Sinopsis:
¿Podrá más el amor o el deseo de
venganza? Una historia de reencuentros y segundas oportunidades que hará las
delicias de las seguidoras de Mimi Matthews.
Margaret Honeywell, la hija del
terrateniente, estaba destinada a casarse con su vecino, Frederick
Burton-Smythe. Sin embargo, el dueño de su corazón no es él sino Nicholas
Seaton, el hijo ilegítimo de Caballero Jim, un famoso salteador de caminos, que
creció junto a ella en la finca de su padre. Para romper ese amor, Frederick
acusa al joven de robo, por lo que este debe huir en plena noche, prometiendo
ir en busca de su padre.
John Beresford, vizconde de St.
Clare, desea regresar a Inglaterra. Es un hombre con buen alto, rubio, y de
aspecto peligroso, y ha vuelto para restaurar el honor de su familia… y también
para vengarse. Sin embargo, no contaba con toparse con Maggie Honeywell…
Opinión personal:
De lo poco que se está
traduciendo de romántica histórica, Mimi Matthews es una de las que merece la
pena. Aunque, como siempre digo, a sus historias le falta un punto que siempre
echo a faltar. No obstante, su estilo cuidado me gusta.
En esta ocasión la autora nos
plantea un amor de juventud truncado por los celos de un personaje malvado. El
joven vecino que el padre de Margaret ha elegido como marido de su hija con la
intención de unir las fincas.
Han pasado doce años —creo que
ese es uno de los puntos débiles de la novela, son demasiados. Ahora a Margaret
se le ha acabado el tiempo. Ha de tomar la decisión de acatar la voluntad que
le impuso su padre en su testamento: casarse con Frederick o renunciar a su
adorada propiedad y su herencia, quedándose a merced de lo que este quiera
darle para mantenerla.
Maggie es una mujer con carácter, pero, al mismo tiempo, una mujer de su época que se debate entre casarse o no casarse con Frederick. Por un lado, odia la idea de atarse a un ser por que el siente muy baja estima y, por otra, es plenamente consciente de que sus opciones son bien pocas. Ya no es aquella jovencita que soñaba en secreto con unir su vida con el mozo de cuadras, Nicholas Seaton. Ya no es una jovencita que tenga que cuidar su inmaculada reputación, pues con su edad, ya no son muchas las proposiciones matrimoniales a las que puede optar. Independiente, inteligente y mujer interesante, su personalidad podría ser un reclamo, pero su situación no ayuda.
John Beresford acaba de llegar a
Londres, poco se sabe de su pasado, tan solo que ha nacido y crecido en el
continente y el conde de Allendale lo ha presentado como su heredero. Esto le
ha agenciado algún que otro enemigo.
John es un hombre peculiar, un
personaje algo estirado, pero considero que la palabra que mejor lo define es
contenido. Su condición de “caballero” —que le da título a la novela—no se
define tanto por su estatus como por su conducta, honorable en todas y cada una
de las escenas, y creo que con eso la autora quiere trasmitir el mensaje de
que, para una buena conducta, no es la nobleza de rango sino la nobleza de
carácter lo importante.
John es el gran secreto de la
historia, no tan solo por ese pasado que todos podemos adivinar sino porque alrededor
de él giran las dos grandes tramas de la novela: el sí o no al compromiso de
Margaret con Frederick y la herencia del conde Allendale.
Margaret y el vizconde se conocen
por casualidad, un poco forzada por la voluntad de Margaret —con una
determinación sorprendente para una mujer de la época—pero que destapa su gran
firmeza y, a raíz de ese encuentro, ambos se ven arrastrados a una relación de
poco futuro, construida con delicadeza, pequeños gestos que evoluciona
paulatinamente, tras un gran choque de realidad.
No estamos ante una historia de
grandes giros si no que el punto fuerte son los personajes y su evolución
emocional; esta pasa de la incertidumbre hasta el convencimiento para llegar a
un punto muerto ante hechos que creen insalvables.
He de admitir que la pareja me ha
gustado mucho y que he disfrutado de su relación, sobre todo con el gran
carisma que rezuma John, pero también que me ha faltado más interacción entre
ambos. La autora ha de desarrollar la relación que mantiene Maggie con su tutor
y, al mismo tiempo, la problemática del conde de Allende con los parientes que
reclaman su legado y no hay espacio para todo. No por ello resulta una lectura
menos interesante ya que me mantenían en vilo cómo Allende y Beresford iban a
solucionar el tema, pero he echado de menos alguna que otra escena que sostente
ese amor.
En conjunto, Caballero Jim es una
novela emotiva y bonita. No estamos ante una novela novedosa, pues el argumento
puede recordar a muchas clásicas, pero sí está bien escrita, con personajes
sólidos y un mensaje tierno de fondo. Jim enamora y Maggie no defrauda.
Me ha gustado mucho, pero me ha faltado ese punto para darle más puntuación. Aun así, es una buena opción para leer un romance histórico clásico sereno si no os importa que sea una novela prácticamente blanca.
La he escuchado, algo que puede influir en mi valoración
Datos de interés: Ficha de la novela - Ficha de la autora - Web de la autora
Pepa



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