Sinopsis:
Testaruda como pocas, la bella
lady Elinor Standon ha decidido que jamás permitirá que su codicioso padrastro
entregue en matrimonio a su hermana menor al mejor postor. Pero la única manera
para impedir ese diabólico plan es convertirse en tutora de la joven. Y una
mujer soltera no puede hacerlo. Ahora, Elinor debe casarse, y, para facilitar
los trámites, su matrimonio debe ser con un duque, nada menos. Elinor contrata
a un abogado, James Lambert, para que la ayude a localizar a su futuro marido.
Pero sus cuidadosos planes se desbaratarán cuando descubre que, bajo el ajado
atuendo, los arrogantes modales y los consejos poco convencionales de su
abogado se esconde un hombre demasiado atractivo como para ignorarlo. Lo que no
sabe es que Lambert no es quien dice ser, y lo que para él comenzó como una
simple confusión de identidad puede terminar siendo un juego muy excitante y, a
la vez, peligroso.
Opinión personal:
Otra relectura que he disfrutado mucho.
Séptimo de una seria de la que tradujeron tres porque aquí creo que la separaron en dos partes. Los otros dos publicados por Titania de esta autora pertenecen a una serie diferente, aunque relacionada.
Echando un vistazo en goodreads veo que muchos
personajes que han protagonizado alguna novela aparecen en esta como
secundarios. Una pena porque, aunque sus historias no son necesarias para
seguir la trama de «Cautivada por el duque», sí que echas de menos conocerlas
—otro tema es que yo las pudiese recordar al leerla. En fin, eso es otra
guerra.
Ahora me han entrado ganas de
leer alguno de esos, así que no descarto hacerlo en inglés o releer la historia
de Lucy.
Argumento usual dentro de la
histórica: mujer en apuros que necesita casarse por conveniencia y termina
haciéndolo con el hombre que la ayuda.
No se puede negar que esta novela
no sea un pelín alocada:
1.- Cuesta creer que el
protagonista masculino sea tan convincente en su papel de plebeyo.
2.- Cuesta creer que lady Standon
no conozca a un duque tan relevante, por mucho que el susodicho no sea muy dado a
asistir a fiestas y eventos. Y, ya puestos, que él tampoco la conozca a ella. O
se informe un poco mejor para hacer su famosa lista de posibilidades. Asumiremos que a la campiña no llegan noticias.
3.- Cuesta creer el papel del
servicio ducal, que incluso podía llegar a ser más snob y clasista que los
propios nobles, conspirando todo el tiempo para entorpecer la relación entre
Parkerton y Elinor, es casi aberrante y bastante increíble su impunidad.
El punto más destacado, en mi
opinión, es la edad de los protagonistas. Sobre todo, la de él, ya en los
cuarenta, con una viudez que le dejó un regusto por el que no ha vuelto a
probar suerte con un segundo matrimonio. De los muy estirados duques que tanto
me gustan, James Lambert St. Maur Thurstan Tremont, noveno duque de
Parkerton, pasa en un momento de ser altivo, serio y soso a ser de lo más
encantador una vez que sufre la herida de una flecha directa de Cupido. Sí,
esto es un flechazo en toda regla. Y no es que la autora se esconda.
Simplemente, la novela es justo la forma en la que ambos tienen que lidiar con
esa atracción que a ninguno conviene.
Elinor Standon tiene el carácter
suficiente para emprender la alocada aventura de contratar a un desconocido
como investigador. Es una mujer muy decidida y convence en su papel de viuda
con mala experiencia, pero dispuesta a lanzarse a por todas.
No quiero explicar mucho más. Una trama de enredo, con secundarios tan liantes como Tia, la hermana picaruela de Elinor, o Jack y Miranda que tienen historia propia —«This Rake of Mine» (no traducida)— nos aportan más de situaciones y conversaciones de lo más entretenidas.
No es que sea una gran novelón con personajes inolvidables, pero
me lo he pasado genial releyéndola.
Creo que la autora sacrifica un
poco de «credibilidad» para dotar a la novela de un humor muy de agradecer. Soy
más de leer para disfrutar que de grandes dramas con personajes atormentados.
Quizás el punto flaco de la
novela es un final algo precipitado y falto de consecuencias. Le falta un mayor
desarrollo en lo que se espera de la reacción ante tanto engaño por parte de
muchos, no tan solo de Elinor cuando descubre el gran percal pues, aunque la
autora juegue con ocultar la identidad, nosotras somos plenamente conscientes de
que cuando se descubra el pastel será … más de lo que ha sido.
Un detalle que se perdona, pues
el resto de la novela me gustado mucho. Quizás en su conjunto no se merezca las
cuatro, pero me lo he pasado muy bien y voy a ser generosa.
Datos de interés: Ficha de la novela - Ficha de la autora - Web de la autora
Pepa



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