Sinopsis:
Él prometió amarla para siempre.Pero para siempre está llegando a su fin. 1943, entre las ruinas de un Londres bombardeado, el piloto americano Dan Rosinski encuentra a Stella Thorne. Es el comienzo de un romance imposible pero imparable. Stella está casada y las probabilidades de que Dan salga vivo de todas sus misiones son de una entre cinco. Su correspondencia les ayuda a aferrarse a lo único en lo que pueden confiar: su amor. Setenta años después, Dan hace un último intento de encontrar a la mujer a la que nunca ha olvidado y envía una carta al hogar en el que compartieron una fugaz felicidad. Quien la recibe es Jess, una joven que llegó a Londres con sueños de triunfo y, abrumada por los problemas, ha encontrado en la casa abandonada un refugio en el que recuperarse. Las palabras de Dan la arrastran a un secreto que ha durado más de medio siglo y a la búsqueda de la misteriosa Stella. ¿Será el descubrimiento de un antiguo amor perdido el inicio de uno nuevo?
Opinión personal
Me
resulta complicado comentar esta novela. Vaya por delante que «Cartas a un amor
perdido» ha sido galardonada con dos premios, el primero a la mejor Novela
Histórica y, el segundo, el Premio a la Novela Romántica del Año de la
Asociación de Novelistas de Romántica del Reino Unido.
El
título deja poco a la imaginación. Estamos ante una novela a la que el lector
entre de lleno sabiendo que será una historia triste. No soy muy dada a este
tipo de novelas, que a mi parecer, más que románticas estaría dentro del
subgénero sentimental. Es algo muy personal y poco puedo decir en su contra,
más que aquí mandan los gustos personales de cada uno.
Es
una novela que ha tenido mucha acogida y me animé por ello a leerla. No voy a
decir ni que no me ha gustado ni que me arrepienta, pero sí que no es el tipo
de novelas que me gusta leer. Más por esa sensación agridulce que te queda al
final de la lectura. Pese a que nada pilla de nuevo, pese a ese título que
avisa, pese a ese comienzo que advierte. Como lectora de novela romántica gusto
de otro tipo de finales.
Si
eso os resulta indiferente y queréis leer una buena novela, creo que esta lo
es, pese a ciertos peros y ciertos detalles que considero que se quedan en el
aire o que no me han terminado de convencer.
Cuatro
son los personajes importantes, Jess y Will que serán los protagonista del romance
contemporáneo y Stella y Dan cuya historia es la que tiene mayor peso.
Su
historia es conmovedora, llena de dificultades dentro de un entorno que me ha
parecido particularmente cuidado. Creo que aquí es donde se notan las horas que
la autora, pese a ser su primera novela, ha dedicado a la documentación. En
esos detalles que no se advierten, te adentras sin apenas darte cuenta en el
Londres de la segunda guerra mundial, en una pequeña comunidad a través de la
cual la autora retrata el tema de los racionamientos, los toques de queda, la
hipocresía, la gran diferencia entre una juventud alegre que vivía el día a
día, con esos soldados aliados que vinieron a defender un territorio que no era
suyo, con el círculo social cerrado en torno a una pequeña iglesia de barrio al
que pertenece la heroína.
Stella
es una joven que se ha criado en un orfanato,
al encontrar su pequeño hueco en una pequeña vicaría, casarse con el
vicario parece el siguiente paso lógico, una vida en un mundo pequeño y su
extrema inocencia no le advierten de lo desacertado de esta decisión. Una mujer
dulce, bondadosa y tierna que será objeto del infortunio.
Dan
es el héroe por excelencia. De buena familia, pese a que es un dato que tiene
poca importancia en la historia, sí que se ve reflejado en la elegancia que
envuelve a muchos de sus actos. Disfrutas de cada palabra, de cada gesto
desinteresado y de esas cartas, que para mí son lo que realmente vale la pena
de la novela. La autora consigue dar un reflejo fiel de su historia, casi a través
de su único punto de vista, con sus miedos, ese amor que le ayuda a sostenerse
en una situación de la que apenas consigues hacerte una pequeñísima idea de lo
que los soldados pueden sentir en esos momentos de retiro.
Ambos
protagonizan una historia tan dulce y bonita como triste. Leer su romance es lo
que me ha mantenido pendiente de la novela y, aquí hago un alto para asumir
que, cuando esa parte de la novela ha terminado, he seguido leyendo por
inercia.
El
romance contemporáneo queda muy indefinido y forzado. Tanto Jess como Will muy
desdibujados y me ha quedado la sensación de que ha sido una historia añadida
para cambiar en pequeña medida el tono agridulce de la lectura. Conmigo no lo
ha conseguido, no le veo el motivo para ese pasado del que huye Jess si luego
no se va a hacer hincapié en el tema; ni tampoco de esos problemas que comenta
Will, si no tendrán mayor relevancia.
Es
una historia que me ha quedado algo aguada, y a la que no le he terminado de
ver el sentido.
Volviendo
al romance histórico, no es la primera vez que comento que con los largos
periodos de tiempo tengo muchos problemas, aquí se habla de periodos de setenta
años o de veinte como si para los que los viven, el tiempo se hubiera parado y
es algo que me resulta, como lectora, muy complejo de asimilar. Por eso, con
ciertos temas no me ha terminado de convencer. Ciertos personajes que
desaparecen de la historia, y sobre todo un giro en el carácter y los logros
del personaje femenino que me han sorprendido por un cambio de personalidad tan
brusco.
Como
he comentado al principio. Creo que es una buena novela, escrita de forma
cuidada con un buen ritmo, combinando momentos de felicidad en medio de una
época dura con momentos también tristes. Una historia de superación, de
supervivencia. El problema ha sido su contenido, a nivel totalmente particular, ya que intento huir de estas historias que me
dejan al final tristeza.
Datos de interés: Ficha del libro - Ficha de la autora - Facebook
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