Hola!!!!
Antes de
nada, ¿qué tal las vacaciones? Las mías geniales, aunque siempre se
me hacen cortas y nunca me da tiempo a descansar. Lo que sí hago es desconectar
mucho, de mi ciudad y del trabajo y, eso no tiene precio.
No suelo
leer mucho, la verdad, tengo muy poco tiempo y también aprovecho para
desconectar de la lectura, como mucho, una guía turística.
Pero hace
un tiempo que se terminaron mis vacaciones y me he intentando poner al día con
lecturas de esas que llevan mucho tiempo en mi lista de pendientes. Una de las
autoras que llevaba tiempo queriendo leer es Courtney Milan y me he leído su
serie «Hermanos siniestros».
De
la precuela «El affaire de la institutriz», no me decidí a hacer reseña – ya
sabéis que no soy muy de relatos cortos, siempre me quedo con ganas de más pero
sí que te haces una idea del estilo que tiene una autora y si te pueden gustar sus
publicaciones o no. Está claro que aunque, por motivos de extensión, no terminó
de conquistarme, sí que de admitir que tienen unos personajes bien construidos
y os cuenta una historia con el suficiente detalle como para gustar. Hay cosas
que se quedan en el tintero y a mí me hubiera gustado más, pero desvela un
hecho importante para la novela «La guerra de la duquesa» que es la relación
entre Oliver y Robert y quizás, también, los motivos que provocan que este
duque sea el personaje tan poco usual en su época como conocemos en esta
novela. Por lo tanto, aunque no es imprescindible su lectura previa, yo sí que
la recomiendo. Pero vamos directamente al primero:

Sinopsis:
La señorita Minerva Lane era una
mujer retraída y callada que se escondía detrás de sus lentes. Después de todo,
la última vez que había sido el centro de atención, había acabado muy mal.
Hasta tal punto que se había cambiado el nombre para huir de su escandaloso
pasado. Si pasaba desapercibida, seguramente no sería la reina de la fiesta,
pero tampoco se haría enemigos. Por eso, cuando un apuesto duque llegó a la
ciudad, lo último que quería era que se fijara en ella.
Pero eso fue exactamente lo que
ocurrió.
Porque Robert Blaisdell, el duque
de Clermont, no se dejó engañar por su timidez. Cuando aquella mujer adivinó lo
que se proponía, comprendió que había algo más en ella que sus anteojos y sus
modales cohibidos. Y decidió adivinar todos sus secretos antes de que ella
descubriera los de él. Pero al final, la señorita retraída demostró ser la
horma de su zapato y algo más.
Opinión personal:
Se podría decir que la originalidad de los personajes de la
historia es lo que marca la diferencia con otras tantas novelas que nos cuentan
el romance entre dos personajes de diferente posición social, y no tan solo a
nivel de alcurnia sino también a nivel de popularidad.
Robert es
duque. Disfruta de una situación privilegiada, ya que no tan solo cuenta con el
poder que viene dado con su título sino que cuenta con la herencia familiar de
su abuelo paterno, algo que en aquella época ya empezaba a escasear y que le da
una independencia que no todos los nobles podían mantener.
Es un
hombre de marcado atractivo pero que, al contrario que muchos de sus
semejantes, guía sus pasos más por sus fuertes principios que por la condición
o posición social. Es un rebelde en un mundo ostentoso y privilegiado. Nacido
en un matrimonio mal avenido, hace tiempo que dejó atrás los anhelos infantiles
de disfrutar de su familia sanguínea y disfruta de la que él mismo ha elegido,
unos amigos fieles y un hermano al que le uno tan solo el padre en común.
Huye de
los convencionalismos y cuando conoce a Minnie, en unas circunstancias algo
inusuales pero un poco tópicas, no puede evitar sentir cierta curiosidad por la
mujer inusual que se esconde tras esos anteojos.
Es un
hombre que me ha gustado mucho, no sé si ciertas opiniones resultan algo
sorprendentes en un personaje de aquellos tiempos, pero estamos ya a finales
del siglo diecinueve y ciertas ideas modernas y revolucionarias estaban
emergiendo en una sociedad que cada vez tendería más a eliminar los derechos de
sangre.
Me ha
gustado su coherencia, su lealtad y la naturalidad con la que admite sus
sentimientos. Es un hombre con un humor que me ha gustado, inteligente pero no
que no tiene miedo a admitir la derrota de una batalla, porque el fin y al
cabo, perder una partida no significa perder la guerra.
Minnie es
un personaje mucho más repetido en las novelas de la época. Una mujer que
intenta pasar desapercibida ya que su única preocupación es que nadie sepa el
secreto que lleva gran parte de la vida escondiendo. Una mujer inteligente en
extremo, que esconde su intelecto tras una gran capa de ironía y falsa
inocencia. Una mujer que lleva tanto tiempo siendo nadie que al final ha
terminado por autoconvencerse.
No soy
muy fan de estos personajes que parece que
esconden su belleza tras unos lentes, anodinos y sosos, pero capaces de
levantar las pasiones más desenfrenadas de los protagonistas masculinos,
quienes de manera aparente son los únicos capaces de ver la belleza escondida
tras unos cristales. Pero otras cualidades son las que me han gustado de
Minnie, esos diálogos chispeantes, esa falta de miedo, esa modestia falsa y
esas continuas contradicciones en su carácter que la han hecho tan humana.
Decir
también que los secundarios me han gustado mucho, Oliver, del que conocimos sus
origínense en el relato del que he hablado antes, Sebastian, que ya me ha
gustado con ese toque chistoso que esconde mucho y, sobre todo, Violet que ya
despunta como una mujer segura de sí misma, con carácter, justo como me gustan
las protagonistas y de la que me quedé con muchas ganas de leer su historia.
Su
relación me ha gustado. No es un flechazo desde el primer momento, pese a que
como ya he dicho a Robert desde el primer momento le inspira una gran
curiosidad, su relación se establece más bien de respeto mutuo y cierta amistad
que surge ante la inevitable relación que se obligan mutuamente a mantener ante
la apuesta que hacen.- Es un amor que surge poco a poco, algo que tanto hecho
de menos en las publicaciones actuales. Es una relación de igualdad que se verá
cuestionada por las situaciones que les sorprenderán y que les harán elegir
entre su corazón y sus principios.
La pluma
de Courtney Milan me gusta. Tiene un estilo directo y ágil y combina situaciones
usuales con otras que resultan novedosas, en este caso, protagonizadas por
Robert. Quizás hay escenas y diálogos que me han resultado demasiado
“avanzados” para la época y que me han dejado más que sorprendida pero, como
siempre digo, sin leer el original no se puede decir si es cosa de autora o de
traducción. Pese a todo, añadir que últimamente me estoy encontrando con varias
autoras, algunas de ellas con muchas publicaciones que respaldan su
popularidad, que intentan “modernizar” la histórica. Yo todavía me estoy
debatiendo entre si es algo que me gusta o no, ya que admito que si leo
histórica, principalmente, regencia o época victoriana, es porque me resulta
interesante ese “encorsetamiento”- No sé, es una idea para un posible debate.
En su conjunto,
«La guerra de la duquesa» me ha resultado una lectura más que agradable.
Empieza con mucha fuerza y es posible que pierda un poco de fuelle a raíz de un
hecho muy concreto, pero es casi llegando al final, así que en general me ha
gustado. Algo que siempre comento es que soy muy partidaria de las novelas
donde haya algo que las haga destacar sobre las demás y esta es una trama que
tiene ciertos detalles novedosos.
Datos de interés: Ficha de la novela: Web de la autora:
Pepa