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3 de abril de 2020

Matrimonio de apariencia de Ruth M. Lerga


Sinopsis:
Continúa la apasionante serie «Los Knightley» ambientada en la regencia inglesa, de mano de Ruth M. Lerga.
La historia de un matrimonio de conveniencia, que tras diez años de convivencia, dos hijos y una relación nula, ella decide recuperar la alegría y la emoción... con su marido o sin él.
El conde es un hombre frío, serio y formal que ve cómo su ordenada vida se desmorona y su callada y obediente mujercita le pone en un brete.
Después de diez años de matrimonio, Helena quiere más. Sabe que es una mujer afortunada, que tiene un esposo que la respeta y la cuida, pero ahora que ha conocido a su cuñada Jimena de Alba, entiende que la vida, y el amor, tienen mucho más que ofrecer que una unión de conveniencia.
Se casó enamorada de Marcus pero desistió pronto de amar a un caballero frío y distante que no correspondía a sus sentimientos. ¿Debería luchar ahora por recuperar al hombre que sigue despertando sus anhelos, o rendirse y buscar la felicidad en otro lugar?
La vida ordenada de Marcus Kngihtley, duque de Neville, se tambalea después de diez años de matrimonio. Y cuando su esposa le sorprende con una proposición única llegan los celos, un deseo arrollador que jamás había sentido y el temor a que todo se derrumbe si descubre su secreto...
¿Puede un matrimonio de conveniencia despertar diez años después con la fuerza de la primera vez? La duquesa de Neville ha decidido darle una oportunidad al amor# con o sin su marido. Pero el duque no está dispuesto a permitir que su esposa descubra fuera de su cama lo que él estaría encantado de mostrarle.



Opinión personal:

Sigo con esta serie, con la historia de Marcus y Helena, pareja que me restó mucho protagonismo a la entrega anterior y de la que tenía muchas ganas de leer su propia novela.

Quizás puede ser una muestra de la problemática que pueda plantear la idea preconcebida que una misma puede hacer de una historia que no ha leído. Porque, aunque no tengo muy claro la historia que me esperaba, no es exactamente esta. No obstante, no me ha disgustado y, en su conjunto, es una lectura entretenida, pero tampoco me ha encantado como esperaba.

La novela tiene un punto partida que, aunque no resulte del todo novedoso ya que hay bastantes novelas que nos cuentan este tipo de matrimonios de conveniencia, sí que resulta original en cuanto está planteado desde el punto de vista que suponen diez años de matrimonio pausado, tranquilo, respetuoso, pero más basado en una relación de respeto y falta de relación, por decirlo de una forma suave. Lo usual es que el matrimonio viva separado o algún hecho concreto haya provocado un distanciamiento casi imperdonable y, por otro mismo hecho en concreto, se ven obligados a volver a convivir. Aquí, la convivencia no se ha roto y, justo eso, es lo que más me llamaba la atención.

Ese, digamos, click que provoca el cambio lo provocan la felicidad de la pareja secundaria.

Helena es una joven disciplinada, con una existencia aburrida y sin sobresaltos, que ha cumplido con sus obligaciones maritales al otorgar al heredero del ducado y al hijo de repuesto. Sé que suena muy frío, pero es que su vida es así, fría, sosa y desaborida. Más que disfrutar y ser feliz, sus días transcurren sin grandes sobresaltos.

En su matrimonio no hay rencor, pero tampoco he visto amor. No sé, es lo que más me ha costado creerme, que después de tantos años de ser ninguneada y tratada con el mismo respeto que a una doncella, se muestre enamorada de su marido. Por lo que la propia novela nos cuenta, tampoco estamos ante una joven que se casara enamorada. Y eso es lo que más he echado en falta. Es como si Helena se hubiera propuesto ser feliz y le diera igual la persona con quien serlo y ya le va bien el que tiene al lado que, además, es guapo, rico y es su marido.

Marcus es un duque estirado. Educado, correcto, no estamos ante un libertino, pero sí que ve en a su mujer como la madre de sus hijos, pero a la que no conoce tras diez años de matrimonio.  En el fondo, ninguno de los dos se conoce.

Estamos ante un punto de partida de lo más interesante, como he dicho. Mi problema radica en el enfoque del cambio, para mi gusto, demasiado respaldado por la parte física.

No quiero que penséis que la novela no me ha gustado, hay muchas cosas con las que he disfrutado, por ejemplo, del esfuerzo de la propia Helena en cambiar, de la forma en la que se arriesga y gana contra ella misma rompiendo algunas de esas normas con las que ha sido educada y que tan afianzadas tiene. El cambio nunca es fácil. Me ha gustado también esa conquista por parte de Marcus. Aunque estemos ante un matrimonio, su historia evoluciona poco a poco y son pequeños pasos que van dando.

Mis problemas han sido, por un lado, lo que los provoca; y, por otro, la sensación que me ha dejado, que más que ser objeto de la mutua admiración de conocer a la persona con la que llevas tanto tiempo compartiendo desayunos, comidas y cenas, es que de pronto te des cuenta de lo guapo o hermosa que es y, más que los propios deseos sean las pocas ganas de compartirla o el miedo a poder perderla.

Dejando de lado la evolución de Helena, que es lo que más me ha gustado, el personaje de Marcus me ha resultado algo anodino y el peso y espacio que ocupa la pareja secundaria, demasiado para la poca extensión de la novela.

Esperaba un mayor crecimiento de los personajes, quizás, un cambio más profundo, una novela más centrada en ellos y menos en los juegos del deseo.
Por eso digo creo que es más una cuestión personal de la idea que tenía o de lo que esperaba de esta lectura que de la propia novela en sí.  

«Matrimonio de apariencia» es una novela correcta que tiene un argumento que no encontramos de forma habitual en las románticas históricas, pese a que sería lo usual de la época, eso es algo que ya la diferencia y ya sabéis que a mí atrae muchísimo cualquier novela que se salga de lo habitual.


Datos de interés: Ficha de la novela - Ficha de la autora - Web de la autora

Pepa 

5 de octubre de 2019

Matrimonio en guerra de Ruth M. Lerga


Sinopsis:
Un matrimonio experto en intrigas políticas pero que sabe muy poco del amor.
Un esposo dubitativo, una esposa desconfiada y un destino empeñado en unirlos.
Vuelve Ruth M. Lerga con una apasionante historia ambientada entre el Londres de la Regencia y el Madrid de Fernando VII en esta primera entrega de la serie «Los Knightley».
Jimena de Alba colabora con los espías ingleses para intentar liberar a España de la invasión napoleónica. Una noche, tras una misión que no sale como esperaba, acaba casada con un desconocido para salvar sus vidas. Su esposo es un apuesto caballero que despierta en ella sentimientos casi olvidados, pero su matrimonio tiene pocas posibilidades, pues hace años que ella no confía en nadie.
Lord Raphael Knightley acude a Madrid a interceptar documentación sobre la intervención militar en Cádiz y consigue en cambio una preciosa esposa española que le hace replantearse lo que realmente quiere. Pero el momento no podría ser peor: Europa está en guerra, debe regresar a Inglaterra y Jimena no parece interesada en él.

Opinión personal

Me atrae más una novela con un matrimonio malavenido que una caja a un gato y si, además, parte de la novela transcurre en España, ya tiene muchísimos números. Así que cuando Ruth M. Lerga publicó la primera entrega de su nueva serie, «Los Knightley», me puse muy contenta.

Ruth M. Lerga es una autora que me gusta, desde 2012, le sigo la pista y creo que he leído todo lo que ha publicado en histórica. Con un estilo cuidado y conocedora de la época en la que plasma sus historias me ha ofrecido alguna grata sorpresa y unas horas muy agradables de lectura. Quizás por eso esta novela me ha sorprendido.

«Matrimonio en guerra» ha sido una pequeña decepción. Es posible que las altas expectativas que había puesto en ella o que por la sinopsis me esperara una historia muy diferente, el caso, es que he encontrado justo algunos de los detalles que hacen que la historia no me convenza.

Llegados a este punto creo que es obligado decir que estas líneas son tan solo mi opinión y el mundo sería muy aburrido si a todas las lectoras nos gustara lo mismo. Ni todo lo que a mí me gusta os ha de gustar ni, por supuesto, lo que no me gusta, no os ha de gustar. Por eso, dejadme decir que lo mejor es leerlo y obtener una opinión propia. Pues muchas son las buenísimas opiniones que podéis encontrar sobre esta novela si navegáis un poco. 

Mi gran problema con el libro ha sido que creo que se queda a las puertas, que todo ocurre con gran precipitación y que le faltan páginas que desarrollen dichos puntos.

Jimena de Alba me ha gustado. Bajo mi punto de vista, es lo mejor de la novela, con una personalidad muy marcada que la autora consigue definir, no tan solo a través de sus recuerdos y su situación actual sino con ciertos detalles que te muestran el porqué de esos comportamientos que pueden tacharse como fuera de lugar en esa época, o al menos, tan criticados, o así lo entiendo yo. Una joven bella, pero rebelde, aunque su riqueza no permite que la sociedad la aparte de su mundo, sí que está marginada por su entorno y quien hace de sus travesuras una forma de despertar interés. 

Raphael Knightley me ha parecido un protagonista muy cliché. Demasiado. Un guapo hermano de duque que trabaja para el gobierno. No debería ser un problema, me gustan los chiclés, pero poco más me ha llamado la atención de él.

Su relación está basada en un instalove como pocos he visto. Lo siento, pero no puedo con ellos, no es la primera vez que lo comento desgraciadamente ahora están muy de moda puedo entender la pasión desbordada y arrolladora, pero no el punto de partida para la situación que aquí se nos describe. Todo ello unido a que el tiempo no consigue cambiar esos fuertes sentimientos que nacen no sé muy bien de qué.
Su relación carece de altibajos, todo transcurre sin mayor complicación, y eso que su situación es compleja o, al menos difícil. Pero Jimena, esa rebelde en la corte española, claudica sin más ante el carisma, que no he visto, de su marido.
Y Rafe se muestra conquistado, celoso y posesivo por una mujer, a la que tan solo ha visto en una ocasión.

No he visto química en la pareja, al contrario, me han parecido sosos y si algo tenían de atractivo por separado, en cuanto eso cambia, han perdido el poco interés que me provocaban.

Estructurado en tres partes, que encajan la trama en tres épocas, dando un pequeño salto en el tiempo con cada una de ellas, la que más me ha gustado es la primera, pese a ese instalove, después pensaba que me iba a encontrar una relación que crecería con el conocimiento mutuo, quizás alguna pelea pero después de terminarlo, creo que el título me ha llevado a confusión y solo responde al entorno en el que se ha creado dicho matrimonio, más que un reflejo de su relación. Quizás de ahí mi decepción.

La descripción que hace de la sociedad de la corte española. La hipocresía reinante, las traiciones y las manipulaciones, así como la descripción de la opulencia desmedida del entorno del regente inglés; son muy correctas. La autora conoce la época y lo refleja. Pero la trama del espionaje es floja. La importancia que puedan tener un par de conflictos desarrollados en apenas unos capítulos me ha sabido a muy poco.

«Matrimonio en guerra» no ha sido lo que esperaba. Es una novela correcta, amena, pero muy alejada de las que más me han gustado de la autora. Una trama muy leída, simple, con unos personajes que son demasiado clichés, en los que la autora profundiza poco y con una historia que no he conseguido creerme.

Sé que esta es una opinión impopular y si os apetece una novela histórica bien escrita, no es una mala opción. Es posible que yo esté saturada ya de estas historias. Mea culpa si busco algo novedoso que mantenga realmente mi interés. Los tópicos son geniales, pero tienen que tener esa chispa que atrape al lector y, para mi pesar, esta novela no ha tenido la que me atrape a mí.

Lo mejor, esos secundarios que protagonizan la siguiente entrega. Su relación me ha intrigado, y le ha robado mucho protagonismo a Jimena y Rafe. Un duque estirado y una dama apocada que va a decidir cambiar su situación. Desde luego, me he quedado con muchísimas ganas de leer la segunda entrega, tiene una pinta estupenda

Datos de interés: Ficha de la novela - Ficha de la autora - Web de la autora 

Pepa 

4 de diciembre de 2015

Una última temporada de Ruth M. Lerga

Sinopsis:
May, hija de los marqueses de Woodward, y Alexander Saint-Jones, marqués de Wilerbrough, se conocen desde niños y siempre han tenido una relación apasionada llena de reyertas acaloradas cargadas de complicidad sobre cualquier cosa por la que mereciera la pena discutir. Pero el grand tour de él y una gira literaria de ella, convertida en reconocida escritora, hace que se mantengan separados durante seis años, y solo la correspondencia, repleta de burlas sobre matrimonios, los mantiene unidos.

Cuando para la temporada de 1850 al fin se encuentran, May debería ser ya considerada una solterona y Alexander habría de comenzar a pensar en casarse. Y sin embargo Alexander no parece proclive a hacer lo que de él se espera, buscar una debutante a la que tomar como esposa, ni la familia de May cree que su hija deba rendirse todavía.

Así que la primera temporada de Alexander va a coincidir con la última temporada de May. Y la relación llena de divertidas y afiladas riñas no se ha rebajado en absoluto. Al contrario: ha tomado un cariz sorprendente y la pasión que siempre ha habido entre ellos parece desbordarse y querer envolverlos.

Una emocionante novela en la que su autora, Ruth M. Lerga, nos deleita con la arrebatadora historia de amor entre dos de los vástagos de Julian y April (Cuando el amor despierta) y James y Judith (Cuando la pasión espera).


Opinión personal

Justo cuando acabé de leer el último libro de la trilogía de Los mosqueteros, «Cuando la pasión espera» me enteré de que Ruth M. Lerga publicaba con B de Books esta novela (solo disponible en formato electrónico) en la que nos cuenta la historia de May y Alex hijos de dos de estas parejas.

En el prólogo con el que arranca la novela, con los protagonistas de niños, ya se perfilan de una forma concisa los caracteres de estos dos personajes, tan distintos entre sí pero, al mismo tiempo, que comparten un alto grado de cabezonería. Vemos la relación que ya desde niños se ha cerrado de una forma muy estrecha y que perdurará a lo largo de su juventud, y a través de unas breves epístolas seguirán en contacto a pesar de que la vida los separará para que ambos puedan cumplir con las costumbres de la época.

May − doña “Tuya para tu fastidio”así firma ella sus cartas− es una joven de lo más inusual. Con veintiséis años sigue soltera, ya desde niña siempre ha querido ser escritora, llevar una vida independiente y, por supuesto, no casarse.
Es una mujer compleja, parece una mujer muy segura pero está llena de inseguridades que no dejan de pasarle factura. Eso unido a un error de criterio que cometió en el pasado, son dos cosas que no la dejan avanzar y, sobre todo del último, siente que debe pagar las consecuencias. 
Es una mujer decidida y fuerte, con las ideas claras de lo que quiere, que para su suerte, cuenta con el beneplácito de sus padres, quienes por ahora le han dado mucha libertad. Aunque en mi opinión, su principal problema es que lo que cree que quiere no es lo que quiere en realidad y su continua testarudez parece más una forma de convencerse a sí misma que una constatación de sus deseos.
Como algo bastante inusual, sus padres le han permitido realizar su propia Grand tour por tierras americanas y ahora, vuelve al hogar, a lidiar con su última temporada y alcanzar su sueño de no casarse y convertirse en una mujer capaz de valerse por sí misma sin tener que rendir cuentas a nadie.

Alex – don “nunca tuyo para tus lamentos“, frase con la que cierra su correspondencia con May es un protagonista al que le coges cariño incluso antes de terminar de conocerlo. En seguida eres consciente de que te va a encantar. Es un hombre de honor pero, ante todo, es un hombre enamorado que respeta a la mujer que ama por encima de sus propios deseos. Representa lo que uno es capaz de sacrificar por ver feliz al otro, pese al riesgo de perderlo.
Al mismo tiempo, es un hombre responsable pero con una ironía que me ha gustado mucho, siempre tiene la respuesta perfecta y, desde luego, la novela está plagada con muchas de sus frases que relees con un suspiro.

Solo hay dos peros que le puedo poner a la novela. El primero se centra en el viaje de May, la propia autora aclara al final de la novela que está perfectamente dentro de las posibilidades, pero a mí ha costado creer en tal permisividad por parte de sus padres.
El otro pero que le pongo es el tiempo. Sobre todo en cuanto a los afectos de Alex se refieren. Es algo que siempre me cuesta creer, y más cuando dos personas se separar a esas edades, en las que todavía se puede cambiar tanto. Pero todo me hubiera resultado mucho más convincente si el tiempo a partir de que May toca tierra hasta la conclusión de la novela se hubiera alargado un poco más. 
Matizo que son razones muy personales, y dejando de lado esos dos detalles, es una novela con la que he disfrutado mucho. 

La relación entre ellos es chispeante. Tienen complicidad, se conocen, se entiende, se respetan y no intentan cambiarse.
Me han gustado sus pequeñas disputas, sus cartas, sus bailes, esa tensión que no cesa durante toda la novela y la pasión que se respira entre ellos. La paciencia que Alex demuestra en todo momento, y más con lo testaruda que es May en su postura, pero sin perder la constancia para ver culminar con éxito el plan que tiene totalmente calculado.
Como secundarios, la novela cuenta con las parejas anteriores, que protagonizarán alguna que otra escena divertida.

Ruth M. Lerga se ha convertido en una autora que no falta en mi biblioteca, me gusta que no abandone ese toque de humor que hace que vayas pasando páginas con una sonrisa, diálogos chispeantes, peleas dialécticas y una actitud de Alex, que te enamora al mismo tiempo que va conquistando el corazón de May.
Sus novelas se caracterizan siempre por estar protagonizadas por mujeres fuertes que no quieren perder su independencia.

Es una novela de personajes, por un lado la firmeza de Alex que tienta, seduce y conquista y, por otro lado May, que verá como sus ideas, tan claras en un principio, irán desmoronándose ante los avances del hombre que la conoce mejor que sí misma. 

Me ha parecido un broche final a esta serie. Y lástima que ya ha dejado claro que no seguirá con los personajes, porque hay un secundario que hace una breve aparición cuya historia podría resultar, cuanto menos, interesante.

Datos de interés: Ficha del libro: - Ficha de la autora:

Pepa 

10 de noviembre de 2015

Cuando la pasión espera de Ruth M. Lerga


Sinopsis:
Judith siempre estuvo enamorada de James, pese a lo cual se casó con otro hombre. Seis años más tarde, regresa a casa convertida en viuda. La insistencia de su padre la anima a ir a Londres para hacerse ver de nuevo en los salones de baile y las veladas en Vauxhall, aunque ella no quiere ni oír hablar de volver a contraer matrimonio. James no puede creer que la belleza a la que encuentra en casa de su madre una tarde sea la hermana menor de su mejor amigo, aquella muchacha a la que nunca prestaba atención. Pero lo es, y sin duda está interesada en él. Cuando James le propone tener una discreta relación, Judith acepta. ¿Por qué no? Es todo lo que él no necesita: con veintiséis años, ella ya no está en edad de casarse –para esos tiempos, claro— y él es un duque que requiere herederos. Judith accede prometiéndose que vivirá el presente y cuando todo termine solo se quedará con los mejores recuerdos. Sin embargo, lo que para James no es más que un romance por demás inconveniente a espaldas de su mejor amigo, se va complicando día a día, conforme conoce a la mujer en que Judith se ha convertido.

Opinión personal:

Ruth M. Lerga sabe que uno de los secretos de toda autora es saberse ganar al lector en apenas los primeros capítulos. Con «Cuando la pasión espera» lo ha conseguido conmigo.
No voy a negar que se trata de una escena complicada pero ya desde las primeras líneas nos pone en antecedentes del carácter de esta jovencita, que viendo la imposibilidad de decidir en su futuro no quiere dejar pasar la oportunidad de acariciar un sueño. Y su sueño tiene nombre: James.

Cuando Judith vuelve a Londres, lo hace con una apariencia y una personalidad distinta a la de la jovencita inocente que se marchó. Su estancia en Boston - quizás aquí está mi única pega, que no me han quedado muy claro ni los motivos por los que la hija de un conde bien situado acaba en esta ciudad ni toda la actitud de la figura paterna - la ha marcado y, no tan solo su físico, sino que ahora se ha vuelto una mujer resuelta, práctica, de carácter independiente y lo dejaremos en tenaz. Es una mujer inteligente que ha tenido la oportunidad de desarrollar unas cualidades en un mundo que a las mujeres en Londres se les tiene muy vetado, el de los negocios. Pero sobre todo, es una mujer marcada por la incapacidad de cumplir con el que desde jovencita le han inculcado como deber de toda esposa, uniendo los propios deseos propios de toda fémina. Creo que todas os podréis imaginar de qué estoy hablando y por eso no lo voy a decir.
Es un matiz importante, porque es su punto débil. Y toda la fortaleza que tiene para asumir una vida que no le ha dado grandes gratificaciones, toda la fuerza con la que se enfrenta a lo largo de toda la novela para sacrificar su felicidad por el ser amado,  choca fuertemente con la inseguridad que este hecho le provoca.

James. Dejadme que suspire otra vez. James. ¿Os he dicho alguna vez que mi debilidad son estos duques snobs y un pelín estirados? Seguro que sí, pero lo repito. Pero es que una es incapaz de no desvivirse por este tipo de protagonista. Estamos ante un hombre responsable pero consciente de la situación privilegiada en la que se encuentra. Es duque y esto marca una diferencia. Hombre seguro de sí mismo,  encantador cuando quiere pero capaz de descargar toda su firmeza en una sola mirada.
En mi opinión, Ruth M. Lerga ha conseguido un personaje muy completo. Es fuerte y tierno a la vez, seguro de sí mismo pero en algunos momentos también se encontrará perdido. Valiente a la hora de enfrentarse a sus sentimientos y con la picardía necesaria para conseguir con una mirado o con una sonrisa aquello que quiere. Manipulador en algunas escenas pero vencido en otras. Soberbio en la mayoría, pero dejando de lado su orgullo cuando la ocasión lo requiere. No quiero hablar más sobre él, prefiero que lo descubráis.

Su historia es corriente, es una novela de personajes, no hallaréis grandes aventuras. La trama gira en torno a la relación que esta pareja de caracteres fuertes emprenden. Abundarán sus disputas dialécticas. Una lucha continua por defender cada uno lo que quiere. Una historia en la que sufren y una novela en la que sus sentimientos aparecen en cada página.
Son historias que me gustan y como he dicho antes con las que realmente disfruto. Hay frases que te llegan al corazón. Pero lo que es más destacable es que ha sido capaz de provocarme sentimientos.

En algunas ocasiones das con esa novela que reúne los ingredientes que forman tu novela -casi - perfecta,  la novela que te gusta leer. Puedo decir que ha sido el caso de «Cuando la pasión espera». Así que no he sido imparcial. Me ha gustado. Me ha gustado mucho. Tiene sus peros, pocas o casi ninguna vez comentaré que una novela es redonda, pero aún así, es una de esas historias que entran a formar parte de mi lista de futuras re-lecturas. Porque la he disfrutado como una niña pequeña. He sufrido con cada lágrima de los protagonistas, me he cabreado con cada testarudez de Judith, aún entendiendo sus motivos, pero no compartiendo su actitud. Me he emocionado cada vez que James, impotente, abandonada la habitación y me he divertido, mucho, con las peleas… de ambos y de todos.

Narrada con un estilo muy cuidado, llena de diálogos chispeantes que le dan un buen ritmo y con una buena documentación, es una novela que, sin dudarlo, recomiendo a todas las lectoras que disfrutan de una historia en la que todavía lo importante es la relación entre dos personas y cómo de un fuerte deseo, día a día y sin apenas darse cuenta, nace un sentimiento por ambos incontrolable. Para leer este tipo de historias es por lo que soy lectora de novela romántica.

Forma parte de una trilogía, pero cronológicamente transcurre antes que la primera publicación de la autora, así que las que no veo ningún problema en empezar con este si no habéis leído nada de Ruth. Eso sí, tened a mano las otras dos historias porque creo que os dejará con muchas ganas de conocer, al menos, la historia de Richard y Nicole. 


Datos de interés: Ficha del libro: Ficha de la autora:


 Gracias a Ediciones B por el envío del ejemplar    

Pepa