Sinopsis:
Su trabajo era darle placer, no robarle el corazón
Lady Isabella acepta casarse con
lord Stirling para evitar un escándalo que arruinaría la reputación de su familia.
Forzada a vivir un matrimonio sin amor y confinada en una hacienda de la
campiña escocesa, Bella lleva una solitaria existencia. Pero un día recibe la
visita de su prima, y ésta le sugiere que se busque un amante que apacigüe las
pasiones que arden en el fondo de su ser. Bella se niega, hasta que aparece
Gideon Rosedale, el hombre más sexy y atractivo que ha visto jamás, y le dice
que estará a su servicio durante dos semanas.
Lo que tenía que ser un coqueteo inocente resultará ser un juego peligroso cuando Bella se da cuenta de que se ha enamorado perdidamente de Gideon.
Lo que tenía que ser un coqueteo inocente resultará ser un juego peligroso cuando Bella se da cuenta de que se ha enamorado perdidamente de Gideon.
Opinión personal:
Es la segunda vez que leo «El
acompañante» y será que me he vuelto más exigente, sin embargo, tenía un
recuerdo genial de esta historia y ahora, pese a que la recomiendo a quien queráis leer una novela erótica histórica, con un lenguaje cuidado y nada soez y una
historia que, pese a sus peros, se sostiene, me ha parecido una novela más
entretenida que memorable.
O también es posible que la
primera vez lo tomara como lo que es, una novela erótica, y ahora haya buscado
más romance y, esa parte, ha flojeado mucho.
Sin lugar a dudas, el
argumento resulta de lo más original y, también, complejo de resolver para la
autora, aunque el final me ha convencido. Quizás estemos acostumbradas a
encontrarnos a meretrices en la romántica, pero no es tan usual en el personaje
masculino.
A rasgos generales, Isabella
vive alejada de toda la sociedad en una finca escocesa. En un matrimonio sin
amor, su vida es solitaria y no es una mujer feliz pero poco puede hacer para
poner solución a sus circunstancias. Un error del pasado que sigue pagando, una
pasión de juventud que le ha marcado de por vida.
Algo que me ha sorprendido
es su comportamiento tan desenfrenado. No diré que no esté conforme con dichas
fogosidades, pero no me ha quedado muy claro si ha habido cierta crítica por
parte de la autora, como si su comportamiento fuera malo. Cosas mías.
De todas formas, creo
desproporcionado y totalmente falto de sentimientos el comportamiento que ante ciertas
circunstancias tiene para con ella su familia y, más aún, la aparición de esos
mismos personajes al final de la novela, de los que ni he entendido su
comportamiento ni sus pensamientos ni nada. Me ha parecido todo muy forzado y
eso le ha restado muchos puntos a la lectura, como si la autora tuviera muy
claro la trama general de lo que quería escribir, pero al final la forma de
conseguirlo le haya quedado demasiado abrupta.
Gideon es un amor, pero
claro, también cobra por ello. Es un personaje coherente, frío cuando es
necesario y encantador cuando las circunstancias lo requieren. Me ha gustado
mucho, pero si algo me ha faltado es conocer dónde radica la diferencia. Por
eso comentaba al principio que el argumento es complejo, por que para un hombre
que vive de practicar sexo con las mujeres, todas de condición noble, algo
debería marcar la diferencia que provoca que sus sentimientos evolucionen y ese
click es el que no he encontrado.
Me ha faltado más
profundidad en ambos personajes, no diré que no podamos conocer sus
motivaciones, porque la vida de Isabella es compleja y dura, y la de él, aunque
no quede demasiado patente, es de suponer que también; pero prácticamente su
romance transcurre gracias a una sucesión de escenas de cama, y me han faltado
más momentos tiernos o conversaciones que justifiquen y respalden ese amor.
No quiero olvidar que es una
novela erótica, pero si en mi primera lectura la comparé con Robin Schone,
ahora creo que queda muy lejos de esa gran autora.
Creo que mi problema ha
radicado en el momento en que Evangeline Collins desvela ciertos detalles que
son importantes en la historia. Lo alarga demasiado y como lectora me
preguntaba qué estaba aportando esa otra escena más, por eso la novela mejora
bastante a partir del último tercio.
Pese a todo, la historia es
muy bonita, dos personajes solitarios, marginados socialmente, aunque ambos por
diferentes motivos, y que se dan fuerza para tomar una determinación y superar
dicha marginación.
«El acompañante» resulta una
novela con un argumento muy original. Tan solo por eso ya la recomiendo, la
autora tiene también otra novela, «Siete noches de pecado» con los papeles
invertidos, más convencionales. Es una novela con abundante erotismo, escrita
con un estilo fresco y muy correcto, algo que se agradece en este tipo de
novelas.
Pepa

