Sinopsis:
En 1888, ser hijo de campesinos o
una niña abandonada en una inclusa al nacer no aventuraba una vida fácil. Entre
campos de naranjos, Juan y Nelia aprendieron a descubrirse y a quererse, pero
también que no eran inmunes a los prejuicios sociales, secretos y antiguas
rencillas familiares.
El mismo destino que se encargó
de unirlos será el culpable de que ambos paguen por los errores que sus
familias cometieron. Y es que, cuando el pasado influye en el presente y dicta
el futuro, solo quedan los sentimientos para salir adelante.
Un viaje a través del tiempo
durante un convulso periodo de nuestra historia que llevará a los lectores a la
Guerra del Rif y a la Primera Guerra Mundial, a la vez que se entreteje una
vibrante historia de amistad, valentía, secretos, venganza y amor.
Opinión
personal:
Una
novela que, si no hubiera sido por el inesperado regalo de Maribel, Blog deVanedis, seguramente no me hubiera animado a leer.
Mil
gracias siempre ♥♥, por el regalo, por la sorpresa y por las palabras de la
autora.
No
tenía muy claro lo que me iba a encontrar, así que he de decir que ha sido una
sorpresa. Me habían comentado que era una novela escrita con un cariño
especial, y es algo que se nota. Alejada de lo que suele escribir la autora y,
arriesgada, en cuanto puede que guste o no a sus lectoras habituales.
Es
complicado hablar de personajes porque, en ese sentido, es una historia muy
completa. Varias son las familias que tienen importancia en ella y, a través de
cada una de ellas, se retratan los distintos estratos sociales de la pequeña
localidad. Creo que es algo bastante bien conseguido y la vida rural, no tan
solo los campesinos, sino de los señoritos y de los pequeños burgueses está
bien plasmada en mi opinión.
Nelia
y Juan se conocen desde niños, de esos amores de la infancia, los vemos crecer
y enamorarse. Hay escenas verdaderamente tiernas y entre ellos surge ese tipo
de relación que crees que nada ni nadie puede enturbiar. Pero no es así, una
pregunta no hecha en el momento oportuno, puede cambiar, no una vida, sino
tres. Y ahí lo dejo, porque si empiezas a contar, quizás se desvela parte de la
historia.
Es
curioso que, al mismo tiempo que la historia que iba encontrando era del todo
predecible, casi me anticipaba a lo que iba a pasar, con miedo a la falta de
sorpresa y un poco resignada cuando todas mis expectativas y anticipaciones
iban transcurriendo capítulo tras capítulo; la autora ha conseguido mantener
las ganas de seguir leyendo, un poco dividida en buscar equivocarme en mis
presagios y, sobre todo, buscando ese final feliz en una historia que, en
general, tiene mucho de drama. No sé si eso es lo que provoca que cuando lo
terminas te haya parecido una historia tan bonita o, si, por el contrario, son
algunas de esas escenas y frases las que te terminan emocionando.
Hay
escenas duras. Algunas impactan más que otras, no sé si por la veracidad que
esconden o por los tiempo que corren en las que ciertas noticias me tocan
demasiado la fibra.
Es una historia basada en una vivencia real y solo me demuestra que, en muchas ocasiones, la realidad supera la ficción y que las personas pueden actuar de la forma más sorprendente y menos coherente. La que ya la habéis leído seguro que entendéis a la gran pregunta que me refiero.
De
entre todos los personajes, mi gran admiración por María. De entre todos, es el
personaje que más me ha gustado, no tan solo por ese corazón enorme, esa
resignación sino por esa fortaleza que escena tras escena, deja tan pequeñas a
las demás. Su vida ha sido tan dura en todos los sentidos, al mismo tiempo,
resulta tan posible, que te hace encoger.
Como
ya he comentado, la ambientación rural me ha convencido, no así la localización
en otros lugares, no he sido capaz de trasportarme a ellos, ni a evocarlos. Hay
cosas que me han chocado, preguntas que me han quedado en el aire y que,
quizás, con tan solo una pequeña aclaración se habría conseguido aclararlas.
La
novela está centrada en diferentes momentos de la vida de Noelia y Juan a los
largo de treinta años. Algo complicado de resumir en trescientas páginas y, por
supuesto, no asistimos a todos ellos.
El
antes y el durante, ocupan gran parte de la historia, esa adoración y
camaradería juvenil que va creciendo día a día ocupan gran parte de la novela,
para culminar en una escena en concreto, a partir de la cual, todo el castillo
de naipes de desmorona. Y llegan los problemas, ese tiempo convulso del que
habla la sinopsis, los malentendidos, los desasosiegos y la realidad para
culminar todo en un final que, en mi opinión resulta demasiado precipitado.
Una
relación que se va complicando con el paso de las páginas. como lector tienes
muy claro que ha de pasar para que todo termine como ha de terminar, pero
esperas que la autora lo haga de forma más paulatina, pero, en apenas treinta
páginas. todo lo anudado se deslía.
Mi
tierra lleva tu nombre es una lectura que remueve sentimientos. Es algo que no
creo que resulte fácil.
La
lectura ha sido una sorpresa para mí, una novela llena de sentimientos, quizás
tiende a buscar esa escena que te encoja el corazón, con algunos detalles que
resultan demasiado propicios para la consecución del propósito, siguiendo el
claro esquema para conseguir, después de muchas y diferentes adversidades, ese
final que todas deseamos. Una lectura muy emotiva.
He
de decir que, tras leer las anotaciones de Tessa al final de la novela, ha sido
toda una sorpresa advertir que algunas de esas cosas que menos me han
convencido han resultado ser las ciertas.
Pepa







