Sinopsis:
Linnea
Cuando Linnea llega a Alamo no se
imagina que aquel irritante hombre que la recibe en la estación se convertirá
en su gran amor. Con sólo dieciocho años, la alegre Linnea es la profesora que
abrirá un hueco dentro de la comunidad e intentará conquistar un hueco dentro
de la familia que la alberga.
Teddy
Theodore es un granjero de
treinta y cuatro años que vive con su madre y su hijo adolescente y se siente
sumamente irritado ante la llegada de Linnea, no sólo no respeta las reglas
tácitas de la comunidad, sino que la tiene viviendo en su casa.
Lentamente en el día a día de una
tranquila comunidad rural surgirá entre ellos el amor, Teddy atemorizado ante
la diferencia de edad intentará alejar a la joven, pero Linnea sabe muy bien lo
que quiere, y no está dispuesta a desaprovechar lo que sabe que es su destino.
Opinión personal:
«Years», título original, entiendo
que hace referencia al importante conflicto entre la pareja: la edad. La
traducción que hicieron al publicarla al castellano no la termino de entender
porque si algo se refleja en la novela es la dura vida de los granjeros en Dakota
del Norte durante la I Guerra Mundial.
Siempre tengo que tomar un
respiro para leer a Lavyrle Spencer. No me malinterpretéis, escribe genial,
pero de una forma muy pausada, regodeándose en palabras y descripciones que
hacen que la lectura no sea fluida. Quizás, por eso, todavía tenga tantos
títulos suyos pendientes. Esta es mi tercera experiencia … hay algunas más
disponibles en la biblioteca y, seguramente, en algún momento me anime con
ellas. Pero tengo que escoger una época en la que tenga algo más de tiempo para
leer y, ¿por qué no decirlo? no me animan esas publicaciones de bolsillo con
letra minúscula —ya no aptas para mi edad— de más de quinientas páginas. Me dan
pereza. Luego me animo y las disfruto, aunque no igual que «Maravilla».
La relación entre Teddy y Linnea
sirve de telón de fondo para plasmar el día a día de las gentes de una pequeña
comunidad de Alamo. La ambientación me ha parecido estupenda, quizás no hay
necesidad de nombrar esas comidas, costumbres y tradiciones de gentes de ascendencia
noruega cuya supervivencia no es fácil. Ni esa realidad diaria que con tanto
detalle nos describe página tras página, pero es una de los sellos de la autora
y sabes lo que vas a encontrar en sus novelas, por eso comento que no son lecturas
ligeras.
Teddy me ha resultado un
personaje mucho más rico. Un hombre al que la vida ha endurecido. Me gustan
estos huraños encantadores y, aunque no he disfrutado especialmente de su
pequeño/gran flechazo, sí de sus luchas interiores y de la forma en que la
autora va retratando sus inseguridades y esa gran barrera que supone la gran
diferencia de edad. Curiosa, porque en aquella época entiendo que debería ser
de lo más habitual.
La relación entre los
protagonistas me ha parecido realista, de esas que empiezan muy mal,
principalmente por los prejuicios de Teddy que se siente abrumado por una
juventud y una belleza que no desea en su entorno. Una relación marcada por la
terquedad de ambos: él en el no y ella en el sí; y aunque, a mi parecer, está
claro que desde el principio esa enemistad esconde una fuerte atracción, la
relación fluye de forma pausada, de esas que me gustan.
Como lectora de romántica, el
romance ha sido un aliciente, pero no lo que más he disfrutado. Y, siendo
sinceros, la novela podría haber terminado antes si la autora no hubiera
convertido la novela en un dramón. Ya sabéis que no soy muy partidaria de
historias tristes y, parece, que muchas opinan que las desgracias enternecen a
los lectores. Si la vida no era fácil, la autora decide complicarla mucho más
añadiendo una serie de acontecimientos que me han dejado un mal sabor de boca. ¿Son
realistas? Sin duda y, además, con ellos entremezcla hechos históricos
importantes de la época.
Me ha gustado mucho conocer a la
familia de Teddy y a las gentes de su entorno, principalmente una familia que
ha ido creciendo con matrimonios formando una pequeña comunidad que se ayuda y se
apoya en las situaciones complicadas. Y las habrá, muchas… quizás demasiadas. Secundarios
magníficos entre los que debo destacar a Nisa y John, y un hijo —del que pienso
que la autora sienta las bases para una novela, aunque desconozco si al final
la escribió.
Admito que me dan pereza estos novelones, después los
disfruto y pienso que tengo que leer más de sus historias. En verdad, es una buena novela. No obstante, me ha
sobrado drama. He disfrutado más de la parte narrativa que del romance en sí.
Me quedo con una primera parte que me ha gustado mucho ♥, pero luego, esos grandes infortunios....
Datos de interés: Ficha de la novela - Ficha de la autora





