Sinopsis
Cuando todo lo que crees saber se desmorona ¿saldrías huyendo? ¿O afrontarías la verdad?
Ruby Cardel tiene una vida en apariencia normal -un novio cariñoso, una profesión que le apasiona-, pero en un terrible momento su mundo se derrumba. El descubrimiento de que la muerte de su hermana Jamie no fue un accidente le hace cuestionarse todo lo que sabe acerca de ella misma y de su pasado.Cuando Ruby decide volver a Lyrebird Hill, la propiedad en el campo donde creció junto a su madre y su hermana, comienza a recordar ese año que ha estado bloqueado en su memoria. Allí encuentra escondidas unas cartas antiguas de una pariente perdida hace mucho tiempo, Brenna Magavin, escritas desde su celda en la prisión de Tasmania donde cumplía condena por asesinato.Al leerlas Ruby comprende que la historia de su familia está marcada por la tragedia y la violencia. Y mientras poco a poco va juntando los fragmentos de la verdad, lo que finalmente descubra sacudirá toda su vida..., y revelará lo que le pasó a Jamie el fatídico día de su muerte.
OPINIÓN PERSONAL
«Cartas
desde Tasmania» es el primer título que leo de Anna Romer. Ha sido una lectura
que me ha impresionado muy positivamente y más después de averiguar que es, tan solo, la segunda novela de la autora. Os puedo asegurar que
«Una casa en Thornwood», el otro libro de la
autora también publicado por SUMA, ya
está en mi lista de futuras lecturas.
Pese a
que la sinopsis fue lo que llamó mi atención en primer lugar, creo que no hace
justicia a la historia compleja y bien hilvanada que esconden sus páginas. En
ella se entremezcla pasado y presente, pero en tres planos temporales
diferentes. Por un lado la historia de Brenna acontecida unos cien años atrás,
por otro lado, una historia actual, protagonizada por Ruby, pero también, y en
tercer lugar, el misterio que gira en torno a la hermana de Jamie y su muerte
dieciocho años atrás. Todo ello con un hilo conductor personificado en una joya.
Ningún
personaje es gratuito y todos tienen un peso importante en la historia.
Ruby no
ha tenido una infancia feliz. Su vida ha estado marcada por la muerte de su
hermana, un hecho que ha borrado literalmente de su pasado y esa amnesia le ha
creado siempre una inseguridad y una pobre autoestima contra el que se ve
incapaz de enfrentarse. La mala relación que mantiene con su madre no ayuda a
mejorar esta situación y, aunque aparentemente su vida sea feliz, en el fondo
no es más que un espejismo en el que vive como en una especie de burbuja donde
nada es lo que parece y todo puede cambiar en un momento. Una traición le da el
empuje necesario para convertir esa debilidad en pura fortaleza y romper con lo
que hasta ese momento la tenía feliz e ir tras la verdad, sabiendo que la única
forma de superar el pasado es hacerle frente. Es un personaje que no para de
crecer a lo largo de la novela. Ya de niña el arrojado y un poco dominante
carácter de su hermana mayor la condicionó de forma importante, haciéndola
sentir menos y siempre a la sombra intentando luchar incluso por el cariño de
su madre. Ruby empieza siendo un pequeño ratoncito de biblioteca, tal como ella
misma se define, y termina convertida en
una loba feroz. Algo que me ha gustado
mucho y sobre todo lo bien incorporado que está esa alusión al cuento de
Caperucita y el lobo ─ dato que explica la propia autora al final de la novela ─.
Es un personaje que lucha por crecer y veremos su evolución a lo largo de las
páginas.
Brenna,
su antepasada y coprotagonista de la novela, es una mujer fuerte y luchadora.
Criada por un padre liberal y con ideas nada racistas para la época en un mundo en el que los blancos eran la
raza dominante. Su historia no será fácil, pero ha sido muy bonita. A través de
sus propias palabras, en las epístolas que dan el título a la novela,
asistiremos a la vida que le tocó vivir. Una joven llena de esperanzas criada
entre algodones que ve como su mundo se desmorona. A través de sus ojos, la
autora nos muestra el reflejo de la sociedad de la época, con sus costumbres y
su hipocresía, en la Australia de finales del S. XIX. Una vida nada fácil para
la mujer. Acepta con valentía los cambios a los que tiene que enfrentarse y
asume con coraje los giros dramáticos a los que Anna Romer la encara.
Soy
consciente de que no he hablado de los personajes masculinos, no es un olvido.
Simplemente creo que es mejor disfrutar la novela con la incertidumbre de
quienes serán los que al final se queden con el corazón de las protagonistas.
Pese a
que el peso de la historia no recae en la parte romántica, está presente
a lo largo de toda la novela. Eso sí, no serán historia fáciles y tal como se
adivina al principio, la historia de Brenna es algo cruda. Es una historia dura
pero muy real para la época.
El
romance de Ruby tiene un toque más convencional. Me ha parecido una historia
muy tierna sin el dramatismo que acompaña a la primera. No quiero dar muchos
detalles de las relaciones. Para mí descubrir ambos romances ha sido todo un
aliciente que me animaba a la lectura ya que, junto a los otros dos misterios
de los que hablaré, son unas piezas perfectas que confluyen en una trama
que atrapa cual telaraña.
El
aliciente principal de «Cartas desde Tasmania» en sin lugar a dudas, el
suspense. Son varios los misterios a los que enfrenta la señora Romer a sus
personajes, creando un thriller que se va destapando poco a poco con un buen
ritmo, pero sin descuidar en ningún momento la narrativa. La historia mantiene
un ritmo constante que no decae combinando presente y pasado de una forma
perfecta. Cada descubrimiento del pasado ayuda a Ruby a descubrir lo que se ha
convertido en su misión del presente: recuperar su pasado - pieza base de la novela. Algunos temas pueden resultar algo previsibles ya que la autora no
ofrece grandes opciones, pese a ello, no decae en ningún momento la
incertidumbre del lector.
El otro
misterio gira en torno a la vida de Brenna que también iremos conociendo poco a
poco. Es un relato paralelo con mucho puntos en común con el presente. Como si
quisiera hacer hincapié en que lo fácil que es que las historias se repitan.
«Cartas
desde Tasmania» ha sido una lectura adictiva. Lo cierto que es la complejidad
de la historia me ha tomado totalmente por sorpresa y ha resultado una grata
sorpresa. No es una lectura ligera pero capta de una forma completa la atención
del lector. Amores prohibidos, traiciones, desengaños, superaciones y
sacrificios componen esta historia que no deja indiferente. Con una narrativa
rica, en algunos momentos pausada, en la que la autora se toma su tiempo para
ambientar; en otros, un buen ritmo que termina en climax. Un buen elenco de personajes bien construidos y perfilados,
cuya importancia en la historia no está dejada al azar. Cada uno tiene un papel
concreto, ya sea de acción o simplemente para plasmar un tópico social. Con momentos bonitos y tiernos, otros duros
que acongojan ante los que es imprescindible respirar hondo par seguir leyendo,
es una lectura que recomiendo.
Ficha del libro: Ficha de la autora:
Gracias a SUMA por el envío del ejemplar
Pepa


