Sinopsis:
Una mujer poco convencional
Cuando la joven Victoria regresa a Madrid después de unos años en Viena, se enfrenta a la encorsetada vida social de las mujeres de la alta burguesía española. La época en que frecuentaba los salones literarios vieneses y cultivaba su afición por la escritura parece haberse quedado atrás, pero ella no está dispuesta a resignarse.
Una pasión por la que alzar la voz
Mientras tanto, en la zona más popular de la capital, Diego trabaja en la imprenta familiar al tiempo que lucha por abrirse un hueco como reportero. Son años efervescentes para el periodismo, en los que los artículos de El Imparcial, El Liberal y La Correspondencia son comentados por todos los madrileños. Será precisamente en uno de estos diarios donde los destinos de Victoria y Diego se crucen por primera vez.
Un homenaje a las primeras periodistas
Tras el éxito de Un destino propio, María Montesinos continúa en Una pasión escrita su trilogía sobre las primeras mujeres que, en los albores del siglo XX, se atrevieron a luchar para poder ejercer su profesión. Inspirada en las historias reales de tantas periodistas obligadas a ocultarse bajo un pseudónimo masculino para conseguir publicar, esta novela recrea una época histórica fascinante y nos invita a vivir una emocionante historia de amor.
Opinión personal
Conocí a Maria Montesinos
con «El Indiano», novela autopublicada que, después —y para mi alegría, pensé en
un primero momento que era novela nueva, pero no, solo hubo cambio de título por «Un destino propio» y no sé si revisión— se convirtió en la primera
novela de esta trilogía publicado por Ediciones B (un sello al que era asidua y
que hasta hace poco siempre había publicado novela romántica) «Un destino propio». Os dejo el link por si tenéis curiosidad de lo que me pareció, me gustó mucho, mi primer contacto con la autora.
Explico todo esto porque
«Una pasión escrita» ha sido una gran decepción. Pero lo ha sido para mí,
amante del género romántico y de las cosas claras. Por supuesto, es una opinión personal y mi percepción de la novela NO tiene por qué
coincidir con la de otra lectora con gustos más diversos que los míos.
No pretendo ser entendida y
aquí lo que dejo es una sensación totalmente personal de una lectora como
tantas otras, sin conocimientos técnicos, y ni pretendo sentar cátedra ni crear
controversia.
Seguramente las grandes
expectativas que había puesto en esta novela, las ganas que tenía de leerla y la
puñalada trapera que supone un final totalmente sorprendente, no han ayudado.
Es una novela que habla de
los inicios del periodismo. Y, en mi opinión, ese es el eje principal. Es una
lectura que se me ha hecho muy cuesta arriba, la verdad. Tiene un comienzo un
tanto difuso para el lector, más de cien páginas en los que encontramos una
sucesión de información en forma de personajes —muchos de ellos reales— nombres
de publicaciones, periódicos, reuniones o acontecimientos que cuesta barajar y
relacionar y que vas leyendo sin tener muy claro cuál va a ser el argumento, porque de lo que te cuenta la sinopsis, poco encuentras.
Me gusta el estilo de la
autora, pero aquí creo que peca mucho de exceso de información, como si tuviera
la necesidad de plasmar todo lo que ha ido recopilando; pero de una forma que
ralentiza la lectura y, a mí, llegado un punto ya me daba igual si estaba
hablando de «El imparcial» o «El liberal» ni tan siquiera tenía claro si estaba
leyendo narrativa, histórica o qué. Sí, ya se que no es bueno etiquetar, pero
si me venden algo que no es, creo que tengo derecho a pataleta. Y si estoy ante una novela que solo plasmará hechos y datos, prefiero saberlo de
antemano.
María Montesinos tiene un estilo que me gusta y es muy correcto. Pero me ha saturado.
El tema de la mujer está
presente, y aparecen muchas de las primeras que publicaron, que rompieron
moldes y que, por supuesto, también tuvieron que publicar bajo seudónimo. Aun
así, me ha quedado la sensación de que la historia de Diego era la que marcaba el ritmo y, las féminas eran tan solo un grupo más, muy estimulante, de personajes secundarios.
Otras cuestiones tienen también su espacio, no tan solo publicaciones nacionales, competencia periodística, el mundo y
negocios de la imprenta y, un paso más, el tema de la corrupción que ya sabemos
que no es nada novedoso. Todos contenidos que resultan interesantes.
Seguramente hubiera
disfrutado mucho más sin esa primera mitad del libro, porque, ¿es necesario
detallar tanto para poner en antecedentes al lector? Como gusto personal,
prefiero cuando toda esa información y, tal como la propia autora hace después,
se entremezcla entre los movimientos de los personajes.
Podría hablar de Victoria y
Diego, pero apenas son dos personajes más entre el gran elenco que conforma la
novela. Muchos son importantes, unos por ser reales y dar veracidad y
credibilidad a las palabras de la autora; otros, porque María Montesinos
consigue que les cojas cariño o manía. En eso creo que la autora está bastante
acertada.
En Victoria encontramos,
además, una joven moderna, con la ingenuidad de su edad y que irá creciendo
tanto como persona como mujer de la mano su tía. Uno de los personajes que más
me ha gustado de la novela.
Diego lucha por sus ideales
y persigue su sueño y será los ojos a través de los que la autora va plasmando
esa época del Madrid de finales del siglo XIX.
El trabajo de investigación
es indudable, como también el estilo periodístico de la autora.
A grandes rasgos, en la
sinopsis encontramos la trama de la novela, porque, tampoco es que pase mucho
más. Todo ello en un margen de tiempo que transcurre entre 1879 y 1884.
Cuando se hace referencia a «una emocionante historia de amor», no termino de entender a qué se refiere. Durante la segunda mitad de la novela es cuando ellos más interrelacionan, sobre todo, en eventos puntuales, conversaciones en las que rápidamente aflorarán sentimientos fuertes. Él atraído por la inteligencia y el ingenio de una mujer que sabe fuera de su alcance y ella atraída por un guapetón mozo que le intriga y le interesa a partes iguales. Pero es un poco exagerado cuando los protagonistas comparten tan pocas escenas o, si esa historia será la que leeremos en un tercer volumen.
Por ello, he echado de menos muchos más momentos que sustenten, lo que ha de suponer unos sentimientos lo suficientemente fuertes como para propiciar ciertas decisiones. No tan solo son breves los momentos que comparten, sino que acontecen a lo largo de un período de tiempo extenso, por lo que cuesta creer cómo se forjan de forma tan fuerte. Pero esto no ha sido el gran problema.
Pero después viene ese final
Y ¿Qué decir sobre él?
No soy dada a las bilogías,
no me gustan y no suelo comprarlas. No estoy de acuerdo con esas eternas
historias que se podrían simplificar mucho más y no dar lugar a cientos de
páginas en las que se entra y se sale, se vuelve a entrar y ser vuelve a salir.
Por eso no las compro más que en contadas ocasiones. Y, diré más, cada cual
escribe lo que gusta, pero cuando la propia autora plasma en una nota final
que ese no será el final e informa que la historia continuará, me he sentido, con todos mis respetos, como si me hubieran tomado el pelo.
Lo siento, este es mi
espacio y tengo la necesidad de contarlo. Así que aquí viene un GRAN SPOILER: Victoria y Diego no terminan juntos y, entiendo que será en la tercera novela
que sus caminos se volverán a juntar y acabarán o no.
Muchas estaréis
acostumbradas a estos finales, pero a mí cuando no se comentan me da una rabia tremenda.
Creo que no es jugar limpio.
En resumen, «Una pasión
escrita» no ha sido la novela que me esperaba, me esperaba mucho más
protagonismo de las mujeres que aparecen, me esperaba un romance con mucho más
peso y, sobre todo, un final cerrado. Al menos, es lo que me imaginaba al leer esa sinopsis.
El punto fuerte es, sin duda, un buen reflejo social y un
entramado político interesante, todo ello en un estupendo entorno y una abrumadora
buena documentación, pero, para mí, la acción llega demasiado tarde ya que tiene un
Siempre me gusta encontrar romance en mis lecturas, no obstante, el que no sea una novela
romántica no hubiera sido, en absoluto, un problema si la estructura hubiera
estado más equilibrada y todos los acontecimientos que se plasman hubieran
estado narrados de otra forma.
Por supuesto, esto es una
opinión totalmente personal y es muy posible que muchos otros lector@s
disfruten de su lectura. El mundo sería muy aburrido si a todos nos gustaran
las mismas novelas.
Datos de interés: -Ficha de la novela - Ficha de la autora - Web de la autora
Pepa




