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19 de marzo de 2021

Una pasión escrita de María Montesinos


 Sinopsis:

Una mujer poco convencional

Cuando la joven Victoria regresa a Madrid después de unos años en Viena, se enfrenta a la encorsetada vida social de las mujeres de la alta burguesía española. La época en que frecuentaba los salones literarios vieneses y cultivaba su afición por la escritura parece haberse quedado atrás, pero ella no está dispuesta a resignarse.

Una pasión por la que alzar la voz

Mientras tanto, en la zona más popular de la capital, Diego trabaja en la imprenta familiar al tiempo que lucha por abrirse un hueco como reportero. Son años efervescentes para el periodismo, en los que los artículos de El Imparcial, El Liberal y La Correspondencia son comentados por todos los madrileños. Será precisamente en uno de estos diarios donde los destinos de Victoria y Diego se crucen por primera vez.

Un homenaje a las primeras periodistas

Tras el éxito de Un destino propio, María Montesinos continúa en Una pasión escrita su trilogía sobre las primeras mujeres que, en los albores del siglo XX, se atrevieron a luchar para poder ejercer su profesión. Inspirada en las historias reales de tantas periodistas obligadas a ocultarse bajo un pseudónimo masculino para conseguir publicar, esta novela recrea una época histórica fascinante y nos invita a vivir una emocionante historia de amor.

Opinión personal

Calificación:

Conocí a Maria Montesinos con «El Indiano», novela autopublicada que, después —y para mi alegría, pensé en un primero momento que era novela nueva, pero no, solo hubo cambio de título por «Un destino propio» y no sé si revisión— se convirtió en la primera novela de esta trilogía publicado por Ediciones B (un sello al que era asidua y que hasta hace poco siempre había publicado novela romántica) «Un destino propio». Os dejo el link por si tenéis curiosidad de lo que me pareció, me gustó mucho, mi primer contacto con la autora.

Explico todo esto porque «Una pasión escrita» ha sido una gran decepción. Pero lo ha sido para mí, amante del género romántico y de las cosas claras. Por supuesto, es una opinión personal y mi percepción de la novela NO tiene por qué coincidir con la de otra lectora con gustos más diversos que los míos.

No pretendo ser entendida y aquí lo que dejo es una sensación totalmente personal de una lectora como tantas otras, sin conocimientos técnicos, y ni pretendo sentar cátedra ni crear controversia.

Seguramente las grandes expectativas que había puesto en esta novela, las ganas que tenía de leerla y la puñalada trapera que supone un final totalmente sorprendente, no han ayudado.

Es una novela que habla de los inicios del periodismo. Y, en mi opinión, ese es el eje principal. Es una lectura que se me ha hecho muy cuesta arriba, la verdad. Tiene un comienzo un tanto difuso para el lector, más de cien páginas en los que encontramos una sucesión de información en forma de personajes —muchos de ellos reales— nombres de publicaciones, periódicos, reuniones o acontecimientos que cuesta barajar y relacionar y que vas leyendo sin tener muy claro cuál va a ser el argumento, porque de lo que te cuenta la sinopsis, poco encuentras.

Me gusta el estilo de la autora, pero aquí creo que peca mucho de exceso de información, como si tuviera la necesidad de plasmar todo lo que ha ido recopilando; pero de una forma que ralentiza la lectura y, a mí, llegado un punto ya me daba igual si estaba hablando de «El imparcial» o «El liberal» ni tan siquiera tenía claro si estaba leyendo narrativa, histórica o qué. Sí, ya se que no es bueno etiquetar, pero si me venden algo que no es, creo que tengo derecho a pataleta. Y si estoy ante una novela que solo plasmará hechos y datos, prefiero saberlo de antemano.

María Montesinos tiene un estilo que me gusta y es muy correcto. Pero me ha saturado. 

El tema de la mujer está presente, y aparecen muchas de las primeras que publicaron, que rompieron moldes y que, por supuesto, también tuvieron que publicar bajo seudónimo. Aun así, me ha quedado la sensación de que la historia de Diego era la que marcaba el ritmo y, las féminas eran tan solo un grupo más, muy estimulante, de personajes secundarios. 

Otras cuestiones tienen también su espacio, no tan solo publicaciones nacionales, competencia periodística, el mundo y negocios de la imprenta y, un paso más, el tema de la corrupción que ya sabemos que no es nada novedoso. Todos contenidos que resultan interesantes.

Dividida en tres partes que recogen las vivencias en tres momentos de la vida de Diego y Victoria, no es hasta la segunda parte que la novela empieza a coger algo de ritmo, sin excederse. En el segundo período, la autora hace un buen reflejo de la sociedad, dos mundos que convergen en Diego (que representaría la clase obrera) y Victoria, de la clase alta y en los pocos momentos que sus vidas se entrecruzan a lo largo de unos cinco años.

Seguramente hubiera disfrutado mucho más sin esa primera mitad del libro, porque, ¿es necesario detallar tanto para poner en antecedentes al lector? Como gusto personal, prefiero cuando toda esa información y, tal como la propia autora hace después, se entremezcla entre los movimientos de los personajes.

Podría hablar de Victoria y Diego, pero apenas son dos personajes más entre el gran elenco que conforma la novela. Muchos son importantes, unos por ser reales y dar veracidad y credibilidad a las palabras de la autora; otros, porque María Montesinos consigue que les cojas cariño o manía. En eso creo que la autora está bastante acertada.

En Victoria encontramos, además, una joven moderna, con la ingenuidad de su edad y que irá creciendo tanto como persona como mujer de la mano su tía. Uno de los personajes que más me ha gustado de la novela.

Diego lucha por sus ideales y persigue su sueño y será los ojos a través de los que la autora va plasmando esa época del Madrid de finales del siglo XIX.

El trabajo de investigación es indudable, como también el estilo periodístico de la autora.

A grandes rasgos, en la sinopsis encontramos la trama de la novela, porque, tampoco es que pase mucho más. Todo ello en un margen de tiempo que transcurre entre 1879 y 1884.

Cuando se hace referencia a «una emocionante historia de amor», no termino de entender a qué se refiere. Durante la segunda mitad de la novela es cuando ellos más interrelacionan, sobre todo, en eventos puntuales, conversaciones en las que rápidamente aflorarán sentimientos fuertes. Él atraído por la inteligencia y el ingenio de una mujer que sabe fuera de su alcance y ella atraída por un guapetón mozo que le intriga y le interesa a partes iguales. Pero es un poco exagerado cuando los protagonistas comparten tan pocas escenas o, si esa historia será la que leeremos en un tercer volumen. 

Por ello, he echado de menos muchos más momentos que sustenten, lo que ha de suponer unos sentimientos lo suficientemente fuertes como para propiciar ciertas decisiones. No tan solo son breves los momentos que comparten, sino que acontecen a lo largo de un período de tiempo extenso, por lo que cuesta creer cómo se forjan de forma tan fuerte. Pero esto no ha sido el gran problema.

Pero después viene ese final Y ¿Qué decir sobre él?

No soy dada a las bilogías, no me gustan y no suelo comprarlas. No estoy de acuerdo con esas eternas historias que se podrían simplificar mucho más y no dar lugar a cientos de páginas en las que se entra y se sale, se vuelve a entrar y ser vuelve a salir. Por eso no las compro más que en contadas ocasiones. Y, diré más, cada cual escribe lo que gusta, pero cuando la propia autora plasma en una nota final que ese no será el final e informa que la historia continuará, me he sentido, con todos mis respetos, como si me hubieran tomado el pelo. 

Lo siento, este es mi espacio y tengo la necesidad de contarlo. Así que aquí viene un GRAN SPOILER: Victoria y Diego no terminan juntos y, entiendo que será en la tercera novela que sus caminos se volverán a juntar y acabarán o no.

Muchas estaréis acostumbradas a estos finales, pero a mí cuando no se comentan me da una rabia tremenda. Creo que no es jugar limpio.

En resumen, «Una pasión escrita» no ha sido la novela que me esperaba, me esperaba mucho más protagonismo de las mujeres que aparecen, me esperaba un romance con mucho más peso y, sobre todo, un final cerrado. Al menos, es lo que me imaginaba al leer esa sinopsis. 

El punto fuerte es, sin duda, un buen reflejo social y un entramado político interesante, todo ello en un estupendo entorno y una abrumadora buena documentación, pero, para mí, la acción llega demasiado tarde ya que tiene un ritmo ralentizado por tanta información y falta de clímax.

Siempre me gusta encontrar romance en mis lecturas, no obstante, el que no sea una novela romántica no hubiera sido, en absoluto, un problema si la estructura hubiera estado más equilibrada y todos los acontecimientos que se plasman hubieran estado narrados de otra forma.

Por supuesto, esto es una opinión totalmente personal y es muy posible que muchos otros lector@s disfruten de su lectura. El mundo sería muy aburrido si a todos nos gustaran las mismas novelas.

Datos de interés: -Ficha de la novela - Ficha de la autora - Web de la autora

Pepa











8 de junio de 2018

El indiano de Maria Montesinos


Sinopsis:
Héctor Balboa, un indiano enriquecido en Cuba, regresa al cabo de los años a España con la intención de reconciliarse con su pasado e introducirse en los influyentes círculos económicos e industriales de la sociedad de 1883. Llega rebosante de planes de progreso y con la esperanza de hacerse un sitio respetable en su tierra natal, Santander. Sin embargo, pronto se dará cuenta de que para formar parte de esa sociedad deberá aceptar sus rígidas reglas y acordar un matrimonio ventajoso con alguna joven casadera que le abra las puertas a los grandes negocios forjados entre los políticos, empresarios y aristócratas que se dan cita cada verano en Comillas.
Balboa no dudará en sacrificar el amor a sus propias ambiciones personales hasta que se cruza en su camino la obstinada Micaela Moreau, una joven solterona de Madrid, empeñada en cambiar el destino de las niñas sin educación y al mismo tiempo, defender su libertad e independencia frente a los designios marcados por su familia.

Una historia de amor que cambiará el rumbo de dos corazones decididos a perseguir sus propios destinos, sin doblegarse ante las convenciones del momento.

Opinión personal:

Sabéis de mi gusto por las novelas que se ambientan en España. Siempre lo recalco, con la historia tan rica que tenemos, echo en falta más autoras que se decidan a enmarcar aquí sus novelas. Eso me atrae y ya le da puntos a la novela. Y, para no inducir a equívocos por algunos de mis comentarios, aclaro que he disfrutado mucho de esta lectura.

Pero matizo. Como siempre digo, soy amante y lectora novela romántica. He aquí un ejemplo de una novela que puede encontrarse perfectamente dentro de este género pero, al igual que otras autoras que últimamente me están haciendo disfrutar de sus historias, creo que la ambientación y el entorno que enmarca la historia es casi más importante que el romance en sí.  Eso, a veces, me hace desesperar, lo admito.
Es una novela muy rica en personajes, muchos. Algunos, para mí, tan solo ayudan a formar el entorno social y al retrato de esa sociedad tan importante en la época, pero no tienen peso real en la trama. Unos me han sobrado, al igual que algunos datos que respaldan la gran documentación que hay detrás de sus páginas pero que más que agilizar la lectura la ralentizan en algunas ocasiones. Soy consciente de que es muy difícil el justo equilibro y que, también, es algo que cada lector juzgará dentro de sus propios gustos.
Me gusta mucho el mensaje que transmite la novela, Micaela me ha parecido una muy buena protagonista, en verdad,  y creo que la autora ha conseguido un buen equilibrio entre sus propias ambiciones y lo que está, o no, dispuesta a sacrificar. Porque creo que aunque la novela lleva por título al personaje masculino, para mí, es ella la que lleva las riendas de la historia.

Los protagonistas luchan entre sí para ganar el premio a la fuerza y perseverancia, aunque creo que al final, Héctor, es que se alza con el premio, tanto que casi está a punto de perder lo que realmente quiere. Es un joven humilde, uno de los muchos que emigró a tierras en busca de mejorar su condición económica, dejando atrás familia y todo lo conocido, pero uno de los pocos que tuvo éxito en sus aventuras y regresó, aunque últimamente no sea la única novela que me haya leído con un personaje similar como protagonista.
Héctor me ha gustado, me ha gustado mucho, es un joven decidido, valiente y, en ocasiones, orgulloso. Pero cuyo carácter controlado y planificador, a veces frío,  me gusta como característica. Representa la victoria del esfuerzo personal.

Micaela, en mi opinión, es el gran personaje. Es mujer independiente atrapada en una sociedad que no le deja volar. Abraza esas ideas «alarmantes» de igualdad en educación y la libertad de decidir en su futuro y no entregar su persona a un hombre que, bajo el título de esposo, podrá tomar las riendas de su vida, coaccionar sus ideas y tomar por ella sus decisiones.
Eso, por convicciones  y voluntad propia, la han convertido en una solterona que poco me gusta esa palabra y, también, en una mujer adelantada esa me gusta más y por las cuales, actualmente, las mujeres tenemos unas mejores condiciones.

A grandes trazos, se hablan de muchos temas en la novela, el retraso que todavía aún arrastramos en muchos sectores y materias, el poder y la influencia de las familias dominantes dentro de la política y cómo ellos, y sus intereses, son, a veces, los que gobiernan un país. Sus abusos, sus hipocresías y la gran diferencia social que marca la educación y la cuna en la que naces.

La relación entre Micaela y Héctor ofrece pocas sorpresas. Aún así, hay ciertas escenas que son simpáticas, sobre todo cuando me imaginaba la cara de sorpresa de Héctor ante las salidas sinceras y sin doble sentido de Micaela y, ese sentirse tan atraído sin ser consciente de ello. Y esa sensatez por parte de ella a admitir sus circunstancias y esa templanza y coherencia, fiel a sí misma.

«El indiano» ha sido una muy grata sorpresa. Me ha gustado mucho.  Muy bien escrita, muy bien ambientada, en la que abunda documentación. Como digo muchas veces, un ejemplo de que una trama compleja no es necesaria para enganchar. Me ha durado bastante poco para lo extensa que es.
Es una novela que sin tener grandes giros ha sabido atraparme, no voy a decir que no sea muy predecible, sabes bien los giros que tiene que tener la historia para que confluyan en el final esperado. Y, en general, se guardan pocas sorpresas. Pero he disfrutado del estilo de la autora.



Ficha del libro: Autopublicado - Ficha de la autora

Pepa