hacer, junto al reflejo de una sociedad hipócrita y gustosa de los «correveidiles», varias venganzas irán cerrando el círculo hasta conseguir casi aplastar una relación, antes incluso, de que comience.

Las novelas de Jane Kelder son una lectura pausada. Me gustan mucho porque evocan a autoras clásicas, maestras en el retrato social costumbrista de su época, cuyas historias, aunque muchas consideran románticas porque incluyen romance, no creo que puedan estar catalogadas como tales. Aquí estamos, en mi humilde opinión, en la misma situación. Aunque he de decir que, en esta ocasión, la autora ha centrado más la trama alrededor de la pareja pero sin que su entorno y los personajes secundarios pierdan fuerza o protagonismo.

May se presenta como una mujer de la época pero un fuerte carácter. No una traición, sino dos, hacen que se enfrente a su situación de forma tajante, rompiendo normas. De primeras, me ha sorprendido mucho ese giro, sin el cual la novela sería muy distinta. Pero me ha gustado la fuerza o cabezonería con la en la que se reafirma para no volver a padecer lo que ella considera un gran agravio.

Edgard me ha gustado desde el principio. Un hombre sencillo pero adinerado, entiendo que de familia bien de la burguesía. Fiel a sus amigos y quien es capaz de ganarse rápidamente el respeto y la admiración de sus trabajadores.  Poco le importa el coste que pueda representarle su venganza. Ha venido decidido a ello y, sin darse cuenta, dispuesto a todo, hará peligrar toda su futura felicidad.

Creo que el momento en el cual lees una novela y lo que esperas de ella es muy importante. Me apetecía una lectura sin grandes sobresaltos, pero bien escrita, en la que la historia avanzara sin grandes giros y es lo que he encontrado. Me ha gustado mucho más la primera parte. Llega un momento en que admito que la trama se me ha hecho algo repetitiva y he esperado más brío o determinación de los protagonistas quienes, aparentemente, se dejan llevar por una situación que no parece afectarles mucho pero que, todo lo contrario, se les está yendo de las manos con una sucesión continua de malentendidos qué malos son algunos y qué mala uva gastan otros tantos, que llega un momento en el que te planteas si la situación será ya insalvable, para luego desembocar en una resolución final demasiado fácil en mi opinión y la que ha hecho que como lectora me desinflara un poco.

Como he comentado, me ha parecido que en esta ocasión se ha puesto más esmero en dar una mayor importancia a los protagonistas como pareja y su relación y eso es algo, que como lectora de romántica, aplaudo. Aún así, el peso de muchos de los secundarios, que tan necesarios son para retratar la pequeña sociedad en la que se desenvuelve la historia, restan protagonismo a May y Edgard. Es posible que me hayan faltado más escenas en la que ambos se interrelacionasen y, quizás por eso, se me ha hecho más complejo entrever los pasos de ese enamoramiento. Es algo de lo que soy consciente cuando voy a leer una novela de esta autora, y aún así, siempre deseo más, supongo que es cosa de gustos. 

En su conjunto, quizá «El año del frío» no se quede entre mis favoritos pero me ha gustado y he disfrutado, como siempre, de su lectura. Jane Kelder sigue en su línea y nos trae una novela con un toque muy clásico que sigue fielmente su estilo, de la que lo que más destaco, como siempre, es ese cuidado retrato de la sociedad que nos presenta, con un estilo cuidado y elegante que tanto me gusta encontrar.

Siempre es un placer leer sus publicaciones y adentrarse en sus historias, y la recomiendo a las que todavía no la hayáis leído.



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Pepa


5 de mayo de 2017

El puerto de la luz de Jane Kelder





Sinopsis:

Natalia tenía que decidir entre dos hombres y el agradecimiento o el amor. El Puerto de la Luz es un viaje en el que se mezclan la huida y la búsqueda. ¿Cuántos nombres necesita una persona para saber quién es y desenterrar su origen? ¿Qué motivos llevan a esa persona a hacerse pasar por alguien que no es? Nathalie Battle, Nathalie Lindstrom y Louise Fairley son la misma mujer en busca de respuestas: quién es, quién cree ella ser, quién piensan los demás que es. El camino en busca de su identidad la llevará a Gran Canaria, donde Natalia también encontrará el amor y la libertad de ser ella misma.

Opinión personal

Jane Kelder pertenece a ese grupo de autoras históricas, que me gustan tanto, que cuidan especialmente su ambientación, no tan solo a nivel de vocabulario, datos y descripciones, sino haciendo que el comportamiento de los personajes sea bastante adecuado con la época en la que transcurre la historia y, dando un paso más allá, aprovechando para hacer una pequeña crítica social, con «El puerto de la luz» ha obtenido el V premio digital Harper Collins Ibérica.

Es una autora que no hace del romance el motor que conduce sus tramas, sin embargo, en este título he tenido la sensación de que ha cobrado una mayor relevancia y están más presentes los sentimientos de los protagonistas, o quizás, al ir más preparada a lo que me iba a encontrar, disfruto de otras facetas del argumento.

La historia arranca en Londres, en una época de grandes cambios, justo en la entrada del nuevo siglo veinte, con la noticia de la muerte del progenitor de Nathalie, que desencadenará, no tan solo el dolor propio de la gran pérdida, sino la ruptura de su situación acomodada dentro de una sociedad en el momento en que su, hasta entonces abuela, la desahucia justo al enterarse de que no es su verdadera nieta.

Las pocas opciones de la mujer en aquellos tiempos adquieren de nuevo relevancia: las que no eran ricas herederas o contaban con una pequeña independencia económica solo podían trabajar o casarse. Pero trabajar no resultaba tan sencillo y, más en un mundo laboral en el que los nuevos inventos como las máquinas de coser o el teléfono, imperaban y condicionaban los requisitos que en aquel entonces empezaban a ser indispensables. Lo cierto es que una mujer de cierta condición social, a la que poco se la había preparado más que para casarse, veía sus opciones muy mermadas.

Nathalie me ha gustado mucho. Me ha parecido un personaje muy real del que me gustaría destacar la gran evolución que hace a lo largo de la novela. En las primeras páginas, se muestra como una joven muy perdida quien, acostumbrada a una vida cómoda, se ve totalmente desbordada por su nueva situación y lo único que puede hacer es dejarse llevar; al terminar, Natalia aparece como una joven que ha sabido tomar sus propias decisiones. No sin ello demostrar una gran valentía en los momentos en los que la requiere, muchas ocasiones provocadas por situaciones límite en los que se ve obligada a rendirse o a avanzar.
En una mujer dulce, culta y refinada que lamentablemente tomará algunas malas decisiones marcadas por su necesidad de resolver la identidad de su progenitor que terminarán pasándole factura. Quizás esa faceta tan humana es lo que hace que su personaje más real.


Dos investigaciones son importantes: la primera, la necesidad de ella de saber quién es y resolver el misterio de su progenitor, quizás por importancia, el tema central de la novela e incógnita que envuelve también al lector; la segunda: la inquietud del hijo de su prometido por conocer quien es ella en realidad. 

Secundaria de la que quiero hacer especial mención, la señorita Snodgrass, mujer admirable por sus nuevas ideas, independiente, irónica y sagaz, cuyos comentarios me han encantado; con unas circunstancias totalmente opuestas, será su fiel amiga y con la que iniciará las pesquisas sobre su pasado.
Otras mujeres cobran importancia en la historia para enfatizar, tal como le gusta a la autora, el entorno en el que se mueve, pero ninguna como esta mujer autosuficiente y liberada. 

Dos hombres se cruzan en su vida. El primero llega para solucionarle los problemas, el segundo, consigue que se replantee muchas de sus decisiones y hará que tome la determinación de alejarse de su zona de confort.
Estamos ante dos individuos totalmente opuestos, ya no solo la edad marca una gran diferencia, sino también sus ideas. El primero, el señor Nordholme, un hombre de cierta edad, muy conservador, snob y quien consiguió su sueño gracias a un primer matrimonio de conveniencia. -otra vez retoma la importancia del matrimonio en la historia-.
El segundo, Dan, joven emprendedor, trabajador, y responsable, ejemplo de los nuevos aires que llegan con el nuevo siglo. De ideas avanzadas y que intenta alejarse del encorsetado mundo británico que se ha afianzado en la isla.
Dan conquista, sobre todo, por esa lucha interna que no puede evitar. Sus miedos, sus celos, su rebeldía y, al mismo tiempo, su impotencia.
Y esa diferencia entre ellos, marcará también la diferencia entre la relación que ella entablará con cada uno de ellos.

La relación con el primero, más seria, fría y educada. La relación con Dan, todo lo contrario. 
Quizás, al principio unos fuertes sentimientos, sobre todo por parte de él, me han parecido demasiado precipitados. Luego empieza a desarrollarse de forma más lineal, aunque me ha gustado mucho más, en ese sentido, la evolución de Natalia.
No será un trato fácil y estará marcado por el continuo rechazo de Dan a lo que no quiere sentir. 

Como ya he comentado, uno de los puntos con los que la autora sabe ganarme, es ese cuidado detalle con el que emplaza la historia. En esta ocasión, huye de la pequeña campiña inglesa para transportarnos a Las Palmas, marcando de forma sutil pero contundente, las diferentes costumbres que cohabitan en la isla. Por un lado la estricta sociedad inglesa, atraída por el clima y el sosiego, reticente a abandonar sus propias costumbres y caracterizada por ese estiramiento e hipocresía; frente al pueblo llano y autóctono, más sencillo, más alegre, más acogedor.

«El puerto de la luz» ha sido una lectura que he disfrutado. El romance va de la mano con el día a día de la pequeña comunidad que se ve retratada en la historia. Podría decirse que es una novela llena de contrastes a los que se da forma mediante diferentes personajes: lo nuevo frente a lo viejo, lo moderno frente a lo tradicional, lo acogedor frente a lo frío, lo británico frente a lo isleño. La minuciosidad con la que nos describe los diferentes paisajes resulta un aliciente más para leer la novela, transportándonos a esos parajes, con una ambientación muy cuidada y un estilo elegante.

Ficha de la novela - Blog de la autora - facebook

Pepa 

3 de febrero de 2017

El parasol francés de Jane Kelder

Sinopsis:
 Cuando Martha Calloway, dama de compañía de Lady Kerrington, se ve abocada a regresar a Horston diez años después de su partida, su corazón se inquieta profundamente. Sabe que allí sigue Nicholas Wayne, a quien ella decepcionó al no cumplir una promesa. Además, también es consciente de que las vecinas del pueblo van a criticar su nueva condición, pues todas creían que se había casado con un barón. Para evitar sus miradas, acepta un parasol que le regala una compañera.
La vida de Nick ha cambiado mucho en este tiempo. Cuando descubre que Martha ha regresado, espera una explicación sobre lo sucedido en el pasado, pero ella evita afrontar ese momento. Es entonces cuando Nick decide demostrarle que ya no le importa. Sin embargo, tal vez se esté engañando a sí mismo.

Opinión personal:

No hace mucho ya dije que Jane Kelder se ha convertido en lectura obligada para mí y, como veis no he tardado mucho en leer su última publicación.
Aunque sea parte de una serie y hay algunos personajes a los que ya conocemos, considero que se pueden leer de forma totalmente independiente. Ya sabéis que yo tengo muy mala memoria y cuando comencé no recordaba a los protagonistas. Después, a medida que se va dejando caer la información, se activaron mis recuerdos, pero los datos relevantes se dan. Os recomiendo que los leáis, porque es una autora que me gusta, pero no es necesario para situarse en esta novela. Además, esta no es muy extensa e ideal para hacerse a la idea de si gusta el estilo o no. Creo que todas sus publicaciones tienen un sello inconfundible ya que el retrato social y las circunstancias que rodean a los protagonistas, roban mucho protagonismo dejando el romance en un segundo plano. Por ello, avanzo que no estamos ante una novela en la que el peso de la historia recaiga en la parte romántica. Al menos, a mí no me lo ha parecido.

Lady Kerrington lleva la batuta en la trama y, tanto por posición y poder como por  ser la cabeza de familia, es la que marca la vida del resto de los personajes. Pese a que adelanto que no protagoniza ningún romance, es un personaje que me ha gustado mucho, refleja de forma bastante precisa la conducta y muchas ideas de la aristocracia de la época. Su  hipocresía, egoísmo y la connotación negativa hacia las condiciones sociales de menor categoría. Sus diálogos no tienen desperdicio y son como latigazos de realidad que rompen con la parte más edulcorada de las novelas románticas usuales.
Como ya he dicho, no considero que las novelas de Jane Kelder se las pueda tildar de románticas, más bien creo que son pequeñas historias que reflejan un momento social muy concreto, criticando y retratando las pequeñas vivencias de una localidad y siempre acompañadas de una o más tramas paralelas. En este caso el romance, que no tiene mucho peso aunque siempre esté presente.
No es una historia nueva dentro de la novela de la época y veremos reflejados grandes personajes tópicos, quizás por eso creo que se retrata de forma bastante plausible esa pequeña sociedad del siglo XIX

Martha es la hija de una familia de buena posición, tanto económica como social que una vez perdido su estatus, se ha visto obligada a trabajar. Y una de las pocas ocupaciones honorables para una mujer de su condición es convertirse en la dama de compañía de una noble. Ya de joven queda patente que carece totalmente de prejuicios sociales al enamorarse del hijo del herrero del pueblo. Pero, como una buena hija, siguió las instrucciones que le dictaron sus progenitores jugando con su buen corazón, sin percatarse de que eso rompería su sueño de juventud.

De carácter dulce y domable le ha sido fácil adaptarse a su nueva situación, pero un giro del destino hace que se tenga que enfrentar de nuevo a su pasado, a sus sueños perdidos. Creo que Jane Kelder ha construido un personaje de forma muy coherente, resulta tan fácil visualizar su timidez, su congoja, su impotencia ante una situación que no puede controlar, dominada por la culpa, en algunas ocasiones, por la vergüenza en otras, pero incapaz de poder tomar − ya que en la época sería lo usual  − las riendas de su vida y siempre a la merced de la voluntad de los que la rodean. Cómo me ha gustado la escena final!

Nick Gardner es un superviviente. No es un personaje al que conozcamos en exceso, algo que lamento, pero sí lo suficiente para saber de su lealtad. Criado en unas condiciones muy distintas a las que disfruta ahora, se mueve de forma cómoda tanto entre los seres de condición social baja como entre los clientes de su hotel. Queda muy reflejado que le resulta imposible controlar su rencor y, si bien al principio se muestra algo parco y distante, no tarda en demostrar que es una buena persona y que su corazón sigue anclado en el pasado.

En la novela vuelve a tomar importancia esa crítica social que es constante en las novelas de la autora, aunque esta vez toma relevancia la aristocracia que acaba de llegar en perjuicio de los habitantes de Horston. Veremos nobles venidos a menos que harán lo imposible, por poco honesto que resulte, para conseguir mantener su nivel económico. Esas alocadas jovencitas que por la diversión de ser rebeldes son capaces de jugarse su destino y el de sus allegados. El daño de los rumores y la crueldad de algunas personas.

El romance tiene lugar gracias a las segundas oportunidades. No soy muy dada a que me resulte creíble en un plazo tan largo de tiempo, pero entra dentro de la posibilidad dadas las circunstancias de ambos. Me gustaría destacar el reflejo del disimulo y la inteligencia de decir sin palabras, de convencer sin manipular, de la importancia de una mirada y un pequeño roce, de la maestría en el uso de los pocos recursos con los que contaba una mujer en su época. He disfrutado mucho de esos pequeños detalles.

«El parasol francés», − veréis la importancia de este objeto en el transcurso de la historia −  no es una novela que sorprenda pero sí que he disfrutado con su lectura. Como siempre, narrada con un estilo en el que la autora cuida con detalle el vocabulario, las costumbres y el comportamiento de los personajes. Quizás, siendo como soy lectora de novela romántica, he echado en falta un mayor protagonismo del romance que termina resolviéndose en la última parte de la novela de forma, algo precipitada o como consecuencia de la evolución del personaje de Martha. Soy consciente de que siempre mis quejas son las mismas, pero no lo puedo evitar! Unas cuántas páginas más con algunas escenas extra entre ellos hubieran redondeado su historia.

Comentar también que la propia autora nos da a conocer al final de la novela que deja momentáneamente la campiña inglesa para situarse en tierras españolas. Sabéis que me encantan las novelas ambientadas en la península, así que huelga decir que estoy deseando leerla. 

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Pepa

18 de noviembre de 2016

La casa de las flores muertas de Jane Kelder


Sinopsis:
Julia Banister abandona Menorca y viaja a Inglaterra acompañada de la señora Stringle para conocer al vizconde de Middlegreen, con quien debe contraer matrimonio. Julia se hospeda en Cunderley, la mansión de Lord Chandler y tío de su prometido, mientras espera la llegada de este último. Allí, la extraña mujer que cuida de Lady Chandler y la propia condesa lograrán inquietarla, sobre todo cuando descubra la historia de las flores muertas.Michael Tash vio truncada su carrera política cuando su padre se arruinó y agradece a Lord Chandler haberlo contratado como administrador de Cunderley. Amigo desde la juventud del vizconde de Middlegreen, se siente atado a la lealtad al comprender que se está enamorando de Julia. Pero cuando sus sentimientos lo superen, tendrá que tomar una drástica decisión.

Opinión personal:

Si os digo que en menos de un año me he leído las cuatro novelas que de Jane Kelder se han publicado no sorprende que admita que me gusta mucho. Ahora me doy cuenta de que no hice reseña de «Hillock park», con lo que me gustó la ambientación y su historia! Pero es que soy muy perezosa a la hora de hacer reseñas y con mi memoria de pez, en cuando lo termino si no me pongo con ello, luego ya soy incapaz.
Así que con esta ya no me pasa aunque luego termine pasando bastante tiempo hasta que comparta esta opinión.

Soy de esas lectoras que adora a Jane Austen y de las que considera que no escribe romántica, aunque me encanten sus novelas.
No soy quien para comparar estilos ni creáis que hago ese comentario con el fin de compararla con ella, pero sí que al leerla tengo esas mismas sensaciones. No creo que se pueda catalogar como una autora cien por cien romántica, aunque me gustan muchos sus historias de amor.
A estas alturas creo que sus novelas siguen un guión similar. No es algo nuevo, muchas autoras consiguen una trama general que funciona y el único secreto para disfrutarlas es leerlas espaciadas, sin embargo, yo no he tardado mucho en ponerme al día con sus cuatro publicaciones y no por ello las he disfrutado menos… y, además, diré que esta ha sido una de mis favoritas. Quizás porque es en una de las que la historia de amor tiene más peso.

Me gusta su estilo, me gusta la forma en la que me deja caer información que enriquece la historia y la dotan de una ambientación tan real, de esas novelas en las que datos que tienen poca relación entre sí, pero que ocurrieron en la misma época convergen y dan al lector una imagen global del entorno que rodea a los personajes.

Julia Banister llega a Inglaterra procedente de Menorca para casarse. Huérfana y criada con su tío, es una joven convencida en hacer lo que de ella se espera, nunca se ha planteado lo que ella desea ya que, como buena joven de la época, no entra en sus planes negarse a los designios de su tutor. Es un personaje que me ha parecido muy real, sus comportamientos son a veces complejos y, pese a que no comparta en muchas ocasiones sus actos, creo que es rico en facetas. Es una mujer dócil y dulce, una joven que se hace querer, que intenta pasar desapercibida, criada en un ambiente pobre y marcada por esa condición. Su único anhelo es llegar a tener la suficiente comodidad económica como para que hechos como la muerte de su madre y su hermano y, después, de su progenitor no la vuelvan a alcanzar.
Es una mujer aparentemente sosa pero que esconde la fortaleza, lucidez y raciocinio suficientes para afrontar con entereza los reveses que la vida le va dando.

Eso llama poderosamente la atención del señor Tash. Hombre leal y de fuertes valores, un rebelde de la época, de quien iremos sabiendo de forma paulatina cómo ha devenido su situación actual.
Tash no inspira pasión, pero es un hombre que transmite seguridad, confianza y al que le tomas cariño nada más leer sobre él. Encarna la lucidez en una casa en la que hace tiempo se perdieron las costumbres de ser familia. Un hombre del cual dependen las decisiones del condado y, por lo tanto, quien en la sombra viene a manejar el destino de la pequeña comunidad en la que vive. Un joven muy respetado y al que como lectora también he terminado respetando.

Como en todas las novelas de Jane Kelder, el romance viene adornado por un elenco de personajes secundarios con tanto peso como los propios protagonistas y de los cuales se sirve con gran acierto para plasmar de forma sutil pero contundente esa crítica social que queda patente en todas sus novelas.
El tema y la importancia del matrimonio, si cabe, tiene más protagonismo en este título, así como los problemas reales en los que una mujer caía cuando no tenía un claro futuro en ese mercado. Porque, pese a todo lo bonito que se nos muestra en las novelas románticas, una mujer tenía pocas opciones ya que no disponía de independencia económica. De ahí que casarse fuera uno de sus objetivos principales.
En esta novela este tema está muy bien tratado, junto a los diferentes tipos de matrimonio y las diferentes relaciones que se establecían entre los cónyuges. No puedo hablar mucho sobre el tema, porque terminaría por desvelar la novela entera y es algo que sabéis que no me gusta hacer.
Todos los secundarios me han gustado, quedan perfectamente dibujados y cada uno de ellos refleja de forma concreta diferentes grupos sociales de aquellos tiempos. El vicario, la soltera, la viuda, el conde, el administrador, el heredero….

La hipocresía perpetua en la que se vivía, los grandes problemas para expresar los sentimientos de forma abierta, los prejuicios sociales (admito que esos prejuicios tan marcados contra el señor Tash por parte de Julie se han ganado más de una pataleta por mi parte y es donde la autora deja tan patente que esos sentimientos en realidad esconden otros más profundos y de otra índole muy diferente), esa doble moral con la que se medían los actos masculinos y femeninos, tantos detalles que se dejan caer sin que aparentemente sean importantes pero que son tan críticos que han hecho que, como he comentado, esta novela pase a ser una de mis favoritas de la autora.  

Jane Kelder vuelve a demostrar que no son necesarias escenas explícitas para mostrar pasión entre un hombre y una mujer, a veces una mirada mantenida, o un roce de manos, me resulta mucho más erótico. Su relación se verá muy entorpecida por las propias decisiones de una Julia que se ve superada por lo que se espera de ella y por la influencia que de forma tan pasiva admite. Tan luchadora y fuerte para unas cosas y casi parece que al final perderá por falta de determinación y la mala suerte la oportunidad de conseguir lo que siempre ha pensado que no quería.
Quizás como pero, el tema de la casa que le el título queda cerrado de forma abrupta y, de forma repentina, dejamos de saber de sus ocupantes.
En «La casa de las flores muertas» Jane Kelder nos vuelve a narrar algo más que una historia de amor, y tanto el lugar en el que transcurren los hechos como la sociedad a la que llega a formar parte son un personaje más de la novela.


Es una autora que me está gustando mucho, admito que sus novelas quizás no sean del agrado de todas las lectoras, sobre todo si buscáis novelas de grandes aventuras o alto contenido erótico, pero yo disfruto con las historias que me cuenta y de la forma en que me las cuenta y se está convirtiendo en una de mis lecturas seguras.

Datos de interés: Ficha de la autora  Ficha del libro:  Web de la autora

Pepa 

29 de abril de 2016

Gardenias en el lago de Jane Kelder






Sinopsis:
 La joven Tess, rebelde y con carácter, se niega a aceptar los pretendientes que quiere imponerle su padre, ella tiene sus propios planes: comprometerse por correo con un británico que posee una granja en Australia. Tess, una joven rebelde y con carácter, se niega a aceptar los pretendientes que quiere imponerle su padre, pero no contaba con la aparición de Leopold Blake, un atractivo soltero codiciado por todas las jóvenes de Horston, aunque ella tiene sus propios planes. Intriga, secretos de familia, amor, exquisito costumbrismo histórico y enredo en una apasionante novela romántica de corte victoriano.



Opinión personal:

Repito con Jane Kelder después de leer hace poquito « Adagio en primavera . »
En principio pertenecen a la misma serie, pero la historia se sitúa veintidós años después, y pese a que hay ciertos detalles que ya conocemos de antes, al final de la novela queda todo perfectamente explicado, por lo que, aunque recomiendo su lectura porque me gustó, no es estrictamente necesario leerlo antes.

La historia vuelve a situarse en este pequeños pueblo de Horston. Tess vive marcada por su infancia. Nunca ha podido perdonar a su padre por su comportamiento en el pasado − es uno de los detalles que conocemos en Adagio en primavera, pero que aquí la autora plasma, por lo que no hay problema −. Eso ha condicionado seriamente la relación entre ambos, que está muy dañada, tanto, que ella no sueña más que con abandonar el pueblo y huir de un yugo que la asfixia. Su padre, por otro lado, no para de intentar imponer sus deseos, complicando hasta el extremo una situación que ya ha pasado a ser insostenible.
Tess es una mujer decidida y con mucho carácter, al igual que su predecesora en la serie, uno de sus puntos fuertes y lo que más me gusta a mí, es su completa ironía, quizás algo demasiado mordaz y su tendencia a prejuiciar a los que no conoce. No nos engañemos, en algunos momentos, resulta de lo más maleducada, eso sí, con una educación que raya en el cinismo - algo que me encanta. Con un carácter rebelde y muy orgulloso que esconde cierto tendencia a menospreciarse, quizás porque la influencia del comportamiento paterno ha provocado a que se valore por menos de lo que es. Nada bueno opina de los hombres y su mayor sueño es esconder su miedo a sufrir detrás de un matrimonio que le proporciones seguridad y tranquilidad. Hasta ese punto está condicionada por sus miedos.

Leopold Blake es el hombre que llega al pueblo a desbancar sus pocas convicciones. Es un joven que huye de la injusticia. Y el personaje que dota a la novela de cierto misterio, pero en poca medida. Es un ser encantador y muy agraciado, tanto, que su llegada revoluciona las hormonas de gran parte de las mujeres del pueblo. Leopold es espabilado y con muchos recursos. Con ideas progresistas y una perspicacia y buen tino para los negocios que le garantizará una rápida ascensión en este pequeño pueblo. Un hombre de principios y fuerte carácter que no se dejará influir por personas de situación socialmente superior ni por el áspero ingenio de la protagonista.

Estamos ante otra novela con un toque costumbrista, bien escrita, aunque admito que el esquema general de la novela me ha parecido demasiado similar a la primera novela que leí de la autora. No voy a decir que eso haya disminuido el disfrute de su lectura, me gusta mucho el estilo de Jane Kelder y disfruto de sus estilo pausado y elegante, tan cuidado, pero sí que le ha restado gran parte de la originalidad. Estamos ante unos personajes y una situación muy similar.

La crítica social no puede falta y encontramos, otra vez, el gran prejuicio de la protagonista ante el recién llegado y, sobre todo, la hipocresía social del comportamiento de unas féminas ante la aparición de un hombre en edad de casarse.

En esta novela la autora se centra mucho más en los personajes. Son importantes las conversaciones entre Tess y su amiga Maud, y los diálogos entre los protagonistas, como siempre, son ricos en ironía. La novela se centra en los sentimientos, los miedos. Tampoco faltan las traiciones. El romance cobra mayor importancia, aunque me han faltado alguna escena más entre los protagonista para evitar que sus sentimientos se rebelaran de una forma tan abrupta. Es cierto que no estamos ante amor a primera vista, pero sí que el giro en su comportamiento me ha parecido algo abrupto.
La gran protagonista me ha parecido Tess, quien lleva la batuta de la trama. Tan importante me ha parecido su romance con la relación que mantiene con su padre.


En su conjunto, «Gardenias en el lago» me ha parecido una lectura recomendable, eso sí, es casi blanca, aunque no he echado de menos ese tipo de escenas. Mi única pega es que al leerla tan seguida tras la primera entrega de la serie, he encontrado demasiadas similitudes. No es el primer caso que me encuentro, hay muchas autoras que suelen repetir esquema, por ello intento leer sus historias algo más espaciadas. No es una novela en la que encontremos grandes aventuras ni grandes giros, pero yo he disfrutado paseándome por sus páginas. No es muy larga por lo que se lee de forma rápida y una mayor extensión, con más escenas en común entre los protagonistas, aunque no imprescindible, sí que le daría una mayor redondez. Pese a ese pequeño detalle, ha sido una lectura con balance positivo.


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Pepa 

29 de marzo de 2016

Adagio en primavera de Jane Kelder

Sinopsis:
En el pintoresco pueblo de Horston la muerte de la nueva mujer del alcalde perturba el sosiego cotidiano y desvela viejos secretos de sus habitantes, mezclados con las eternas pasiones del amor, la venganza y la ambición. En 1866, un idílico pueblo del sur inglés verá perturbada su tranquilidad tras el asesinato de la mujer del alcalde. Ese hecho coincide con el derrumbe de las acciones del ferrocarril y varias familias se esforzarán en ocultar su situación económica al resto de vecinos. En este ambiente turbio y en el que todo el mundo sospecha de todo el mundo, Dankworth se enamora de Elizabeth Holstead, la hija de un hombre que le debe mucho dinero. Pero esa misma deuda hará que ella lo aborrezca y lo vea como un enemigo. Mientras, el subinspector encargado de investigar el asesinato nos presentará uno a uno a los sospechosos del crimen e iremos conociendo mejor a los habitantes de un pueblo que, hasta ahora, había vivido tranquilo y orgulloso del coro que dirige el coadjutor de la vicaría.¿Podrá el amor triunfar entre tantas sospechas y comentarios perniciosos?

Opinión personal

No sabía muy bien qué me iba a encontrar en esta novela. Escuché hablar a la autora en un evento al que asistí no hace mucho y me apeteció probar con ella. Es indudable que el tema del asesinato jugó a favor de que este título fuera el elegido. Ahora no sé si quizás ha sido el mejor para empezar con ella, ya que pese a que su pluma me ha gustado mucho, he echado en falta más peso en la historia de amor.
Por eso, creo que no será la última novela que lea de esta autora.

Si sobre ella habéis oído que tiene un estilo muy parecido a Jane Austen, creo que es cierto. Sus novelas se centran mucho en los personajes y la vida de la pequeña localidad adquiere tanta importancia que es el eje principal alrededor del cual gira la historia.

No sé si yo la definiría como una novela romántica, aunque eso es muy subjetivo y hoy en día sobran las etiquetas. Pero, como he indicado, la historia de amor no juega un papel primordial y, pese a que he disfrutado bastante de la lectura de la novela, no puedo decir que el romance sea lo mejor de la misma, sino la forma en la que la autora plasma las vivencias cotidianas de este pequeño pueblo de Inglaterra.

Puestos a encontrar, seguro que se encuentran ciertas similitudes con las novelas clásicas del siglo XIX que tanto nos gustan. Retratan a la perfección un pequeño pueblo pintoresco cuyo día a día viene a ser alterado por dos hechos importantes: el primero, el asesinato de la mujer del alcalde y, el segundo, la llegada de un heredero, el nuevo propietario de la finca más importante de la zona.

La autora lleva el tema del suspense de forma muy satisfactoria, no suelta prenda y, poco a poco, de la cantidad de personajes que aparecen en escena ─ he de matizar que al principio cuesta un poco saber quien es quien y qué papel tienen en la historia ─ muchos tienen tanto el móvil como la oportunidad.

Me han gustado mucho los personajes y se podría afirmar que cada uno de ellos es importante y retratan con peso el tópico de lo que pensamos que en aquella sociedad imperaba. No faltarán ni las hermanas solteras o viudas, ni el pastor demasiado ferviente, ni la cotilla del pueblo, mala persona, he de aclarar, el padre demasiado centrado en sus hobbies para y algo despistado con el día a día y la verdad de la vida y, sobre todo, la protagonista, Lizzi, de quien no he podido evitar comparaciones, mujer responsable, amiga de sus amigas, algo mayor para seguir soltera y por lo tanto no muy segura de sí misma pero, sobre todo, llena de prejuicios ante lo desconocido.


Dankworth no puede evitar fijarse en ella, quizás por que es de las pocas féminas que tratan de conquistarlo y desde un primer momento muestra un desagrado hacia su persona al que no encuentra motivo.
Es un hombre justo y muy razonable, poco acostumbrado al nuevo estatus social que le ha venido acompañando de las propiedades, y quizás por ello con una carácter y una forma de pensar menos estirado de lo esperado y poco acorde a una sociedad tan estrecha de miras y cerrada.

La relación entre ellos me ha gustado, sobre todo, las pullas dialécticas a las que la autora lo enfrenta con Lizzie. Es una relación pausada pero más que lenta, a mí me ha dado la sensación de que se precipita rápidamente al final de la novela. Como bien indico queda en segundo plano por detrás de la investigación policial entorno a la muerte de la mujer del alcalde pero, si he de ser sincera, lo que más me ha gustado es el retrato social que la autora hace de esta pequeña localidad. Me ha parecido un acierto y me ha hecho disfrutar mucho de la lectura.

Quizás mi pero radica en que le faltan páginas. Escenas entre los protagonistas que remarquen una relación que me ha parecido algo precipitada. Páginas en la que me muestre un poco más a sus protagonistas. Pese a que como he explicado, los personajes están muy bien construidos, en apenas unos trazos los conocemos, me hubiera gustado saber más de ellos y sus motivaciones.

En su conjunto «Adagio en primavera» quizás me ha resultado menos romántica de lo que esperaba, pero he disfrutado de la lectura, sobre todo, de la pluma de su autora, Jane Kelder: irónica y directa, sencilla pero elegante y con un estilo sobrio que a mí me gusta mucho encontrar en mis lecturas.
Como he comentado, no será mi última lectura de esta autora. Se aceptan recomendaciones.

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Pepa